La villa de España donde nació Miguel de Cervantes, el dramaturgo más conocido del mundo: molinos como gigantes y perfecta para visitar en cualquier época del año
Sabemos que con esta afirmación la polémica está servida.

En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre sí quiero acordarme, dicen que nació un ilustre y conocidísimo escritor español. Posiblemente, el dramaturgo español más universal de todos los tiempos. Y ese no puede ser otro más que Miguel de Cervantes, autor de esa obra maestra de la literatura que es ‘El Quijote’.

Y claro, al tratarse de un destino manchego, es evidente entonces que no estamos hablando de Alcalá de Henares, el municipio madrileño que históricamente se atribuye al nacimiento de Cervantes.
El lugar al que nos referimos es otro, un destino famoso por sus molinos de viento (como los salen en la famosa novela de caballería), de casonas solariegas, de edificios religiosos levantados en el románico, de palacetes con reminiscencias góticas y hasta parroquias de clara inspiración barroca.
Un destino con mucha historia
Estamos en Alcázar de San Juan, un municipio histórico de la provincia manchega de Ciudad Real y a menos de cien kilómetros de su capital. Una ciudad de la que ya se tiene constancia incluso antes del imperio romano, cuando era un asentamiento celtíbero.
Después, fue con la llegada de los musulmanes cuando se creó el entramado de callejuelas que forman el núcleo histórico de Alcázar, un trazado urbanístico en clave defensiva que en aquella época se denominaba ‘Al-kasar’, palabra que, literalmente, significa ‘palacio fortificado’.

De esta época medieval es uno de los edificios más representativos del municipio, el Torreón del Gran Prior o Torreón de Don Juan de Austria. Se trata de una construcción levantada por la Orden Militar de los Hospitalarios de San Juan en el siglo XII y que hoy en día está catalogada como Bien de Interés Cultural.
Esplendor
Pero el siglo qué más nos interesa es el XVI, porque fue el momento de gran esplendor de la villa y porque fue la época en la que allí vivió la familia Cervantes, una de las grandes fortunas de la época.
Y ahí es donde queríamos llegar. Porque aunque la evidencia biográfica (casi) siempre ha situado como lugar de nacimiento de Cervantes la ciudad madrileña de Alcalá de Henares, hay pruebas que confirmarían que en realidad nació en Alcázar de San Juan.

La más definitiva es una partida de bautismo de un niño llamado Miguel de Cervantes Saavedra en la iglesia de Santa María la Mayor fechado en 1558. Es decir, once años después de lo que dice la partida de nacimiento de Alcalá, fechada en 1547.
Y aunque la duda (y la polémica) están servidas, Alcázar de San Juan siempre ha reivindicado una conexión claramente cervantina, siendo el argumento de que el autor se inspiró en los molinos de viento locales para situar la historia de El Quijote.
Sea como sea, no hay duda de que Alcázar de San Juan es una ciudad cervantina, y basta un simple paseo para respirar ese ambiente quijotesco. Desde la estatua dedicada al autor a la plaza Cervantes, llamada así porque es donde se encontraba la antigua casa de los Saavedra, el parque Cervantes, con monumentos dedicados a sus personajes o la estatua imprescindible de Quijote y Sancho en la plaza de España.
Lo que no sabes de Alcázar
Más allá de Cervantes y El Quijote, Alcázar guarda una dulce sorpresa. Y es que entre sus calles se esconde una pastelería que está entre las mejores del mundo. Se trata de La Rosa, una confitería familia regentada actualmente por Jesús Quirós, quinta generación, y que ha sido seleccionada para representar a España en la competición internacional World Chocolate Masters 2026. Pasar por su obrador sí que es llevarse un buen sabor de boca de Alcázar de San Juan.
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