El último bosque medieval de Europa está en España: es uno de los hayedos más grandes y mejor conservados del continente
Su grandeza y riqueza medioambiental solo está superada por un único bosque europeo: la majestuosa Selva Negra.


Y hay un destino en el norte de España que presume de ser el último bosque medieval de Europa. Entendiendo medieval no tanto como un lugar de la Edad Media, sino como un sitio que ha sabido mantenerse como detenido en el tiempo a pesar del paso de los años.
Con sus más de 17.000 hectáreas de ecosistema diverso, este lugar es el segundo bosque más grande de Europa en su especie. Se trata de hayedo más grande y mejor conservado de España, y no es otro que la Selva de Irati, en Navarra.
Bosque medieval, o prehistórico
Localizado entre los valles de Aezkoa y Salazar, y parte de los valles de Cize y Soula, ya en Francia, se encuentra este vasto bosque de hayas y abetos, de carácter pirenaico y testigo del paso del tiempo desde hace más de 12.000 años, que es la edad que se presupone que tiene la Selva de Irati como ecosistema.

Es por eso que, más que medieval, se puede hablar de bosque prehistórico, en el que residen especies tan singulares como el Quebrantahuesos: aunque tiene nombre de dinosaurio, en realidad se trata de un buitre fascinante y de gran envergadura (sus alas desplegadas pueden alcanzar los tres metros), que en Europa está en peligro de extinción.
Como un bosque encantado
La Selva de Irati tiene algo mágico. Adentrarse en la espesura de su bosque es recorrer senderos que se abren camino entre hayas, abetos blancos, robles, arces y abedules. Juntos forman un ecosistema diverso y sorprendente, a la altura al otro gran hayedo europeo, la Selva Negra, el único que le supera en tamaño.

Y como lugar que parece encantado, dentro aguardan diferentes tesoros como esperando ser descubiertos en rutas senderismo. No hay otro lugar como este para lanzarse a caminar y esperar que suceda la magia. Y no, no es una forma de hablar.
Amuletos, dólmenes y municiones
Entre la vegetación y los arbustos de la Selva de Irati crece de manera salvaje la carlina, que es el nombre en castellano con el que se conoce al Eguzkilore, algo así como un amuleto para espantar las malas vibras en los hogares de Navarra. En euskera significa ‘flor del sol’, por su forma estrellada y intenso color dorado y, por si a alguien se le ocurre coger uno en su estado natural, que no lo intente porque es una especie protegida.

Más antigua que esta tradición contra las supersticiones, es otro de los secretos que hay escondidos en Irati. Caminando hacia el norte, en el valle del Aezkoa, ya casi en la frontera con Francia, uno puede toparse con un asentamiento megalítico, de cuando la humanidad habitó estos parajes remotos en tiempos prehistóricos. De aquella época son los dólmenes que hay clavados en el suelo, dispuestos en forma circular o crómlech, salpicando todo el valle.

Y más reciente es la Real Fábrica de Municiones de Orbaizeta, una factoría que se levantó en el siglo XVIII. ¿Qué hace una fábrica de balas ahí? Todo se debe a la riqueza maderera, los abundantes cursos de agua y a la presencia de minas de hierro, lo que hizo que este fuera el lugar elegido para levantar una factoría de armas que fue suprimida definitivamente en el siglo XIX. Hoy solo quedan las ruinas.
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