Tívoli, la excursión imprescindible en tu viaje a Roma

Sencillamente, tienes que conocerla. 

José Miguel Barrantes Martín
 | 
Foto: neirfy / ISTOCK

Roma es uno de esos destinos de viaje incombustibles en los que el tiempo nos absorbe. «La ciudad eterna», como se suele conocer, nos atrapa haciéndonos desear el volver a pisarla una y otra vez; la capital de Italia nos envuelve en su juego de seducción y eclipsa todo lo que orbita a su alrededor.

f11photo / ISTOCK

Tal es el caso de una de las joyas de la región de El Lacio: Tívoli. A tan sólo treinta kilómetros de la gran urbe romana, se ha visto injustamente relegada a un segundo plano debido a la gran influencia de Roma, que acapara la mayor parte de las miradas de esta parte del centro de Italia. Situada al noreste de la capital, con más de 3000 años de antigüedad a sus espaldas desde su fundación, se convirtió con el tiempo en la ciudad de veraneo de Roma.

neirfy / ISTOCK

Tívoli era célebre en aquella época como lugar de esparcimiento gracias a sus cascadas, sus manantiales y su mejor habitabilidad durante la estación estival debido a la proximidad de los Montes Tiburtini – la antesala de los Apeninos centrales -, que dotaban a este lugar de un mayor frescor. 

santirf / ISTOCK

También famosa por la extracción del travertino de sus canteras cercanas – un tipo de roca presente en muchos de los principales edificios romanos -, el mayor atractivo de Tívoli son, sin lugar a dudas, sus villas – declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO -, si bien cuenta, al mismo tiempo, con un casco histórico cargado igualmente de riquezas interesantes.

La Villa Adriana y la Villa d’Este

Las dos villas Patrimonio de la Humanidad son dos tesoros de diferentes épocas pero con un común denominador: su belleza. Por un lado, la Villa Adriana, a las afueras de Tívoli, que constituyó un lugar de retiro del emperador Adriano – de ahí su nombre -, con sus más de cien hectáreas y decenas de edificios es uno de los conjuntos arqueológicos más destacados del mundo romano.

LucaLorenzelli / ISTOCK

Aunque muchas de las obras escultóricas de la villa ya no se encuentran en su lugar, podremos admirarlas en la Villa d’Este, pues fue el lugar al que se trasladaron en el siglo XVI por orden del Cardenal Ippolito II, fundador de esta última. En efecto, la Villa d’Este, situada en el corazón de Tívoli, reúne un buen número de obras de la Villa Adriana, además de suponer en sí misma una auténtica joya arquitectónica y paisajística.

salvo77_na / ISTOCK

Construida en el siglo XVI, al majestuoso palacio le acompañan unos fastuosos jardines que están entre los mejores considerados de toda Italia.  Un sistema de canales conduce el agua del río de la ciudad, el Anniene – afluente del Tíber – hasta las numerosas fuentes del complejo de jardines con que cuenta la villa; la fuente de Neptuno, la más monumental de todas, preside todo un espacio en el que encontramos auténticas maravillas como Le cento Fontane, la Fontana dell’ovato o la Fontana de la Rometta

bogdb / ISTOCK

La parte antigua de Tívoli

Si bien la parte antigua de la ciudad presume de la presencia de la Villa d’Este, no podemos dejar de conocer otros rincones realmente interesantes. Pasear por sus calles resulta una experiencia muy agradable, gracias a la cual nos iremos topando con lugares extraordinarios. Partiendo desde la Plaza de Giuseppe Garibaldi, centro neurálgico de esta parte de la ciudad, podremos ir recorriendo las calles de esta preciosa localidad hasta dar con la imponente fortaleza Rocca Pia, del siglo XV, el antiguo anfiteatro romano o, más hacia el norte, la Catedral de San Lorenzo.

Rocca Pia | LucaLorenzelli / ISTOCK

Partiendo de este templo y siguiendo la Vía San Valerio, llegaremos hasta el Puente Gregoriano, donde podremos asomarnos al río Annienne y contemplar unas espléndidas vistas de la parte alta de Tívoli, alcanzando a divisar al fondo los templos romanos de Vesta y de la Sibila.

ALEXEY IZOTOV / ISTOCK

Atravesando el puente y continuando por la Via Quintilio Varo iremos dejando a nuestra izquierda otro de los espacios más impresionantes de Tívoli, el Parque Villa Gregoriana, un complejo boscoso con jardines, grutas, ruinas romanas y cascadas, presidido por la gran caída de agua que se creó en el siglo XIX tras unas graves inundaciones del río, con el fin de canalizar las aguas. Un espectáculo inesperado que da personalidad desde entonces a la ciudad y que se ha convertido, junto con las dos villas principales, en la tercera gran atracción de Tívoli.

patrick8484 / ISTOCK