El último castillo templario de España está en uno de los pueblos más bonitos de Castellón: está declarado Bien de Interés Cultural y va a ser restaurado
La huella medieval pervive en este pequeño pueblo del interior de la Comunidad Valenciana.

Uno de los períodos más interesantes dentro de la Edad Media es la época en que la Orden del Temple estuvo en activo; esos años (más de doscientos) en qué los caballeros templarios recorrían las tierras dominadas por los reinos cristianos con el objetivo de proteges las vidas de todos aquellos cristianos que peregrinaban a Jerusalén, a la Tierra Santa.

Para poder llevar a cabo esta misión de la manera más rigurosa y eficiente, los templarios fueron construyendo y adquiriendo fortalezas y castillos a lo largo y ancho de todos estos territorios, puestos avanzados desde los que podían detectar en seguida si había alguien que necesitara de su ayuda urgentemente.
De todas las fortificaciones que erigieron, son unos pocos los que se conservan todavía hoy; la gran mayoría están en ruinas, pues llevan muchos siglos abandonados y es tan solo recientemente que se han empezado a preservar para que la gente pueda visitarlos y descubrir más acerca de esta organización tan interesante de la historia.

El último castillo de la Orden
En el interior de la provincia de Castellón se encuentra el pequeño municipio de Culla, perteneciente desde 2020 a la asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España y declarado Bien de Interés Cultural. Dominando el pueblo, situado en la cima del cerro a los pies del cual se extiende la villa, se erigen las ruinas del antiguo Castillo de Culla, las cuales aportan una atmósfera histórica y medieval de lo más singular.

Tanto el pueblo como el castillo tienen su origen en la época de la presencia árabe en la península; fue después de que el pueblo cristiano volviera a conquistar la región y echara a los árabes que, en el 1303, Culla pasó a manos de la Orden del Temple, quien le otorgó una importancia mayor a la que había tenido hasta entonces, pues su localización ofrecía una situación estratégica perfecta para sus caballeros.
Gran símbolo para la historia de los templarios en España, el Castillo de Culla fue el último que adquirió la Orden antes de su disolución definitiva a principios del siglo en el 1312. Antes de su desaparición, los templarios dejaron una huella muy profunda en Culla, una huella todavía hoy visible en la arquitectura y organización urbana tanto del casco antiguo como de la fortaleza.
Recientemente se ha impulsado un proyecto de rehabilitación del recinto, centrado principalmente en la excavación arqueológica -que permitirá sacar a la luz antiguas estructuras escondidas debajo de los materiales que se han ido acumulando con el tiempo-, y la consolidación de los dos elementos más distintivos del castillo: la Torre del Homenaje y la Torre Menor. Con esto, no solo se garantizará la conservación del castillo, sino que se mejorará la experiencia del visitante, con la instalación de pasarelas y la adecuación de accesos para facilitar el recorrido y evitar cualquier daño a los restos arqueológicos.

Un pueblo con encanto medieval
Situado a una hora de Castellón de la Plana, Culla es ideal para descubrir en una escapada de un día. A parte del castillo, son interesantes de visitar la Iglesia Parroquial del Salvador, construida a principios del siglo XVIII y en el interior de la cual se conserva el retablo de San Roque, y la Prisión, un antiguo granero del Comendador de la Orden de Montesa que durante las Guerras Carlistas fue utilizado como prisión. Fue también durante las Guerras Carlistas que el castillo fue destruido y arrasado, dejando tras de sí la imagen que podemos contemplar hoy.
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