Unamuno la llamó "el salón más bello de Europa" y es la plaza más bonita de España: una obra maestra del Barroco declarada Patrimonio de la Humanidad y construida en piedra dorada
Es la plaza Mayor más elegante de todas las que hay por España.

Es la plaza más bonita de España: una obra maestra del Barroco declarada Patrimonio de la Humanidad y construida en piedra dorada / Istock
No se puede saber con exactitud la cantidad de plazas mayores que hay en España, pero teniendo en cuenta que suma más de 8000 municipios y que prácticamente cada uno cuenta con su propia plaza Mayor… la estimación asciende a miles de ellas.

Es la plaza Mayor más elegante de España. / Istock / armando oliveira
Y aunque el censo total de este tipo de emplazamientos no es preciso, sí que sabemos cuáles son las más bonitas y sorprendentes de España. Y es que hay al menos tres destacan por encima de todas gracias a su singularidad y su historia.

Adriana Fernández
La plaza Mayor más grande de todas las que hay repartidas por el país es la de Medina del Campo (en Valladolid), de más de 14000 metros cuadrados. La más visitada es la de Madrid, mundialmente conocida por su arquitectura, su ambiente y su mercadillo navideño; y la más elegante, la de Salamanca, una joya del siglo XVIII declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Mucho antes de que el organismo le otorgara tal mención, ya hubo quien supo admirar y poner en valor la belleza arquitectónica de este lugar. Y no fue otro que el gran Unamuno, escritor, filósofo y académico español que destacó como figura central de la Generación del 98.

Es la plaza más elegante de España / Istock / Diego Grandi
“El salón más bello de Europa”, la musa de Unamuno
El vínculo de Unamuno con Salamanca se puede definir como profundo e indisoluble. Y es que llegó en 1891 para ocupar la Cátedra de Griego en la Universidad y acabó siendo Rector, dos veces. Durante todo este tiempo que permaneció en Salamanca, la ciudad se convirtió en su hogar y en su musa literaria. Y la plaza Mayor ocupó un papel protagonista.

Rodeada de soportales por todo el perímetro. / Istock
Unamuno, que pasó muchos años en Salamanca y frecuentaba el histórico café Café Novelty, observaba que la plaza no era geométricamente regular, pero que precisamente esa ligera irregularidad contribuía a su belleza y equilibrio. “Es un cuadrilátero. Irregular, pero asombrosamente armónico” es, probablemente, una de sus frases más famosas.
Sin embargo, hay otra mucho más hermosa que se atribuye al escritor y es la que dice que “la Plaza Mayor de Salamanca es el salón más bello de Europa”. Una frase que resalta la función de la plaza como gran espacio de convivencia urbana, pero que pone en valor su construcción uniforme, su cerramiento contínuo, rodeada de soportales en todo el perímetro y con pocos elementos que rompen la unidad visual. Como si se tratara de una habitación gigantesca y no de una plaza abierta.

La gran joya del Barroco español. / Istock
El gran ejemplo del Barroco español
La plaza se construyó entre 1729 y 1755 y pertenece al llamado barroco tardío castellano, más contenido y disciplinado que el exuberante barroco churrigueresco que vemos en algunas fachadas religiosas. Según los expertos en arquitectura, las características principales de este estilo pueden resumirse en un ritmo repetitivo de arcos y balcones, decoración elegante pero no excesiva, uniformidad visual de todos los edificios y, lo más llamativo para quien la visita, una extraña sensación teatral, como si la plaza fuera un escenario urbano.
Como ya percibió Unamuno, no es un cuadrado perfecto; es decir, ninguno de sus lados mide exactamente lo mismo, pero esa irregularidad prácticamente no se percibe. Es más, desde el centro, uno llega a percibir un equilibrio casi perfecto. Eso ocurre porque los arquitectos corrigieron visualmente las proporciones para que el espacio se sintiera armónico desde la experiencia humana y no desde la geometría abstracta. Una genialidad similar a la que hicieron los griegos en el Partenón: pequeñas irregularidades que producen una impresión de perfección.

De noche es como si se transformara en un escenario teatral. / Istock
Una ciudad construida en piedra dorada
Uno de los grandes secretos de Salamanca es el material con el que están construidos los edificios más famosos de la ciudad. Se trata de la piedra de Villamayor, una arenisca de color miel que parece cambiar de tonalidad durante el día: por la mañana es más beige, al atardecer se vuelve dorada y por la noche, con la iluminación nocturna, parece casi ámbar. Un efecto óptico que hace que a Salamanca se la conozca como la ciudad dorada, un nombre precioso para una ciudad realmente hermosa.
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