El viñedo más alto de Europa está en Canarias: está en un pueblo con casas coloniales y crece sobre antiguas coladas de lava
Se trata de uno de los viñedos más singulares del mundo.

España es tierra de vinos. No lo decimos nosotros, lo dicen los números: hace años que nuestro país es uno de los mayores exportadores de vino del mundo, comercializando con más de 150 países alrededor del globo.

Tampoco es de extrañar, pues la calidad de éstos es de lo más excelente. Los vinos españoles cuentan con más de 100 denominaciones de origen protegidas, entre las que destacan los Rioja, los Ribera del Duero o los Priorat.
Además, la gran variedad de suelos en los que se cultiva la vid, y las más de 500 variedades de uvas nativas que hay a lo largo del territorio, hacen de ésta gran variedad otro atractivo de los vinos españoles.
Una viña a 1.500 metros de altura
Cada viñedo es diferente a los demás, no hay dos iguales; ya sea por el tipo de uva, la composición del suelo en el que se cultiva o el clima de la zona. La altura a la que se encuentra la viña también influye mucho en el resultado.

En el archipiélago canario, al sur de la isla de Tenerife, se halla uno de los municipios más altos de España, Vilaflor de Chasna, donde se cultiva el viñedo más alto de Europa. Rodeado de pinares y paisajes llenos de belleza, las terrazas de cultivo de la parcela Los Frontones se extienden sobre antiguas coladas volcánicas, lo que aporta mucho carácter al sabor de la uva.
Es la combinación de estos suelos negros pertenecientes a tierras volcánicas, el clima seco y los contrastes térmicos la que convierte su cultivo en todo un reto. Pero la recompensa vale el esfuerzo, pues Vilaflor de Chasna está reconocido como uno de los grandes pilares de la viticultura de Canarias.

Pueblo de casas blancas
A poco más de una hora de Santa Cruz de Tenerife, Vilaflor de Chasna encandila a todo aquel que visita el municipio con sus hermosos paisajes, sus calles empedradas rodeadas de casas encaladas, y un patrimonio histórico y cultural que merece mucho la pena ser descubierto.
En el casco antiguo del municipio es donde se encuentran la mayoría de monumentos históricos, como la Iglesia de San Pedro Apóstol, construida a mediados del siglo XVI y declarada Bien de Interés Cultural en 1985. Un magnífico ejemplo de arquitectura tradicional canaria es la Casa de los Soler, residencia a lo largo de varios siglos de las distintas generaciones de la familia Soler de Padilla, fundadores del pueblo.
Cerca de la Casa de los Soler se sitúan los Molinos del Cubo, construidos en el siglo XVI para abastecer la casa de agua. En cuanto al pueblo, se abastecía de agua gracias a los lavaderos del Chorrillo, que servían también como punto de reunión.
A los alrededores del municipio se extiende el Parque Natural de Corona Forestal, un paraje de impresionante biodiversidad en el que hay numerosas rutas de senderismo y pistas forestales. Su vegetación es de lo más variada, con árboles como cedros, laurisilva, y una de las mejores masas de pino canario. Uno de estos pinos es el conocido como Pino Gordo, un ejemplar de 45 metros de altura y una circunferencia de 9 metros que hace que el resto de pinos parezcan bonsáis a su lado.
La gastronomía es otro de los atractivos de este pueblo, con platos elaborados a partir del recetario tradicional, el cual incluye papas, almendras, potajes, y carne de cabra, siempre perfectamente acompañados con vinos de altura.
Cómo llegar
La mejor manera para ir hasta Vilaflor desde Santa Cruz de Tenerife es a través de la autopista TF-1 hasta la salida 62, donde hay que tomar la TF-65 hasta el pueblo, al que llegaremos en poco más de una hora.
En caso de partir desde el aeropuerto de Tenerife Sud lo único que hay que hacer es ir a buscar la TF-1, a tan solo un kilómetro del aeropuerto. Una vez en la autopista, la salida 62 queda a unos cuatro kilómetros. A partir de allí, el recorrido es el mismo
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