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La Vía Verde más bonita del País Vasco te lleva a la mayor mina de plata romana del Cantábrico: un paisaje con más de 2000 años escondido a solo unos kilómetros de San Sebastián

Se trata del conjunto minero romano más amplio y mejor conservado de Guipúzcoa.

Minas de Arditurri: cómo llegar al secreto mejor guardado del País Vasco

Minas de Arditurri: cómo llegar al secreto mejor guardado del País Vasco / Istock / Unai Huizi

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Hay tantas rutas de senderismo en España y lugares interesantes para caminar en plena naturaleza, que resulta increíble descubrir nuevos itinerarios. O, mejor dicho, descubrir lugares que aunque lleven ahí varios milenios sigan siendo un misterio para la mayoría de viajeros. Es precisamente lo que sucede con esta Vía Verde del norte de la península, un lugar remoto escondido en un paisaje que tiene más de 2000 años de existencia. ¿Cómo te quedas?

Un paisaje con más de 2000 años de vida

Un paisaje con más de 2000 años de vida / Istock

Se trata la Vía Verde de Arditurri, una ruta que discurre por un antiguo trazado ferroviario que atravesaba una explotación minera de origen romano situada a orillas del Cantábrico, en la costa de Guipúzcoa. Lo más interesante no es que simplemente sean unas antiguas minas romanas en el corazón del País Vasco, sino que se trata de un gigantesco paisaje minero que ha estado en activo hasta hace solo un puñado de años.

La ruta de senderismo más espectacular de España, según los expertos: pasa por acantilados de más de 2.000 metros y túneles excavados en la roca

Adriana Fernández

Dentro de parque natural extraordinario

Las minas de Arditurri están en el término municipal de Oiartzun, dentro del Parque Natural de Aiako Harria (o Peñas de Aia), prácticamente pegadas a la frontera con Navarra y muy cerca de San Sebastián. Un yacimiento que se encuentra en la falda del macizo de Aiako Harria, una formación geológica antiquísima y de una orografía espectacular que poca gente conoce.

Un paisaje escondido en el Parque Natural de Aiako Harria

Un paisaje escondido en el Parque Natural de Aiako Harria / Istock / Unai Huizi

Lo verdaderamente extraordinario es precisamente el tiempo que llevan las minas ahí. Y es que los romanos ya explotaron Arditurri para obtener plata, aunque su origen podría ser incluso anterior, porque hay evidencias arqueológicas que indican que la actividad minera pudo comenzar incluso antes de la llegada de Roma.

Tras la caída del imperio, siguieron explotándose durante siglos, extrayendo de sus entrañas hierro, plomo, zinc, fluorita, blenda... y así fue hasta las últimas décadas del siglo XX: la explotación industrial, esa que comenzó prácticamente en tiempos de los romanos, terminó oficialmente en 1984, cuando cerró la Real Compañía Asturiana de Minas.

La mina estuvo en activo hasta mediados de los años 80

La mina estuvo en activo hasta mediados de los años 80 / Istock / Pedro Trigo Pavon

Una mina a cielo abierto con kilómetros de galerías subterráneas

Todo el paisaje que rodea la mina es impresionante. Por fuera, escombreras, canteras a cielo abierto, planos inclinados, bocas de mina, antiguos edificios industriales… y por dentro, un mundo de galerías subterráneas, túneles y pasadizos excavados en la roca. Juntos forman uno de los mayores y más importantes complejos mineros romanos conocidos del Cantábrico oriental. Un universo que, además, es el conjunto minero romano más amplio y mejor conservado de Guipúzcoa.

Según estudios especializados, en Arditurri se han identificado hasta 44 galerías romanas, con casi cuatro kilómetros de desarrollo, una magnitud “extraordinaria”. Eso sí, no toda la mina es visitable: la galería por la que se puede caminar no es de origen romano, sino que tiene intervenciones de épocas posteriores. La buena noticia es que sí permite observar vestigios de las explotaciones antiguas y, en determinados puntos, bocas de galerías romanas, tal y como informan en la web de la mina.

Cómo llegar hasta este lugar tan remoto

Para llegar, basta con recorrer la Vía Verde de Arditurri hasta el final, siguiendo la ruta que realizaba el antiguo ferrocarril minero, con el aliciente de atravesar el valle de Oiartzun igual que lo hacían los vagones cargados de plata en plena época industrial. La vía conecta además con los itinerarios ciclistas de Errenteria, Lezo, Pasaia e incluso San Sebastián.

para quien prefiera llegar en coche, ¡hay que ir desde Oiartzun y tomar la carretera GI-3420. Después de pasar el barrio de Ergoien encontrarás señalizada la salida hacia el coto minero, donde se puede aparcar fácilmente: hay un aparcamiento a unos 300 metros de la zona minera, y el último tramo se hace andando o en bicicleta.