La villa medieval española donde el silencio es tan famoso como sus casas de piedra: es el último ejemplo de arquitectura típica de montaña y lleva en pie más de 10 siglos
Apenas tiene 15 habitantes y es, oficialmente, uno de los pueblos más bonitos de España.

Vamos hasta un lugar remoto de la provincia de León. Y es que ahí, a menos de 20 kilómetros de Ponferrada, en el extremo sur de la comarca de El Bierzo, se encuentra la región más montañosa del valle del Oza o Valdueza. Son los Montes Aquilanos. Y es ahí, rodeada de riscos y altas cumbres, donde se esconde uno de los pueblos más bonitos de España.

El paisaje que lo rodea es tan espectacular y singular que ya fue declarado Pintoresco a finales de los años 60 del siglo pasado. Un lugar que parece haberse mantenido al margen del paso del tiempo, como si nada hubiera cambiado desde hace siglos junto al mágico Valle del Silencio.
Un paraíso entre montañas
En medio de ese paraíso rural de montaña, se encuentra este curioso pueblo. Una aldea de apenas 15 habitantes que, sin embargo, brilla gracias a una arquitectura típicamente berciana tan bien conservada que se ha convertido en el último gran reducto de este tipo de construcciones entre las montañas de El Bierzo.

Es Peñalba de Santiago, una aldea levantada a unos 1.100 metros de altitud de estrechas callejuelas, fachadas forradas de piedra y tejados de pizarra negra. Como un pueblo de cuento que parece no haber perdido ni un ápice de su encanto natural y rural a pesar de los años.
La iglesia mozárabe
Entre casitas de piedra hay un edificio que sobresale por encima de todos, y no nos referimos a su tamaño, sino a su historia. Una iglesia de origen mozárabe que se levantó en el siglo X. Y ahí sigue, en pie.

Lo más llamativo de la construcción es el doble arco con forma de herradura que sirve para dar la bienvenida al templo y a otra época, porque se trata de un monumento único de Peñalba de Santiago. Nombre, que por cierto, toma de este edificio: la iglesia de Santiago de Peñalba.
Qué ver en los alrededores
La iglesia de Peñalba existe gracias a San Genadio, el santo más famoso de la zona que, en realidad, fue un obispo que hizo del valle del Silencio un lugar de retiro y meditación entre los siglos IX y X. El mejor legado de aquella época es la cueva de San Genadio, una cueva que lleva su nombre y que se convirtió en lugar de oración.

San Genadio también fue el responsable de la restauración de otros lugares sagrados, como el Monasterio de San Pedro de los Montes, un templo visigótico levantado originalmente en el siglo VI y que mezcla diferentes estilos constructivos: desde el prerrománico y el románico, al barroco. Lo fantástico es que todavía siga en pie.
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