La única playa termal de Europa está en Murcia: palmeras, aguas calientes en pleno desierto y una curiosa unión con el Titanic

Como si fuera un oasis, esta playa desértica se abre paso en un pequeño municipio de Murcia.

El desierto y la playa se juntan en este curioso paisaje de Murcia
El desierto y la playa se juntan en este curioso paisaje de Murcia / Istock / Lalocracio

No todas las playas están bañadas por un mar o un océano. Más allá de las playas de agua salada, existen también las de agua dulce que pueden ser fluviales si están a orillas de un río, lacustres si se forman junto a un lago o laguna o de embalses si se encuentran en los márgenes de este tipo de construcciones artificiales. Todas ellas son comunes en cierta medida y atractivas por sus parajes naturales, pero hay otro tipo de playa que solo se da en Murcia.

Adriana Fernández

Se trata de una playa termal única en Europa que se ubica en el pequeño municipio murciano de Fortuna. Esta particular playa se esconde en un paisaje semidesértico en Mahoya, un enclave que alberga el Balneario de Leana. Se trata también de uno de los balnearios más antiguos del continente, pues sus orígenes se remontan a la época romana. En aquella ubicación se encontraron los yacimientos de Fortuna Balnearis, una de las termas con más historia también de la Península Ibérica.

El paisaje de Mahoya en Murcia

El paisaje de Mahoya en Murcia

/ Istock / Rudolf Ernst

La única playa termal del continente

Este lugar se hizo famoso gracias a las propiedades de sus aguas medicinales, ricas en minerales como cloruros, sodio, flúor y sulfatos, además de una suave radioactividad natural. Son ideales para tratar enfermedades respiratorias, afecciones de la piel, dolencias reumatológicas e incluso el Parkinson, ya que los efectos que producen sus aguas son antialérgicos, sedantes, relajantes y analgésicos. Además, allí se rodó la película 'La chica yeyé' de Concha Velasco.

Pero si hay algo que destaca en este lugar es su playa termal, la única de todo Europa. Sus aguas emergen a una temperatura de entre 30 y 35 grados, gracias a los manantiales termales que aprovecharon los romanos hace dos mil años. En un desierto junto a la Sierra de los Baños aparece un auténtico oasis al aire libre que permanece abierto los 365 días del año. Su entorno está rodeado de barrancos y cárcavas que le dan un parecido más cercano a un paisaje lunar que terrícola.

Un curioso nexo con el Titanic

El complejo cuenta con gigantescas piscinas termales, un spa romano con duchas aromáticas, volcanes de burbujas y servicios de aromaterapia y parafangos. Recibe más de 40.000 visitantes al año y tiene un nexo de unión muy curioso con el Titanic. Su fundador, Juan Talavera, representó en España a la naviera White Star Line, la responsable de construir el fatídico buque que se hundiría en 1912. Antes de los sucesos, visitó los astilleros y quedó prendado de la decoración.

En su balneario quiso replicar algunos elementos ornamentales como la columnata central, las ventanas o decoraciones de estilo art nouveau, pero con un lujo mucho más discreto. En el interior del balneario hay un pequeño museo dedicado al Titanic con piezas como réplicas de la vajilla, un libro de recetas de los menús que se servían o fotos históricas entre las que destaca un trozo del carbón que se utilizó en la caldera número 4 y que se adquirió en subasta años después.

Disfrutar del balneario

Su actual dueño, el sobrino nieto de Talavera, continúa recordando su pasión por el Titanic, con eventos específicos o incluso con un cóctel de autor que lleva el nombre del buque. Se puede visitar la playa, pero también dormir en el balneario con paquetes como el de Escapada Romántica: una noche de alojamiento, cena a la luz de las velas, acceso al spa y botella de cava por 276 euros para dos personas. Hay otras propuestas enfocadas a diferentes rangos de edad y con distinta duración.

En los meses de junio, julio, enero y febrero se hace la Cura antiinflamatoria, con dieta personalizada, control médico y tratamientos termales para perder peso, mejorar el metabolismo y disminuir la inflamación. Todo esto con alojamiento durante una semana tiene un precio de 950 euros. Una escapada al Balneario Leana es vivir una experiencia completa de relajación, estimulación sensorial, recuperación y conexión con la naturaleza, en un lugar único en Europa.

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