¿Cómo es vivir dentro de una fortificación? En Castellar lo saben muy bien...

Uno de los lugares más sorprendentes de la provincia de Cádiz

Jose Miguel Barrantes
 | 
Foto: mmeee / ISTOCK

En todo lo alto de una elevación, divisando a lo lejos la bahía de Algeciras, el peñón de Gibraltar y la costa de África, la vieja población de Castellar de la Frontera es una joya medieval que constituye uno de los raros ejemplos de recinto fortificado habitado que aún se conservan.

Castellar de la Frontera, Cádiz | makasana / ISTOCK

Declarado Monumento Histórico Artístico y sumido en el increíble entorno del Parque Natural de los Alcornocales, este núcleo de población es uno de los rincones más bonitos de la provincia de Cádiz y un emblema de los antiguos puestos fronterizos en el sur de Andalucía.

Nos lanzamos a descubrir este singular lugar que, a pesar de su gran valor, continúa siendo aún un punto desconocido para muchos.

Un pueblo-fortaleza que ha llegado hasta nuestros días

Nos encontramos en la comarca del Campo de Gibraltar, en la provincia de Cádiz, a poca distancia del embalse del Guadarranque, donde un recinto fortificado, erigido en la Edad Media, fue un importante punto del sistema de vigía y defensa de estas tierras fronterizas.

Castillo de Castellar de la Frontera, Cádiz  | max8xam / ISTOCK

Los orígenes de este poblamiento amurallado se remontan a la época de la ocupación islámica de esta zona, cuando una ciudadela fundamentaba este asentamiento, mientras que la base del recinto que ha llegado hasta nuestros días hay que buscarla en los siglos XIII y XIV, afianzándose en las dos centurias posteriores presentando ya un alcázar-palacio y una aglomeración de casas que fueron rellenando el espacio intramuros.

Situado a escasos 250 metros sobre el nivel del mar – dada la cercanía de la costa – pero destacando en el horizonte por encima del entorno, este pueblo-fortaleza constituye lo que hoy se conoce como Castellar Viejo, uno de los núcleos que se engloban dentro de la denominación de Castellar de la Frontera.

Calles de Castellar de la Frontera, Cádiz  | max8xam / ISTOCK

Declarado Monumento Artístico hace ya más de medio siglo, constituye un magnífico ejemplo de recinto amurallado medieval, perfectamente conservado, que permanece aún habitado.

Un caso singular que es un verdadero secreto a voces del sur de Andalucía, en cuyo interior se respira historia y tranquilidad por los cuatro costados.

Un micro mundo por el que perderse, en el que nos atraparán sus calles de trazado sinuoso, las casas blancas de arquitectura popular - entre las que se encuentran varias casas rurales -, el castillo reconvertido en hotel y restaurante y enclaves tan cautivadores como el conocido como “Balcón de los Amorosos”, que nos brinda unas vistas espectaculares hacia el embalse.

Tres núcleos con historia

El núcleo de Castellar Viejo rezuma historia y es la joya de la localidad, pero no podemos olvidarnos de los otros dos asentamientos, pues en ellos descubriremos igualmente un interesante relato que nos explicará la evolución y la esencia de este lugar.

Por un lado nos encontramos con Castellar Nuevo, situado a unos kilómetros del anterior, con su característica forma de triángulo y poblado en su día con habitantes de Castellar Viejo y la vecina barriada de La Almoraima, así como por los trabajadores del embalse del Guadarranque.

Daniel Villalobos Oliver / ISTOCK

La alternativa al antiguo asentamiento en la parte elevada surgió de las nuevas necesidades que surgían aparejadas al desarrollo económico en torno al negocio de la saca del corcho.

Cádiz lejos del mar: una ruta por los pueblos blancos de la Sierra de Grazalema

Inaugurado en 1971, se trata de un curioso ejemplo de pueblo blanco con zonas verdes delante de las viviendas, de entre las que sobresale la singular torre del campanario de la iglesia del Salvador.

Mientras, cerca de Castellar Nuevo, nos topamos con la barriada de La Almoraima, que forma parte de una enorme extensión de 14000 hectáreas de montes y parcelas agrarias que constituyen la finca de este mismo nombre, ligada a la empresa corchera instalada en estas tierras desde mediados del siglo XX.

Castillo de Castellar de la Frontera, Cádiz  | mmeee / ISTOCK

Aquí se situaba la torre de la Almoraima, de época andalusí, y aquí fue donde se construyó el Convento de San Miguel de La Almoraima, a principios del siglo XVII, reconvertido en la actualidad en alojamiento hotelero. Una preciosa edificación con un atractivo patio interior y una llamativa torre, que se encuentra frente a los dos núcleos de población de la parte baja, en mitad del campo.

Desde aquí es fácil adentrarse en el Parque Natural de los Alcornocales, del que presume Castellar de la Frontera como punto de partida, gracias a senderos como la Calzada Dehesa Boyal, que enriquecen la visita a esta localidad gaditana.