La única muralla romana conservada íntegramente del mundo está en el norte de España: es Patrimonio de la Humanidad, tiene 71 torres y fue construida hace más de 17 siglos
Esta muralla guarda siglos de defensa entre sus muros y se ha convertido en una de las más valiosas del mundo por lo bien que se ha conservado a través del tiempo.

El paso de los años suele desgastar la belleza de lugares que solo en la antigüedad los viajeros pudieron contemplar con fascinación, aunque hay monumentos que resisten con fuerza al paso del tiempo. Este sería uno de los casos más especiales del mundo, donde más de dos mil años después de su construcción, la muralla sigue en pie rodeando el casco histórico de una ciudad del norte de la Península Ibérica que que atrae por su historia y su gastronomía a cientos de turistas cada año.
Esta ciudad es la más antigua de Galicia y entre sus atractivos, destacan las festividades como el Arde Lucus. ¿Ya sabes de dónde hablamos? Sí, Lugo es una de las zonas más especiales del norte porque conserva todo su perímetro intacto, declarado Patrimonio de la Humanidad. A este perímetro se le conoce popularmente como la Muralla de Lugo, y su éxito se debe al extraordinario grado de conservación de sus muros: de las 85 torres originales aún se mantienen 71, más del 80 %, y por si fuera poco, la mitad de sus puertas siguen siendo las mismas por las que entraban legionarios, comerciantes y ciudadanos romanos. ¡Es alucinante!
El perímetro amurallado alcanza los 2.117 metros de longitud, con muros que superan los cuatro metros de grosor y llegan hasta los doce de altura. Una fortaleza imponente cuyas leyendas aseguran que fue construida para proteger un bosque sagrado hoy desaparecido. Mito o no, su valor es incuestionable: desde el año 2000 forma parte de la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO, siendo el único recinto amurallado romano del mundo conservado íntegramente.

Las icónicas puertas de la muralla romana mejor conservada del mundo
Levantadas en el siglo III para proteger Lucus Augusti, las murallas han marcado el desarrollo urbano de la ciudad desde entonces. Las aperturas añadidas en el siglo XIX, lejos de debilitar el conjunto, permitieron que la estructura se adaptara al crecimiento de la ciudad sin perder su integridad. Las puertas de la muralla (Miñá, San Pedro, Santiago, Porta Nova o San Fernando) no son simples accesos: cada una encierra historias de peregrinos, comerciantes, epidemias, obispos y reformas urbanas.

Qué debes saber del interior de la muralla antes de ir
Desde lo alto, a unos diez metros del suelo, se observan tejados, campanarios, huertas ocultas y la vida cotidiana latiendo a ambos lados del muro. A día de hoy se ha transformado en uno de los miradores más singulares de Galicia. En su interior se puede visitar la Catedral de Santa María, donde se encuentra la exposición permanente del Santísimo Sacramento. Frente a ella se alza el Pazo Episcopal, y a pocos pasos, el Museo Provincial, instalado en el antiguo convento de San Francisco, custodia mosaicos romanos rescatados del subsuelo urbano.

Afortunadamente, Lugo también conserva otros vestigios de su origen romano, como las termas a orillas del Miño o el enigmático santuario semienterrado de Santa Eulalia de Bóveda. Esta convivencia entre piedra milenaria y pintura moderna es el resultado de una cuidadosa colaboración entre artistas y expertos en patrimonio, que ha logrado una armonía muy particular.
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