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El valle perdido de los Pirineos que esconde el mayor tesoro románico del mundo: un conjunto de iglesias Patrimonio de la Humanidad que parecen tocar el cielo

El arte románico nació en otros rincones de Europa, pero cuando se adaptó en España se convirtió en uno de los más atractivos del mundo.

El valle más bonito de España es el que tiene el conjunto románico más espectacular del mundo

El valle más bonito de España es el que tiene el conjunto románico más espectacular del mundo / Istock / Hans Geel

El románico marcó una buena parte de la historia del arte en España. Fue un estilo religioso y rural que se dio entre los siglos XI y XIII en los reinos cristianos del norte durante la Reconquista. Por ese motivo es que se encuentran tantos ejemplos entre Castilla y León, Cataluña y, sobre todo, el área pirenaica. Era un estilo que venía de Europa y acabó extendiéndose por el país rápidamente a través de Italia y Francia, pero con características propias.

Si hay un lugar en el que podemos centrarnos al hablar de arquitectura románica es el corazón del Valle de Bohí -Vall de Boí en catalán-, en pleno Pirineo leridano. Los pueblos de este precioso valle destacan por contar con el conjunto de iglesias románicas más espectacular del mundo. Y no lo decimos nosotros, sino que ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Todos ellos ubicados en la comarca de la Alta Ribagorza.

La catedral románica mejor conservada de España es una joya del siglo XII junto al Duero: está en una preciosa ciudad que nadie visita

Adriana Fernández

Casas de piedra e iglesias románicas que se camuflan en el entorno

Dejando a un lado que todos ellos parecen sacados de películas de Disney, lo más impresionante es que, esta arquitectura tan única se concentra en un espacio bastante pequeño. Algo que otorga al valle una imagen muy particular y especial. Las ocho iglesias -más una ermita- se reparten en los ocho pueblos que conforman el valle, cuya belleza radica en las coquetas casas de piedra con tejados de pizarra tan características de la zona.

Iglesia románica del Valle de Bohí en Taüll

Iglesia románica del Valle de Bohí en Taüll / Istock / Hans Geel

San Clemente y Santa María de Taüll, San Juan de Bohí, San Félix de Barrera, Santa María de la Asunción de Cóll, Santa Eulalia de Erill la Vall, Natividad de la Virgen de Durro, Santa María de Cardet y la ermita de San Quirico de Durro son las iglesias románicas que se erigieron en esta área entre los siglos XI y XII. Todas ellas mantienen intacta su arquitectura, así como las pinturas murales interiores que se conservan en el Museo Nacional de Arte de Cataluña.

Las iglesias más importantes del Valle de Bohí

Aunque todas cuentan con una belleza innegable, hay algunas que tienen más importancia que otras. Como la iglesia de San Clemente y Santa María de Taüll, la más representativa de todo el conjunto por ser uno de los mejores ejemplos de arquitectura románica de Cataluña. Se consagró en 1123. También llama la atención la iglesia de Santa María de Taüll en el mismo pueblo, cuya visita merece la pena aunque sea solamente por ver el exterior.

El Cristo Pantocrátor de San Clemente de Taüll en el Museo Nacional de Arte de Catalunya

El Cristo Pantocrátor de San Clemente de Taüll en el Museo Nacional de Arte de Catalunya / Istock / qizai00

Otra muy famosa es la de San Juan de Bohí, pues en su interior se puede apreciar cómo habría sido en sus orígenes. En sus paredes todavía se conservan las copias casi perfectas de las pinturas murales que se realizaron en el momento de la construcción. Pero la que se considera la más bonita es la de Santa Eulalia de Erill la Vall, con un campanario en lo alto desde donde se contempla toda la extensión del Valle de Bohí.

La ermita románica de San Quirico de Durro

La ermita románica de San Quirico de Durro / Istock / KarSol

Cabe destacar la ermita de San Quirico de Durro por ser la única ermita entre todas las iglesias. Es del siglo XII, se ubica a 1.500 metros de altitud y a un kilómetro y medio de Durro. Llegar hasta ella puede resultar un tanto duro, pero es un paseo que verdaderamente merece la pena, dejando a nuestro paso las vistas del valle, con Barrera, Erill la Vall y Taüll como telón de fondo. Todo enmarcado en el Parque Nacional de Aigüestortes y Estanque de San Mauricio.