La última isla virgen de España: un pueblo de arena, sin carreteras asfaltadas y donde apenas viven 700 personas, al que se llega en un ferry de media hora
Es uno de los espacios naturales más valiosos del archipiélago cuyo paisaje apenas ha cambiado en el último siglo, como si se hubiera detenido en el tiempo.

La Graciosa, la última isla virgen de España / Istock
Hay una isla en España considerada la última isla virgen del país, y no precisamente porque sea un lugar que no ha sido habitado, sino porque ha permanecido prácticamente libre de urbanización masiva y de grandes infraestructuras, a pesar de estar en uno de los archipiélagos que más turismo atraen de todo el país.

Es la última isla virgen de España, y se nota. / Istock / 5
La Graciosa es ese islote de arena y paisajes volcánicos que hay al norte de Lanzarote, en un entorno tan natural y salvaje que no hay ni un solo metro cuadrado asfaltado en toda la isla. Sorprende que todavía hoy, en pleno siglo XXI, pueda presumir de no tener carreteras y que la inmensa mayoría de su superficie carezca de pavimento (a excepción de algunos lugares, como el puerto o accesos a edificios públicos). Dicho de otro modo: todas las calles son de arena, como si la isla fuera un oasis en medio de un desierto bañado por el Mediterráneo.

Adriana Fernández
Un paraíso a solo seis kilómetros de Lanzarote
La isla de La Graciosa forma parte del Parque Natural del Archipiélago Chinijo, uno de los espacios naturales más valiosos de Canarias, con una enorme riqueza marina y volcánica. Se llega en un ferry que sale desde el puerto de Orzola, en el norte de Lanzarote y cuyo trayecto apenas tarda unos 25 minutos en alcanzar la costa de la Caleta del Sebo, principal núcleo urbano de La Graciosa.

Está a solo seis kilómetros del norte de Lanzarote. / Istock
La distancia entre ambas islas es tan pequeña, apenas seis kilómetros, que al estrecho que hay entre ambas costas se le conoce popularmente como El Río. Durante la travesía en ferry es un espectáculo: del lado de Lanzarote se ven los impresionantes acantilados del Risco de Famara, que alcanzan más de 500 metros de altura, y al otro lado, el paisaje volcánico y las playas de La Graciosa.
Playas volcánicas de aspecto salvaje
Llegar a La Graciosa es desembarcar en otro mundo. Un desierto de calles de arena, ambiente tranquilo y muy pocos vehículos, casi ninguno en realidad. Porque los únicos medios de transporte autorizados son la bicicleta o el taxi 4x4 que recorre la isla. Una ciudad de arena con playas que también han conseguido cambiar de siglo prácticamente intactas.

Una auténtica ciudad de arena. / Istock
La playa de las Conchas es una de las más famosas, junto a La Francesa o la Cocina. Destacan porque conservan un estado de naturalidad muy difícil de encontrar en Europa. No solo son bonitas por sus aguas turquesas y su arena dorada, sino porque el entorno, como en toda la isla, permanece prácticamente intacto: no hay hoteles frente al mar, ni paseos marítimos, ni urbanizaciones, ni carreteras que lleguen hasta ellas como ya hemos comentado.
Un paraíso en el que apenas hay gente
En La Graciosa es un paraíso en el que apenas vive gente: solo unas 700 personas censadas. Una cifra que, en verano, se multiplica, alcanzando más de 300 000 visitantes al año, una cifra que pone en peligro su sostenibilidad y estabilidad natural, dicho sea de paso. Porque lo que vemos hoy en La Graciosa es prácticamente el mismo paisaje que se podía observar en la isla hace más de un siglo, como si el tiempo no hubiera pasado.

La playa de las Conchas. / Istock
Y es esa combinación de población permanente, naturaleza protegida y mínima transformación humana es lo que hace que muchos la consideren la última gran isla virgen del país. Que siga siendo así, depende por completo de todos.
- Tere, única habitante de su pueblo desde hace 35 años: 'Mucha gente me dice que si estoy loca por estar viviendo aquí
- Ana Boyer (37 años) lleva diez años viviendo en una isla artificial donde los pisos cuestan un millón de euros: 'Nos conquistaron sus vistas al mar
- El castillo español que los expertos consideran la joya del gótico-mudéjar: es Monumento Histórico Nacional, Bien de Interés Cultural y tiene historia con Napoleón
- Paco es alcalde, policía y personal de mantenimiento de una aldea donde vive completamente solo: 'He elegido quedarme aquí porque amo la naturaleza
- Todos van a Frigiliana, pero pocos conocen el pueblo blanco donde el agua corre por las calles: es Bien de Interés Cultural y tiene arquitectura bereber
- Tomàs (64 años) es el único habitante de un pueblo abandonado de Lleida: 'Es fácil vivir aquí con un subsidio de 480 euros, no hay donde gastarlo
- Entramos en el pueblo de la almeja más cotizada de España: un barrio marinero fundado en el siglo XVI y situado frente al Parque Nacional de las Islas Atlánticas
- El pueblo más pequeño de La Rioja tiene solo 7 habitantes, pero será el mejor lugar de la provincia para ver el eclipse total: un valle rodeado de montañas, cielos oscuros y carreteras casi vacías