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En 1706, un volcán sepultó el puerto más rico de Canarias; 320 años después la gente se baña en la lava que lo destruyó

Considerado uno de los pueblos con mayor nivel de felicidad de España, cuenta con la Medalla de Oro de las Bellas Artes por su patrimonio artístico.

El pueblo canario que quedó sepultado por la lava y hoy guarda unas piscinas naturales

El pueblo canario que quedó sepultado por la lava y hoy guarda unas piscinas naturales / Istock / Dark_Eni

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Moldeadas por la naturaleza volcánica y los vientos que cruzan el Atlántico, las islas del archipiélago canario esconden auténticos tesoros paisajísticos que parecen sacados directamente de un cuadro. Uno de los rincones más espectaculares del archipiélago lo encontramos en la costa noroccidental de la isla de Tenerife. Allí se encuentra la villa de Garachico, bañada por las aguas azules del océano y el volcán del Teide omnipresente al fondo.

Vista de Garachico

Vista de Garachico / Istock / RossHelen

El pueblo se conforma alrededor de un precioso casco histórico, el cual alberga un rico patrimonio arquitectónico perteneciente a los siglos XVI y XVII que fue declarado Bien de Interés Cultural en 1994. El valor de este patrimonio es tal que el pueblo cuenta con la Medalla de Oro de las Bellas Artes, como se evidencia en el escudo heráldico del municipio. Pero lo que hace de Garachico un pueblo diferente y único es el hecho de que sus casas y monumentos arquitectónicos se asientan sobre una colada de lava.

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Adriana Fernández

Una erupción que lo cambió todo

Situado a los pies del Parque Nacional del Teide y con una población actual de casi 5.000 habitantes, el pueblo de Garachico fue fundado por allá en el siglo XV. Ya desde el momento de su establecimiento Garachico se convirtió en el principal puerto comercial de las Islas Canarias, permitiendo que el archipiélago floreciera y se desarrollara a un ritmo casi frenético. Pero todo esto se vio sorprendentemente interrumpido cuando, en el 1706, una erupción volcánica dejó la localidad sepultada bajo la lava. Por suerte, tras esta desgracia la villa supo reponerse y refloreció con más fuerza que nunca.

El convento de San Francisco, en la Plaza de la Libertad

El convento de San Francisco, en la Plaza de la Libertad / Istock / NATALIA PEREVERZIEVA

Pueblo de ensueño

Garachico está reconocido no solo como una de las localidades más bonitas de toda la isla de Tenerife si no que, según un estudio nacional reciente, es uno de los pueblos con mayor nivel de felicidad de todo el archipiélago canario. Quizás influye el ritmo de vida pausado y relajado que llevan sus habitantes, las impresionantes vistas que ofrece el entorno en el que se encuentra – como las que se obtienen desde el muelle donde se erige la magnífica escultura Tensei Tenmoku –, o la brisa marina del Atlántico que impregna la atmósfera de sus calles empedradas.

El monumento Tensei Tenmoku

El monumento Tensei Tenmoku / Istock / Kirk Fisher

Recorriendo las calles

La joya de la corona de Garachico son, sin ningún lugar a dudas, las piscinas naturales de El Caletón. Estas piscinas se formaron con la erupción volcánica de 1706, y hoy en día suponen la atracción estrella del pueblo. Perfectamente acondicionadas para el baño y con espacio habilitado para poder tumbarse a tomar el Sol, el encanto de las piscinas recae en el contraste que crean las oscuras rocas volcánicas con el azul turquesa de sus aguas.

Las piscinas naturales de El Caletón

Las piscinas naturales de El Caletón / Istock / Cristian Mircea Balate

Junto a las piscinas se erige el Castillo de San Miguel, una impresionante fortificación construida a mediados del siglo XVI para defender a la población de posibles ataques de piratas. Esta torre defensiva fue una de las pocas construcciones de la villa que aguantaron la erupción del volcán; lamentablemente, con el tiempo fue cayendo en desuso y su estructura se fue deteriorando. Hoy en día, completamente rehabilitado, el Castillo de San Miguel alberga en su interior el Centro de Información Patrimonial, donde se explica la historia del pueblo, el castillo y el volcán.

En el pueblo no puedes dejar de visitar la Plaza de la Libertad, alrededor de la cual se erigen la Parroquia de Santa Ana, con un impresionante artesonado mudéjar en el interior; la Casa Palaciega de los Condes de la Gomera, construida a mediados del siglo XVII; o el Convento de San Francisco, actualmente convertido en Casa de la Cultura.

Para un paseo con un ambiente más tranquilo y relajado, envuelto por las maravillas de la naturaleza, podemos acercarnos al Parque de la Puerta de la Tierra. Este pequeño y exuberante jardín conserva, además de una escultura en honor a Rafael Alberti (quien visitó la localidad en 1991) y un viejo lagar, la antigua puerta de entrada a Garachico. Se trata de un arco de piedra medio soterrado por el paso de la lava, el cual marca todavía el punto hasta el que llegaba el océano antes de la erupción del volcán.