Pocos turistas y un gran desconocido: así es el pueblo costero más bonito de España para visitar un fin de semana

La vida y la belleza de este pueblo gira en torno a su impresionante costa a los pies del Mediterráneo.

Poca gente conoce este precioso pueblo de la Costa Brava pero todos se enamoran de él
Poca gente conoce este precioso pueblo de la Costa Brava pero todos se enamoran de él / Istock / pkazmierczak

Hay quien cree que encontrar un pueblo sin turistas y que poca gente conozca es una utopía a día de hoy. Pero esa afirmación está muy lejos de ser cierta, ya que siempre existirán lugares -casi- inexplorados, donde reine la tranquilidad y que, a pesar de su belleza, sigan siendo un secreto para la mayoría. Su atractivo crece cuando se trata de destinos costeros, ganando un punto extra de encanto que, muchas veces, hace sentir al viajero como si estuviera en otro país.

La Costa Brava es una de las zonas litorales más populares de España que, aunque parezca mentira, todavía esconde lugares sin masificar que son perfectos para una escapada de fin de semana. Existe vida mucho más allá de Cadaqués, Lloret de Mar, Figueres o Tossa de Mar, sin negar su indudable belleza. El municipio de Tamariu no suele aparecer en las listas de los pueblos más bonitos de la Costa Brava, simplemente porque los gironeses quieren mantenerlo oculto.

El pueblo más bonito y vacío de la Costa Brava

Su nombre proviene del árbol tamarindo, una especie muy abundante en la zona que se ha acabado convirtiendo en un símbolo del pueblo. No alcanza los 300 habitantes, pero en su pequeño territorio, antaño pueblo pesquero, condensa toda la esencia tradicional de la comarca de una manera mucho más pura que sus vecinos. Comparte el término municipal de Palafrugell con las poblaciones de Llofriu y Palafrugell en el interior y Calella y Llafranc en la zona de costa.

El pueblo costero de Tamariu

El pueblo costero de Tamariu

/ Istock / pkazmierczak

La vida de Tamariu siempre ha girado en torno al mar y, concretamente, a su cala principal, donde antiguamente se refugiaban los barcos pesqueros y hoy hacen lo propio los bañistas que veranean allí en los meses más cálidos del año. Sin embargo, no es solo una la protagonista del lugar, sino que existen un gran número de calas y coquetas playas donde desconectar de todo y sentirse más cerca del Mediterráneo que cualquiera se haya sentido nunca.

Playas y calas de ensueño

Por el Camí de Ronda se pueden alcanzar lugares tan privilegiados como la cala Pedrosa, la playa Los Liris donde aún descansa una barraca del año 1872, la cala escondida de Agua Xelida o la de Aiguadolçe que cuenta con su propio embarcadero. Aunque a los lugares más paradisíacos, vírgenes y vacíos tan solo se puede acceder a través del mar, pero el viaje realmente merece la pena: cala Marquesa y cala de los Genes, más conocida como El Cau.

La cala escondida de Agua Xelida

La cala escondida de Agua Xelida

/ Istock / LUNAMARINA

En algunas de estas zonas es posible practicar kayak o esnórquelgracias a algunas empresas locales que ponen a disposición de los viajeros algunos tours para conocer los rincones más impresionantes y ocultos, a través del mar y a pie. Además de su carácter marítimo, Tamariu también guarda detalles de la historia que pueden descubrirse visitando las ruinas del poblado ibérico de Puig de Castellet, a unos 30 minutos de distancia en coche.

Vistas sobre el Mediterráneo desde Tamariu

Vistas sobre el Mediterráneo desde Tamariu

/ Istock / pkazmierczak

Pero si hay algo por lo que una escapada a Tamariu merezca la pena son los atardeceres. Aunque pueden disfrutarse desde casi cualquier punto y son absolutamente increíbles, lo más recomendable es subir hasta el mirador y faro de Sant Sebastià. Desde allí se contempla una panorámica de toda la costa y aparecen las mejores fotografías mientras el Mediterráneo parece comerse el sol por el horizonte más desconocido de la Costa Brava.

Dónde comer en Tamariu

Otro de los puntos fuertes de la Costa Brava es su gastronomía y que la mayoría de sus restaurantes cuentan con unas impresionantes vistas hacia el mar. Uno de ellos es el Es Dofí, desde donde vislumbrar los primeros rayos del sol con un buen desayuno sobre la mesa. Para degustar los mejores mariscos y paellas de la zona lo mejor es acercarse a Es Portió, también con vistas al mar. Y para los amantes de lo exclusivo, cabe destacar El Convent en el vecino Begur, un santuario natural en el interior de un bosque especializado en arroces y parrillas.

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