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La vía verde más larga de España recorre 160 kilómetros sin un solo coche: del interior de Teruel al Mediterráneo por un antiguo trazado minero

Es una de las vías verdes más bonitas, curiosas y diferentes de toda la Península Ibérica.

La vía verde más impresionante de España une Teruel y Valencia

La vía verde más impresionante de España une Teruel y Valencia / Istock / Ana del Castillo

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Hay lugares que desprenden un encanto especial, y las vías verdes en España son un gran ejemplo de ello. Antiguos trazados férreos se entrecruzan con montañas, llanuras, minas, cuevas e infinidad de paisajes por toda la Península Ibérica. Vías que no llegaron a funcionar o que lo hicieron pero cayeron en desuso. Como la Vía Verde de Ojos Negros, que une las provincias de Teruel y Valencia en un recorrido de 160 kilómetros.

De esta manera, se convierte en la vía verde más larga del país, aprovechando el trazado del antiguo ferrocarril minero que llevaba el hierro de las minas de Ojos Negros, un pueblo de Teruel de poco más de 300 habitantes, hasta el puerto de Sagunto, en la costa levantina. En su momento fue todo un símbolo del auge industrial, pero hoy es una ruta ideal para senderistas y ciclistas que quieren descubrir un entorno único, puesto que los coches aquí no tienen cabida.

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Adriana Fernández

Una vía verde repleta de paisajes diferentes

Es precisamente su longitud lo que la hace tan especial. Se divide en dos tramos: el primero, de casi 70 kilómetros, va de Santa Eulalia (Teruel) a Barracas (Castellón), a través de montañas, túneles, viaductos y estaciones que llevan años abandonadas; y el segundo, de unos 96 kilómetros, une Barracas con el puerto de Sagunto, abriéndose paso por campos de almendros, huertas típicas valencianas y pueblos encantadores.

Uno de sus principales atractivos es la inmensa variedad de paisajes en toda su extensión. La sierras de Teruel van transformándose hasta llegar a las planicies de Castellón y, más adelante, abrirse al mar Mediterráneo. Prácticamente cualquier época es buena para completarla, pero durante la primavera y el otoño cuentan con un embrujo aún mayor: primero con los almendros en flor y después con las hojas doradas que caen de los árboles.

Los pueblos más bonitos de la ruta

De Teruel a Castellón

La ruta comienza en Ojos Negros, en la Sierra de Menera, llevando al viajero por el valle del Jiloca, las altas tierras de Javalambre y Gúdar, la misma ciudad de Teruel y el valle de Palancia en Castellón. En Teruel se puede hacer una parada para apreciar el arte mudéjar en edificios como la catedral de Santa María de Mediavilla o la iglesia de San Pedro. Así como ir con los más pequeños -o no tan pequeños- a Dinópolis, un parque temático sobre la paleontología.

Torre mudéjar de la ciudad de Teruel

Torre mudéjar de la ciudad de Teruel / Istock / zelg

Antes de adentrarse en la Comunidad Valenciana, destaca también el pueblo de Puebla de Valverde, con monumentos de gran interés histórico como la iglesia de Santa Emerenciana o la ermita de Loreto; así como las casas de los siglos XVI y XVII que se encuentran en la calle Mayor. Luego aparece Barracas, ya en Castellón, un enclave que ya habitaron los íberos y los romanos, y donde destaca la iglesia gótica de San Pedro Apóstol, con su campanario y su rosetón.

El pueblo de Jérica en Castellón

El pueblo de Jérica en Castellón / Istock / Miguel Angel Flores

De Castellón a Valencia

A continuación, Jérica, en la misma comarca y a 520 metros sobre el nivel del mar. Se trata de uno de los puntos más interesantes de la vía verde, ya que, además del coqueto pueblo, encontramos enormes contrastes geológicos en su entorno, además de yacimientos arqueológicos de antiguos asentamientos. Seguimos en Castellón y aparece Navajas, la localidad donde se esconde la joya del Salto de la Novia, un bellísimo paraje donde el río es el protagonista.

El Salto de la Novia en el pueblo de Navajas

El Salto de la Novia en el pueblo de Navajas / Istock / Andres Barrionuevo Lopez

Y, finalmente, Sagunto, en Valencia, una imponente ciudad cuya historia está íntimamente ligada al pasado romano de la península. Su castillo, con siete plazas en el interior, es lo más llamativo; aunque también destacan el teatro romano, la judería -una de las mejor conservadas de España-, la iglesia de Santa María o las cuevas de Sant Josep. A pesar de ser un recorrido largo, la Vía Verde de Ojos Negros es muy accesible y apta para todos los niveles.