La Vía Verde que se asoma a los acantilados más salvajes del Mediterráneo: 6 kilómetros de playas secretas, torres de vigilancia y túneles marinos
Extendiéndose junto al litoral de la provincia de Castellón, une dos de las localidades más bonitas de la región.

La vía verde que se extiende frente al Mediterráneo. / Istock
Desde la llegada del ferrocarril a España hace siglo y medio por el territorio se han ido construyendo trazados férreos que han ayudado a mejorar la comunicación y el comercio entre regiones. Con el tiempo y la perfección de éstos, muchos cayeron en el desuso y, posteriormente, en el olvido, mientras que algunos otros nunca llegaron a funcionar. De esta manera, la Fundación de los Ferrocarriles Españoles impulsó en 1994 la creación de las Vías Verdes, rehabilitando antiguos caminos de trenes para poder caminar o ir en bicicleta por ello.

En Castellón encontramos la Vía Verde del Mar / Istock / Veronika Toth
Con más de 3.400 kilómetros de vías verdes repartidos por el país, uno de los trazados más bonitos lo encontramos en las costas de Castellón. Hablamos de la Vía Verde del Mar, una ruta que pasa por acantilados y parajes naturales de belleza apabullante, con las aguas azules del Mediterráneo como telón de fondo e ideal para hacer en familia. Si bien cualquier época del año es buena para recorrer esta ruta, septiembre se alza como el mes ideal, cuando las temperaturas empiezan a aflojar y el día todavía alarga lo suficiente para que no tengamos que preocuparnos demasiado por si se va la luz.

Sara Fernández García
Un recorrido único por la costa
Uniendo las localidades costeras de Benicàssim y Oropesa, ambas pertenecientes a la provincia de Castellón, la Vía Verde del Mar tiene una extensión que no alcanza los 6 kilómetros de largo. Asfaltada y muy bien acondicionada en casi todo su trazado, la vía presenta la oportunidad perfecta para descubrir el entorno natural de una manera distraída y fácil. Además de tratarse de una ruta ideal para hacer en familia, el hecho de que esté tan bien adaptada hace que de ella también puedan disfrutar las personas con movilidad reducida.

Vistas del amanecer desde Oropesa. / Istock / Veronika Toth
El Mediterráneo a un lado y los pinos y explanadas de la zona al otro, la Vía Verde del Mar permite acceder a las diversas playas que se esconden entre los acantilados que separan Orpesa y Benicàssim. De dimensiones no demasiado amplias pero con una atmósfera idílica, las playas – en su mayoría sobre rocas – ofrecen la oportunidad perfecta para tomarse un respiro, darse un baño bien fresco y disfrutar del día.
A lo largo de su trazado, la vía pasa también por miradores desde los que obtener unas panorámicas increíbles, así como antiguas trincheras de gran profundidad, un largo túnel iluminado, dos falsos túneles, un puente metálico y dos torres de vigía. Declaradas Bien de Interés Cultural, la Torre de la Colomera y la Torre de la Corda servían para vigilar las costas y alertar a la población de un posible ataque por parte de piratas. Todos estos elementos hacen de ésta una experiencia llena de aventuras para los más pequeños.
Descubrir el territorio de una manera diferente
Por todas partes del territorio español podemos encontrar rutas de senderismo y cicloturismo, las cuales recorren algunos de los parques y entornos naturales más bonitos e impresionantes que existen no solo en el país, sino en todo el mundo. Por su lado, las Vías Verdes de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles ofrecen una manera totalmente diferente de descubrir el territorio, pues no solo atraviesan paisajes maravillosos y de una belleza mágica, sino que su trazado está también repleto de historia. Puede que no sea un aspecto de la historia que llame la atención a todo el mundo, pero es algo que nos ayuda a entender cómo era el contexto económico y social de la época en qué estas vías de ferrocarril todavía estaban en uso.

Las Vías Verdes permiten descubrir el territorio de una manera diferente / Istock / luzimag
La creación de la iniciativa de las Vías Verdes supuso el impulso necesario para sacar del olvido los más de 7.600 kilómetros de líneas de ferrocarril que en el 1993 existían en España. El programa puso en valor el patrimonio ferroviario en desuso, incluso aquellas vías que nunca llegaron a prestar servicio por quedar inacabadas; un patrimonio de gran valor histórico y cultural que poco a poco se va recuperando, con el objetivo de que puedan disfrutar de él todas aquellas personas que quieran, sin importar su edad o condición física.
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