La villa medieval mejor conservada de España: es un pueblo de 360 habitantes, con un castillo del siglo XIII y el lugar donde nació un emperador romano
No hay lista de pueblos medievales bonitos que no incluya a esta preciosa villa. ¿Sabes ya cuál es?

A poco más de media hora en coche desde Segovia, ubicada al este de Castilla y Léon, en un paraje que prácticamente roza los límites con la Comunidad de Madrid, se encuentra uno de los pueblos más bonitos de España. Una villa medieval que parece haberse detenido en el tiempo hace muchos, muchos siglos atrás.
Se sabe que en era prehistórica ya fue un enclave estratégico. Su situación, en lo alto de un cerro a más de mil metros de altitud y con la sierra de Guadarrama de fondo, rodeada de un paraje natural incomparable, entre hoces de ríos y arroyos, fue clave para el asentamiento de civilizaciones pasadas.
Sus cuevas, creadas por la erosión del río Vadillo, son el mejor testimonio, con grabados que las convierten en un lugar de referencia para comprender el arte rupestre de la meseta norte de la península. Y luego vinieron los celtíberos, como atestiguan los restos de cerámicas que se han encontrado en los alrededores.

La ciudad donde nació un emperador romano
Más tarde, fueron los romanos quienes se apoderaron del lugar, confirmando el extraordinario valor del lugar, que acabó por convertirse en un importante núcleo urbano en tiempos del imperio. Dicen que fue incluso la cuna del emperador Trajano, de cuando la localidad se llamaba Meterosa, como nombra Tolomeo en sus escritos.
Rodeada de murallas y levantada sobre el cerro, la villa no solo podía protegerse en términos defensivos, sino que además le permitía controlar visualmente el valle que la rodeaba. Y eso era clave en el pasado. Aunque no fue hasta la época medieval cuando la bellísima localidad comenzó a escribir su historia en renglones dorados, dicho casi en sentido literal.

De nuevo, su ubicación fue clave para el comercio. Y es que Pedraza se encontraba justo en el paso de trashumantes, que comenzaron a hacer negocio con la lana entre los siglos XIII y XVI.
Hoy, el encanto de Pedraza, que en ocasiones ha sido catalogada como la villa medieval mejor conservada del mundo, reside en el entramado de sus callejuelas empedradas, sus casas blasonadas y sus palacetes señoriales, que han llegado hasta nuestros días prácticamente intactos. De nuevo, el carácter defensivo de la ciudad, y que solo haya un único acceso para entrar a la ciudad, lo han hecho posible.

Qué ver en la villa medieval mejor conservada
La plaza Mayor de Pedraza es una de las más bonitas de toda Castilla y León. Porticada, y rodeada de soportales, está considerada como uno de los mejores ejemplos de la arquitectura castellana del siglo XVI, y es el centro neurálgico de la villa, declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1951.

Dando un paseo por el casco histórico de la ciudad, situado prácticamente en su totalidad en el interior del recinto amurallado, es fácil transportarse a una época de caballeros y mercados medievales, con el bullicio de los mercaderes en sus calles.
Y luego está el castillo, situado en lo más alto del cerro, como no podía ser de otro modo. Se trata de una fortaleza del siglo XIII, levantada sobre restos de edificaciones anteriores, desde la que se domina todo el paisaje que rodea Pedraza.

Su imponente silueta es prácticamente visible desde cualquier lugar del pueblo, y hoy es uno de los grandes emblemas de Pedraza. Y su torreón, actualmente reconvertido en museo, guarda un secreto con mucho arte: fue el lugar donde el pintor Zuloaga, uno de los más destacados de los inicios del siglo XX, tuvo su estudio. Lo que confirma que la historia de Pedraza sigue escribiéndose…
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