La "villa de las tres mentiras" que esconde una de las joyas del románico más bonitas del norte de España: calles de piedra intactas y acceso directo a la Capilla Sixtina del arte rupestre
Dicen que esta es la "villa de las tres mentiras" porque ni es santa, ni es llana, ni tiene mar, pero sí tiene otras muchas cosas dispuestas a ser descubiertas.

Es considerado uno de los pueblos más bonitos del mundo / Istock / STEVE ALLEN
Hay destinos de todo tipo y para toda clase de personas, incluso para aquellas que disfrutan de las pequeñas paradojas de la vida. El norte de España está repleto de pueblos pintorescos que esconden tras sus fronteras historias de lo más interesantes y curiosas. Como la de la conocida como "villa de las tres mentiras", porque ni es santa, ni es llana, ni tiene mar. Hablamos de Santillana del Mar, un pueblo del interior de Cantabria con poco más de 4.000 habitantes.
El filósofo y escritor francés Jean-Paul Sartre lo describió como "el pueblo más hermoso de España"; mientras que el español Benito Pérez Galdós aseguró que "al entrar en ella parece que se sale del mundo". A ninguno de los dos le faltaba razón, pues se trata de un destino encantador, que combina historia, belleza, tranquilidad, naturaleza y hasta arte rupestre en un solo espacio.

Adriana Fernández
Descubriendo la "Capilla Sixtina del arte rupestre"
Todo en Santillana es monumental, desde las sencillas callejuelas hasta las Cuevas de Altamira. Se consideran la "Capilla Sixtina del arte rupestre" y son Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1985. Están a tan solo dos kilómetros del pueblo. Se podría decir que fue una niña de ocho años quien las descubrió en 1878, cuando acompañaba a su padre, el aparcero Marcelino Sanz de Sautuola en su afición por la arqueología.

Los bueyes pintados en el techo de las Cuevas de Altamira / Istock / acongar
La pequeña María señaló hacia arriba y exclamó: "¡Mira papá, bueyes pintados en el techo!". Al principio, se pensó que era todo una farsa y, de hecho, Sautuola no murió con el reconocimiento de su descubrimiento. Pero con el paso del tiempo, se estudiaron y se descubrió que, efectivamente, pertenecían a la era del Paleolítico. Hoy se puede visitar el museo de las cuevas y la neocueva, y los viernes por la mañana la cueva original.
Un paseo por los monumentos y la historia del pueblo
Ya lo afirmaron los célebres escritores y también lo hace cualquiera que se adentre en sus tierras. Santillana del Mar es uno de los pueblos más atractivos de Cantabria. Muestra de ello es su Colegiata de Santa Juliana, una auténtica joya del románico que alberga un retablo gótico y 42 imponentes capiteles en su interior. Todo el patrimonio se conserva en un estado excepcional, pero este llama aún más la atención porque fue el germen de la villa.

La Colegiata de Santa Juliana, el germen que dio origen a Santillana del Mar / Istock / imagoDens
Uno de los motivos por los que Santillana tiene tanto encanto es porque para conocer sus orígenes hay que remontarse ni más ni menos que al siglo VIII. Un grupo de monjes, que llevaban consigo las reliquias de Santa Juliana, se establecieron en un paraje solitario junto a la aldea de Planes, en pleno monte Vispieres. Levantaron una ermita para custodiar los restos y, poco a poco, se fue creando esta villa legendaria y aquella ermita se transformó en la colegiata.

El casco histórico de Santillana del Mar en Cantabria / Istock / Rudolf Ernst
Otros lugares donde merece la pena hacer una parada en el pueblo son el Palacio de los Velarde, de arquitectura renacentista que destaca por su fachada, los escudos y los balcones; el Museo del Barquillero, con una enorme exposición de juguetes antiguos y una tienda de dulces y gastronomía típica; el Museo de las Torturas, donde aprender del pasado más oscuro del país; o la calle de Juan Infante y la Plaza Mayor con edificios más modernos que conservan la estética.