La villa medieval más curiosa de España vive, literalmente, sobre bóvedas de vino: el tráfico pesado está prohibido para no dañarlas
Te contamos todos los detalles sobre esta misteriosa villa medieval perfectamente conservada y con una larga tradición vinícola.

La Edad Media ha dejado un legado muy extenso en toda España, con testimonios tan majestuosos como el castillo de Torija y la Catedral de Burgos o pueblos enteros como Alarcón en Cuenca o Albarracín en Teruel. Cada uno cuenta con características que los hacen únicos, pero hay un lugar en el País Vasco donde el tiempo se detuvo en el siglo X, época en la que fue fundada como bastión defensivo del Reino de Navarra.
Sin nada que envidiar a la Toscana italiana, esta curiosa villa en pleno corazón de La Rioja alavesa, ha ido creándose a base de la historia y la cultura vinícola. Estrechas calles y viviendas de piedra dan la bienvenida al viajero cuando se adentra en Laguardia a través de una de sus cinco puertas que forman parte de la muralla: Páganos, San Juan, Carnicerías, Mercadal y Santa Engracia. Además, su casco antiguo está exento de tráfico para contribuir a su conservación.

Edificios como las iglesias fortificadas de San Juan Bautista o la de Santa María de los Reyes -con un pórtico policromado por Juan Francisco de Rivera en el siglo XVII-, están en un perfecto estado de conservación. Así como sus calles salpicadas de edificios medievales, renacentistas, barrocos y neoclásicos. El más antiguo de todos ellos es la Casa de la Primicia, cuya construcción data del siglo XIV. Pero son muchos más los atractivos de Laguardia.
El corazón de Laguardia: el vino
Lo que más destaca de esta villa alavesa está bajo el casco antiguo: más de 300 cuevas subterráneas se disponen a modo de laberinto en el subsuelo de Laguardia. Se conocen como 'calados'. Oficialmente se dice que se excavaron entre los siglos XIV y XV, pero hay estudios que apuntan a que son anteriores. En sus orígenes se utilizaban como refugios y almacenes, pero poco a poco fueron adaptándose y hoy son bodegas para proteger el corazón del pueblo, el vino.

Gracias al suelo arcilloso y arenoso de la zona, estas galerías son perfectas para conservar alimentos y vino, debido a la temperatura y la humedad que mantienen de manera natural. Al ser un punto estratégico para el Reino de Navarra, los antiguos vecinos las utilizaron para refugiarse durante los asedios a causa de las trifulcas con el reino de Castilla. Y como no podía ser de otra manera, en estas cuevas construidas a mano no podían faltar las leyendas.

Hay quien asegura que allí abajo se escuchan pasos y voces de almas perdidas que continúan vagando bajo el que un día fue su hogar. Otros hablan de que aquellos túneles los utilizaban los espías y comerciantes en épocas de guerra, así como religiosos para huir de las persecuciones de la Inquisición. También se dice que había familias que guardaban auténticos tesoros en las bodegas, desde joyas hasta barriles de vino muy valiosos.

Es por este motivo por el que se dice que Laguardia se erige sobre bodegas de vino y también la razón por la que está prohibido el tráfico pesado por las calles del pueblo. Actualmente pueden realizarse visitas guiadas por las que siguen en uso, que son la mayoría de ellas. En una visita a Laguardia, además, no puede faltar la degustación de su vino en bodegas como Ysios, El Fabulista, Bodegas Palacio, Casa Primicia, García de Olano o Carlos San Pedro Pérez de Viñaspre.
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