Viaje al pasado de Madrid: una tienda antigua, una bodega legendaria y una estación de Metro atrapada en el tiempo
No necesitamos un DeLorean para viajar al pasado: visitando estos lugares de la capital te sentirás como una prota de 'Cuéntame'.

“Llevo mil vidas atrapado en Madrid, en el margen de sus páginas. ¿Cómo me pides que eche el vuelo, si estoy clavado aquí?", cantaba Vetusta Morla en su álbum Figurantes. Y, precisamente vamos a vivir mil vidas gracias a un particular viaje total al pasado de la capital, visitando una farmacia antigua, una bodega legendaria y una estación de Metro atrapada en el tiempo. ¿Nos acompañas?
Madrid, como el resto de ciudades del mundo, pierde su esencia día a día. Las franquicias se apoderan de las principales calles comerciales de la ciudad y aquellas tiendas de antaño quedan ya en el imaginario popular. Los negocios de ultramarinos eran una delicia, las droguerías parecían talleres de química y en las cerrajerías saltaban chispas cuando llegaba la hora de afilar cuchillos y tijeras.
Estación de metro de Chamberí
Arrancamos este viaje total al pasado de Madrid en la estación de metro de Chamberí. Diseñada por Antonio Palacios (el arquitecto que también se encargó del Palacio de Comunicaciones que hoy es la sede del Ayuntamiento de Madrid, en la plaza de Cibeles), se inauguró en 1919 y se cerró sin llegar a cumplir el medio siglo.

Desde que dejó de ser operativa en 1966 y hasta 1998 la estación de metro estuvo cerrada y en estado de abandono, hasta que el director Fernando León de Aranoa quiso que apareciera en su filme ‘Barrio’. Desde entonces, y gracias a los trabajos de rehabilitación pertinentes, hoy puedes contemplar cómo era esta estación gracias a las diferentes visitas guiadas que se organizan.

Como decimos, la estación se restauró de forma íntegra, desde los muros, bóvedas y carteles publicitarios, hasta el mobiliario o los andenes originales que hoy pueden visitarse. Y, para completar el recorrido, en la estación también se puede ver diversa documentación audiovisual sobre la historia del Metro.
La farmacia más antigua de Madrid: Antigua Farmacia de la Reina Madre
Nos vamos ahora hasta el centro de la capital para descubrir la que se considera la farmacia más antigua de Madrid. En 1578, durante el reinado de Felipe II, se inauguró la Antigua Farmacia de la Reina Madre en la calle Sacramento. Y, ojo, puesto que todavía hoy puedes ir a comprar medicinas. Eso sí, en su nueva ubicación desde 1914, en el número 59 de la calle Mayor.

La Antigua Farmacia de la Reina Madre la inauguró un alquimista veneciano que vino a España y que, en poco tiempo, consiguió que palacio la considerada su botica de referencia. Se cuenta incluso que existe un pasadizo, hoy en día sellado, que conectaba el Palacio Real con la farmacia, permitiendo a los criados traer las medicinas de sus majestades con discreción.
En 1914 se decidió ensanchar la calle Sacramento para permitir el paso de las procesiones religiosas y la farmacia se reubicó en la calle Mayor, pero conservando la estructura y el diseño original. Si te acercas hasta allí vas a poder descubrir una interesante colección de botes de farmacia de distintas épocas entre los que destacan algunos ejemplares renacentistas o un frasco con polvo de extracto de momia que, según cuentan, se usaba para la gangrena.
Bodega de La Ardosa: con más de 20 locales
Finalizamos este recorrido por el pasado de Madrid en una de sus bodegas más legendarias: La Ardosa. Debemos remontarnos al año 1892 cuando Rafael Fernández Bagena, fundó esta bodega en el centro de Madrid, en el número 13 de la Calle Colón. El éxito fue tal que se empezaron a abrir otros establecimientos en la capital bajo el mismo nombre hasta que en 1970 el negocio pasó a manos de la familia Monje.

Saltamos ahora hasta los años 80, cuando los Monje desarrollaron una exitosa labor convirtiendo a La Ardosa en toda una institución cervecera en la capital. Las primeras cerveceras de Europa le ofrecieron la representación y distribución de sus marcas en exclusiva para Madrid, labor que desarrolló Gregorio Monje durante más de 15 años alcanzando ventas récord a nivel nacional con la inglesa Bass y con la alemana Warsteiner. Además, en aquellos años la familia también fue pionera en la importación de cervezas checas, tales como Budweiser o Pilsner Urquell.
En definitiva, si te entra la vena melancólica y quieres hacer un viaje total al pasado de Madrid, una farmacia, una estación de metro y una legendaria bodega serán más que suficientes para descubrir como se vivía en la capital hace ya unos cuantos siglos.
Síguele la pista
Lo último