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Sebastián se quedó a vivir solo en su pueblo del Pirineo: “Era una opción que podía coger, la más difícil de todas”

Bara tuvo más vecinos en el pasado, pero la marcha de la población dejó un pueblo donde los servicios están lejos y la cobertura sigue sin llegar.

Eligió vivir solo en su pueblo del Pirineo: “Era la opción más difícil de todas”

Eligió vivir solo en su pueblo del Pirineo: “Era la opción más difícil de todas” / Wikimedia Commons

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Sebastián se acostumbró desde niño a que Bara fuera su lugar de regreso. Estudió en Huesca, pero los fines de semana volvía al pueblo, donde estaban su abuelo, los animales y la tierra. Con los años, llegó el momento de decidir dónde quería vivir y escogió quedarse allí, aunque sabía que no era la alternativa más sencilla.

Su territorio se integra en el municipio de Sabiñánigo

Su territorio se integra en el municipio de Sabiñánigo / Wikimedia Commons / Diego Delso

Hoy vive solo en este pueblo perteneciente al municipio de Sabiñánigo, en la comarca del Alto Gállego, y tiene que desplazarse para muchas de las cosas que necesita a diario. El mercado y el médico están fuera, la cobertura no llega y la carretera, aunque ha mejorado, todavía tiene tramos complicados que en invierno pueden estar helados. Por eso, llegar a Bara lleva tiempo. Pero Sebastián conoce bien ese recorrido porque forma parte de su rutina y, aun así, cuando tuvo que elegir dónde vivir, escogió precisamente este lugar: “Era una opción que podía coger, la de vivir aquí, que era la más difícil de todas”, explica a las cámaras de Comando Actualidad.

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Un pueblo que tuvo que aprender a vivir sin casi nada

A las siete de la mañana, Sebastián ya está con sus animales. Les da de comer, comprueba si alguna ha parido y se ocupa de que tengan agua. En invierno, además, tiene que romper el hielo cuando se congela. Después se desplaza a otro pueblo, a unos 10 kilómetros, donde a las ocho comienza a trabajar en la construcción. Más tarde regresa para continuar con los animales.

Por si fuera poco, Sebastián también es el alcalde de Bara. La periodista explica que consiguió la mayoría absoluta porque no había más candidatos y él mismo fue quien votó. No es la única particularidad de vivir allí. El pueblo tiene dos barrios y dos plazas, pero buena parte de las necesidades cotidianas obligan a desplazarse fuera.

Vacas pastando en el Pirineo oscense.

Vacas pastando en el Pirineo oscense. / Istock / MEDITERRANEAN

Cuando Sebastián habla de su infancia, recuerda a su abuelo con los animales y la tierra. También recuerda una Bara muy distinta de la actual. Antes de 2015 no había electricidad. Ahora las placas solares permiten disponer de ella y Sebastián incluso tiene wifi en casa. La cobertura telefónica, sin embargo, sigue sin llegar.

Tampoco siempre hubo carretera. Cuando él llegó a vivir allí no había un camino para coches y el acceso se hacía andando. La carretera ha mejorado recientemente, pero Sebastián reconoce que todavía falta.

Quiere que Bara siga habitado

Su madre, que aparece junto al padre al final del reportaje para hacerle una visita, cuenta que los abuelos de Sebastián eran de Bara y que durante décadas vieron cómo los habitantes iban marchándose. “Desde el año 60 que se empezó a marchar de aquí toda la gente, mis padres se quedaron solos”, explica. Sebastián, en cambio, decidió quedarse.

Cuando le preguntan si le gustaría formar una familia y continuar viviendo allí, responde que sí: “Hombre, sería lo suyo para dar continuidad al pueblo y que siga muchos años más habitado”.

Claro que encontrar a alguien dispuesto a cambiar su vida por una aldea como esta no parece sencillo. Sebastián lo reconoce cuando le preguntan qué ocurriría si le dijera a una persona que, para estar con él, tendría que irse a vivir al pueblo. Él reconoce que pasar un fin de semana para acercarse al río, caminar o hacer senderismo es una cosa y quedarse a vivir allí es otra. Sus padres lo explican con bastante más claridad y con una buena dosis de humor: “Quien venga aquí tiene que saber coger corderos”.