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La villa medieval con la plaza Mayor más bonita de España y cuna del mejor cochinillo asado: precioso para recorrer a pie y viajar en el tiempo

Hay pueblos bien conservados y después está Pedraza, que nos hace viajar atrás en el tiempo como ninguno otro.

Es uno de los pueblos más curiosos y bonitos de Castilla y León

Es uno de los pueblos más curiosos y bonitos de Castilla y León / Istock / Jose Miguel Sanchez

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Villas medievales en España hay muchas, pero pocas con el encanto que rezuma Pedraza por cada piedra de cada uno de sus muros. No llegan a 400 los vecinos que la habitan y, quizá por eso, se considera uno de los pueblos mejor conservados de España y probablemente del mundo. Ubicada a unos 40 kilómetros al noreste de Segovia, y a no mucho más de Madrid, esta villa es digna de descubrir desde todos sus ángulos.

En 1951 fue declarada Conjunto Histórico-Artístico, destacando su plaza Mayor porticada como una de las más bonitas del país. Es completamente irregular y estaba pensada para que los nobles disfrutaran de los festejos taurinos desde sus balcones en el siglo XVI. Todavía hoy sigue haciendo las veces de plaza de toros durante las Fiestas Patronales en honor a la Virgen de Carrascal que se celebran a principios de septiembre.

El pueblo de menos de 360 habitantes que tiene la villa medieval mejor conservada de España

Adriana Fernández

La presencia de los nobles en la villa

En aquella época, eran pocos los privilegiados que vivían en la plaza. Pero aún se conservan algunos palacios y casonas de los siglos XVI y XVII, gobernadas por imponentes fachadas y elegantes escudos de armas. Aunque lo que más sobresale en la plaza Mayor es la iglesia de San Juan Bautista, erigida en el siglo XVI, el único templo que permanece abierto al culto a día de hoy. Tal vez al viajero le resulte familiar el entorno, pues ha aparecido en televisión muchas veces.

La plaza porticada en el centro de Pedraza

La plaza porticada en el centro de Pedraza / Istock / JUAN ENRIQUE DEL BARRIO

Además de en la plaza, las Casas Nobiliarias se reparten por todo el pueblo, cada una con su correspondiente escudo heráldico. Un escudo también gobierna la Puerta de la Villa, una puerta de madera coronada por la seña de identidad de la familia Velasco. Pero no es eso lo más curioso, sino que se trata de la única entrada y salida del pueblo, algo que servía como protección en época de guerra. Aquello, sumado a su ubicación sobre un cerro, lo convertía en impenetrable.

Las calles medievales de la villa de Pedraza, en Segovia

Las calles medievales de la villa de Pedraza, en Segovia / Istock / Jose Miguel Sanchez

Un castillo con leyenda de amor

En lo alto de ese cerro se alza el Castillo de Pedraza, que alberga en su interior el Museo de Zuloaga, en honor al pintor Ignacio Zuloaga que contribuyó en gran medida a la restauración de la villa. Se construyó en el siglo XII, sobre fortificaciones romanas y árabes, y desde entonces ha pasado tanto por temporadas de esplendor como de decaimiento. En torno a su figura se cuenta una leyenda que afirma que hay dos almas amantes deambulando por allí.

El castillo medieval de Pedraza, en Segovia

El castillo medieval de Pedraza, en Segovia / Istock / Jose Miguel Sanchez

Se dice que doña Elvira se casó obligada con el señor del castillo, don Sancho de Ribaura, pero realmente estaba enamorada de Roberto. Cuando por fin pudieron consumar su romance, el señor se enteró y mandó torturar y ejecutar a Roberto con una corona incandescente. Después, Elvira, con el corazón completamente roto, se clavó una daga en el pecho e incendió la fortaleza. Cuentan que en las noches de verano se ven vagar sus almas rodeadas por una aureola de fuego.

Para comer: sopa castellana, cochinillo y cordero

Si nos adentramos más allá de la historia y los monumentos de Pedraza, nos encontramos con una tradición gastronómica de altísimo nivel. Es sabido por todo el mundo que Segovia es el lugar de España por excelencia para comer cochinillo, pero lo que pocos saben es que en esta villa medieval se elabora incluso mejor. La plaza Mayor y las calles aledañas concentran la mayoría de restaurantes de Pedraza, con algunos bastante reseñables.

Uno de los restaurantes tradicionales de Pedraza

Uno de los restaurantes tradicionales de Pedraza / Istock / SAMI AUVINEN

Como El Soportal, que lleva sirviendo cordero y cochinillo desde los años 70, pero habiéndose reinventado tanto en estética como en estilo. También destacan la sopa castellana, los judiones de La Granja o los pimientos rojos asados en el horno de leña donde se asan las carnes. También es digno de mencionar El Corral de Joaquina, donde el binomio de cordero y cochinillo nunca defrauda. Así como tampoco lo hacen las mollejas guisadas o la morcilla de arroz.

El cochinillo asado es típico de Segovia

El cochinillo asado es típico de Segovia / Istock / ARTURO PENA ROMANO

Para más propuestas clásicas, El Jardín o el Bar de la Villa; mientras que si buscas algo más moderno -y sin cordero ni cochinillo-, es más recomendable Casa Taberna, el restaurante de Samantha Vallejo-Nágera que ya se ha convertido en un lugar imprescindible para aquellos que tienen el paladar más sofisticado. Busques lo que busques en tu escapada, lo vas a encontrar en Pedraza, el pueblo perfecto para recorrer a pie y viajar atrás en el tiempo.