César y su hermano, los últimos vecinos de un pueblo asturiano que tuvo 15 casas abiertas: "Aquí se trabaja por internet o de ganadería, si no imposible"
Estos dos hermanos son los últimos habitantes que resisten a marcharse de este pequeño pueblo.

El pequeño poblado de Asturias donde viven dos hermanos solos / Istock / juan maria asensio garcia
Rodeado de bosques y montañas, a los pies del Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa, el pequeño pueblo asturiano de Villarejo es el hogar de César y su hermano, los dos últimos habitantes que mantiene esta aldea. Su historia se ha hecho notoria gracias a Álvaro, el chico detrás del canal de YouTube @hilux_aventura, donde comparte sus aventuras descubriendo pueblos olvidados, lugares abandonados y las historias de sus últimos habitantes.

En las montañas de Asturias hay muchos pueblos a punto de desaparecer / Istock / Agustin Orduna
Después de pasar por sus vecindades, Álvaro se interesó por la historia que se escondía detrás de las calles del pueblo y sus gentes. Así conoció a César, que junto con su hermano son los últimos dos habitantes de Villarejo. En un vlog que colgó hace unos meses, Álvaro acompañaba a César por las calles del pueblo y los alrededores, todo mientras éste segundo le contaba como era vivir prácticamente aislado y rodeado de las montañas asturianas.

Adriana Fernández
Dos hermanos que resisten
La despoblación rural, producto de todas aquellas familias que emigran a las grandes ciudades en busca de un mejor bienestar social, ha transformado profundamente el perfil demográfico del territorio español. Repartidos por el país hay cerca de 2.000 pueblos y aldeas en los que tan solo queda un único habitante; aunque muchos de ellos se sienten bien a gusto sin nadie que les moleste, los hay también que echan en falta el contacto con otras personas, y es que al fin y al cabo, el ser humano es un animal social. Por suerte para ambos, César y su hermano se tienen el uno al otro.

Asturias cuenta con diverso pueblos que hoy ya son parte del olvido. / Istock
Villarejo es uno de los lugares que conforman la parroquia de Muriellos, que a su vez pertenece al concejo de Quirós. En su día, tal y como recordaba César en el vídeo de Álvaro, el pueblo llegó a tener 15 casas abiertas, todas ellas con su familia; tristemente, hoy día la gran mayoría de estas están abandonadas y casi derruidas, haciendo evidente el deterioro que provoca el despoblamiento en las zonas rurales. Por suerte, a pesar de contar tan solo con dos habitantes y estar, aparentemente, aislado y rodeado de bosques, Villarejo se encuentra a poca distancia de otros núcleos urbanos, con lo que tan aislado del mundo no está.
Lo que sí reconoce César cuando habla de la vida en el pueblo es que, en cuando al ámbito laboral, los trabajos disponibles son bastante escasos. “Aquí se trabaja por internet o de ganadería, si no imposible”, admite César, que se dedica a lo segundo. Otro de los problemas a los que se enfrenta el pueblo es el acceso al agua: “No hay agua aquí cuando hace buen tiempo, al sondear el agua se marchó”. Además, la migración de la población hacia las ciudades ha provocado el cierre de muchos servicios básicos.
Un abandono casi total
Paseando por las callejuelas de la aldea, César y Álvaro se iban parando delante de cada una de las casas para comentar la historia que había detrás de ellas: las familias que vivieron allí, qué los llevó a marcharse del pueblo, y la tristeza de ver como la mayoría de ellas estaban ya prácticamente derrumbadas. “Es una pena”, afirmaba César al recordar a una de las familias que, años atrás, habían sido vecinos suyos.

Muriellos (Quirós, Asturias) / wikicommons / Carmenmoran
Una de las razones por las que la gente también se marchaba a vivir a otros pueblos y ciudades es que la aldea de Villarejo se encuentra en un lugar un tanto complicado para acceder. De hecho, no es algo inusual el que el pueblo quede incomunicado, tal y como afirmaba César: “Cuando nieva, estamos igual aislados dos o tres días”. Es comprensible que muchos de los vecinos que conformaban la población de este pequeño caserío se decidieran a marcharse, pues seguramente, de haber sido un pueblo más grande y haber tenido los servicios necesarios, aunque quedara aislado la gente podría seguir haciendo su vida prácticamente de la misma manera.
Si bien Villarejo no es, actualmente, un lugar donde uno se puede hospedar, sí que supone una visita de lo más interesante, pues nos sirve de ventana a un posible futuro no demasiado lejano, donde los pueblos rurales han quedado completamente abandonados y devastados en favor de las ciudades. Como sociedad, esto no es algo que nos podamos permitir, pues éstos forman una parte clave en el engranaje del funcionamiento de nuestra comunidad.
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