El yacimiento arqueológico de Cádiz que abre tras más de una década cerrado: tiene un templo romano, restos fenicios y es uno de los más importantes de la Península Ibérica
Hay un tesoro arqueológico escondido bajo las catedrales de Cádiz que cerró sus puertas hace 11 años.

Entre la catedral vieja y la catedral nueva de Cádiz se esconde un tesoro que muy pocos conocen y que guarda la memoria de más de dos milenios de historia. Este lugar, situado en pleno corazón del casco histórico, permite recorrer la evolución de la ciudad desde sus orígenes fenicios en el siglo VIII a.C. hasta la época moderna del siglo XVIII. Muy pocos lugares en la Península Ibérica concentran con tanta claridad la huella de tantas civilizaciones en un mismo espacio.
Esto no se trata de una excavación cualquiera, sino de un viaje subterráneo por más de dos mil años de historia, un espacio donde las capas del tiempo se superponen entre la era de los fenicios y la de los romanos. ¡Esto es pura historia! Afortunadamente, este enclave arqueológico, uno de los más valiosos de la ciudad y de nuestro país, regresa a la vida gracias al programa Gades Romana, con el que el Ayuntamiento quiere rendir homenaje a las raíces fenicias y romanas de la antigua Gadir.
Estamos hablando nada más y nada menos que de la Casa del Obispo. Este pasado 20 de septiembre ha supuesto un antes y un después en su evolución, y es que, tras llevar cerrado desde el año 2012 por decisión de la empresa concesionaria que lo gestionaba, ahora, bajo la dirección del actual consistorio, este yacimiento volverá a recibir visitantes, ofreciendo una oportunidad única para redescubrir la huella de las civilizaciones fundadoras.

Por qué es tan especial la Casa del Obispo en Cádiz: esta es su historia
Su recorrido comienza con los vestigios de un edificio arcaico fenicio, construido en el siglo VIII a.C., que atestigua la temprana presencia de este pueblo comerciante en las costas gaditanas. Apenas dos siglos más tarde, en el VI a.C., se levanta un impresionante monumento funerario excavado en la roca, acompañado de estructuras. Este conjunto está considerado uno de los más relevantes complejos funerarios fenicios de la península.
Con la llegada de la era bárcida, Cádiz experimenta una primera monumentalización del lugar. El área funeraria adquiere un carácter más sagrado, reforzando la importancia de la vida religiosa y social de la ciudad. Poco después, durante la época republicana romana, el espacio vuelve a transformarse: se añade un complejo arquitectónico que interactúa con el agua en sus rituales, un hecho hasta entonces inédito en el registro arqueológico y que aporta una visión fascinante de las prácticas espirituales romanas en Gades.
¡Pero eso no es todo! El esplendor del yacimiento alcanza su culmen con la reorganización monumental en época imperial romana. En este periodo se erige un templo que formaba parte de un conjunto dedicado a tres divinidades de la salud y la sabiduría: Apolo, Esculapio e Higía. Conocido como un Asklepieion, este santuario reflejaba la estrecha relación entre religión, medicina y vida pública en la sociedad romana.
Quizá esa espera por la que tanto se ha luchado por cesar, aquellos años que ha estado cerrado al público, añade aún más magnetismo al lugar. Definitivamente, ya no solo la luz, el salitre o su buena gente hacen de Cádiz un enclave con magia, sino esa historia que se esconde bajo sus plazas soleadas y sus terrazas llenas de vida, terminan por convertirlo en un tesoro costero.
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