La Vía Verde más bonita de Andalucía te lleva hasta el monumento natural más insólito de España: un sendero entre dehesas y cascadas declarado Geoparque de la Unesco
El hierro que se arrancó de esta montaña durante casi un siglo terminó embarcado hacia Escocia. Hoy el único rastro de aquella fiebre minera es un sendero llano que cualquiera puede recorrer en zapatillas.

Una Vía Verde que te enamorará en Andalucía. / Istock
Hay que remontarse a finales del XIX para entender por qué existe este camino. Una compañía británica llegó a la Sierra Norte de Sevilla atraída por las vetas de hierro del Cerro del Hierro y montó, en tiempo récord, todo un sistema: mina, poblado y ferrocarril propio. El mineral bajaba hasta el puerto de Sevilla y de ahí cruzaba el Atlántico rumbo a los altos hornos escoceses. Fueron casi 100 años de extracción ininterrumpida, hasta que en 1985 la explotación cerró para siempre y dejó tras de sí un poblado a medio vaciar, una vía sin trenes y un paisaje que la propia minería, sin querer, había convertido en una de las rarezas geológicas más llamativas de Andalucía.

Una Vía Verde que te enamorará en Andalucía / Istock / William Fawcett
Hoy esa vía tiene nombre propio: la Vía Verde de la Sierra Norte de Sevilla, uno de los paseos más apetecibles y agradecidos de Andalucía. Y estas son las razones por las que merece una visita.

Sara Fernández García
Un tren que ya no lleva mineral, sino curiosos
La ficha oficial del parque marca 19,44 kilómetros de longitud, aunque algún panel del propio Cerro del Hierro habla de 18 kilómetros. Probablemente dependa de dónde se coloque el kilómetro cero, si en la vieja estación de Los Prados o en el aparcamiento del monumento. El caso es que apenas hay desnivel y se puede hacer a pie o en bicicleta sin preparación previa, algo poco habitual en una sierra que en otros puntos exige piernas más entrenadas.

Parque Natural Sierra Norte de Sevilla / Istock
Buena parte del trazado va pegado a la Ribera del Huéznar y la cruza dos veces: una en el Vado del Acebuche y otra sobre un puente ferroviario que todavía conserva el aire industrial de cuando pasaban vagones cargados de piedra. Alrededor, un bosque de galería de sauces, fresnos y olmos que en según qué meses cierra el camino como un túnel. Se puede completar en una mañana larga o repartirla en dos días si se viaja con niños, y en ningún tramo hace falta más equipo que calzado cómodo.
Aunque lo raro, lo que de verdad diferencia esta vía de otras similares en Andalucía, es adónde lleva.

Sendero de la Ribera del Huéznar / Istock
Cuando el sendero llega al mar que ya no existe
Porque el Cerro del Hierro, declarado Monumento Natural desde el 2003, no se parece a nada de lo que se ha visto durante el resto del camino. Son 121 hectáreas de roca caliza formada hace unos 540 millones de años, en pleno Cámbrico Inferior, cuando este trozo de Sevilla estaba bajo el mar. Millones de años después, la erosión y la propia actividad minera dejaron a la vista un karst lleno de simas, agujas de piedra y pasillos estrechos que parecen tallados aposta.

Cerro del Hierro, Sevilla. / Istock
La explotación se remonta, según los registros del propio parque, a época romana, pero el gran salto llegó con la compañía británica de finales del XIX. Levantaron un poblado entero con trazado de calles al estilo inglés, casas para ingenieros y obreros, y hasta una residencia propia para el personal técnico escocés que hoy se conoce como la Casa de los Ingleses, que sigue en pie reconvertida en centro de información.
El Cerro se ha convertido además en zona de escalada deportiva, con vías bastante reconocidas dentro de la provincia. Antes de subir con el arnés conviene pasarse por el centro de visitantes, porque al tratarse de un espacio protegido puede haber restricciones puntuales que conviene confirmar sobre el terreno.

Naturaleza en Sevilla. / Istock / t
El paisaje que se cruza sin darse cuenta
Entre el río y el destino final hay dehesa, mucha. Encinas y alcornoques repartidos por todas partes, sombra generosa y algo de ganado suelto a lo lejos. Todo este corredor pertenece al Parque Natural Sierra Norte de Sevilla, casi 177.500 hectáreas entre diez municipios, reconocido Geoparque Mundial de la UNESCO e incluido en la Reserva de la Biosfera Dehesas de Sierra Morena. Etiquetas grandes para un paisaje que, caminando, resulta sencillamente tranquilo.
Con algo de suerte puede verse alguna cigüeña negra sobrevolando el valle, o un buitre leonado planeando cerca de los cortados. Hay nutrias en el río, aunque verlas exige paciencia y no hacer ruido de más. Gato montés, tejón, jabalí, ciervo, gamo... todos pueden verse, pero la mayoría prefiere quedarse fuera de la vista mientras haya luz. La zona forma parte, además, de la Reserva Starlight de Sierra Morena, así que quien pueda quedarse hasta la noche se va a encontrar uno de los cielos estrellados más impresionantes del mundo.

Cascadas del Hueznar / Istock / Jesus Noguera Fernandez
El agua que casi nadie visita, aunque esté al lado
Casi nadie que llega hasta el Cerro del Hierro sabe que, un poco más arriba, espera otro Monumento Natural. Las Cascadas del Huéznar forman una serie de saltos sobre travertino cerca de San Nicolás del Puerto. No compiten en tamaño con nada espectacular, pero tras las lluvias de invierno o primavera el caudal sube y el agua cae con fuerza sobre las terrazas calcáreas, y entonces sí merece la pena pararse a admirarlas. Verlos juntos, la mina y las cascadas, redondea la visita.
Y al final del camino, un pueblo con anís y castañas
La ruta desemboca, más o menos, en Cazalla de la Sierra, aunque Constantina, con su casco trepando ladera arriba, también merece parada aparte. Cazalla tiene una tradición centenaria de destilación de anís y aguardiente, oficio que todavía puede verse en marcha en alguna destilería del pueblo. También conserva la Cartuja, un monasterio del siglo XIV convertido hoy en espacio cultural que vale la pena aunque sea de paso.

Castillo e iglesia fortaleza de Cazalla de la Sierra, Sevilla / Istock / Jesus Noguera; Jesus Noguera Fernandez
Para comer Agustina, en la Plaza del Concejo. Este aparece recomendado en la Guía Michelin por una cocina de tradición con algún guiño contemporáneo y terraza agradable para sentarse después de la caminata. Y luego está lo de siempre en esta sierra, sin necesidad de sofisticar nada: guiso de castañas en otoño, migas serranas cualquier día del año o cabrito al horno los domingos.
Antes de salir hacia el Cerro del Hierro conviene tener presente que es zona protegida. No se pueden recoger minerales, rocas ni fósiles, no está permitido encender fuego y tampoco capturar fauna. Normas sencillas que se olvidan con facilidad cuando el paisaje distrae tanto como distrae aquí.
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