El túnel más espectacular de Cantabria te lleva a un acuario, cruza una montaña y acaba en pleno mar

Es uno de los paseos favoritos de los pequeños de la casa y une el casco antiguo con el mar: visitamos el túnel de Laredo.

El túnel mágico perfecto para los más pequeños de la casa está en Laredo.
El túnel mágico perfecto para los más pequeños de la casa está en Laredo. / Istock / agafapaperiapunta

Cantabria es una de esas regiones que, imponente, se rige frente a ti y te enseña que puede haber un pequeño Edén en la tierra. Nuestra Cantabria Infinita tiene mucho que aportar y, aunque quizás en ocasiones no ha sido del todo valorada, ella sigue demostrando a aquel que quiera aprender que no es ninguna comunidad de segunda

En ella puedes encontrar playas majestuosas que poco tienen que envidiar a aquellas que protagonizan la lista de imprescindibles alrededor del mundo. Montañas que se imponen y custodian con orgullo los tesoros de la comunidad. Y ciudades con historia y un encanto especial, que solo entenderás si has pisado alguna vez tierras cántabras. Pero hoy hablaremos de un túnel mágico de esos que no pueden estar en otro sitio que en Cantabria. 

Vista áerea de una playa en Cantabria.

Vista áerea de una playa en Cantabria.

/ Istock / David Crespo

Se trata del túnel de Laredo, conocido popularmente como “el túnel mágico”, un pasadizo que atraviesa una montaña, conecta el casco urbano con el mar y sorprende con un inesperado guiño marino: un pequeño acuario en su interior.  Sí, has leído bien. No es un túnel cualquiera. Es un túnel que empieza en un lugar, termina en otro completamente distinto —de ciudad a playa— y, por el camino, te enseña lo que habita bajo las aguas que estás a punto de pisar. Magia, sí, pero también mucho ingenio y un toque de arte.

Playa de Laredo, Cantabria.

Playa de Laredo, Cantabria.

/ Istock / gionnixxx

El trayecto que lleva de Laredo a la playa de La Soledad

Laredo es uno de los destinos más atractivos de la costa cántabra. Su casco antiguo, conocido como la Puebla Vieja, está lleno de callejuelas, casonas de piedra y aromas a brisa de mar y marmita. Desde ahí, a pie, se puede llegar a la playa de La Soledad, una playa de ensueño, con ese toque cántabro que tanto nos gusta. ¿La forma más curiosa de hacerlo? A través de este túnel peatonal bajo el monte de La Atalaya.

Construido en 1863 con la finalidad de permitir la construcción y posterior acceso del “Muelle de la Soledad” al otro lado de La Atalaya, el túnel fue durante décadas un simple atajo oscuro. Pero en los últimos años se ha convertido en una atracción en sí misma gracias a una profunda rehabilitación que ha respetado su esencia, pero le ha añadido encanto y contenido. Ahora es accesible, iluminado y con un gran valor turístico y educativo.

Así es el acuario de agua salada del túnel de Laredo

Uno de los mayores atractivos del túnel de Laredo es su pequeño acuario de agua salada. Aunque no se trata de un acuario al uso como los grandes oceanográficos, sino consecuencia de un mural pintado en sus paredes que es una ventana única a la biodiversidad marina. Peces autóctonos, mantas rayas, ballenas, tiburones, medusas y otros animales propios del fondo marino han sido pintados en este espacio. Lo que convierte al camino en una experiencia atractiva para grandes y pequeños. Y cuando sales al otro lado, ya al mar, lo haces con otros ojos

Más allá de su función práctica, el túnel de Laredo se ha convertido en uno de sus atractivos turísticos. Quizás nadie se imaginaba que el túnel que tantos años lleva siendo parte de la localidad, se convertiría en un atractivo turístico. Pero ha ocurrido: el famoso túnel de Laredo se ha convertido en un lugar donde toda la familia puede disfrutar y, además, acabar la experiencia con unas vistas de ensueño. ¿Se puede pedir más? 

Laredo, España.

Laredo, España.

/ Istock / tichr

Todo ello gracias a la obra de artistas que, como ha pasado con el Faro de Ajo, consiguen dar vida a elementos de nuestro alrededor y, en ocasiones, hacer que lugares de nuestra comunidad trasciendan y consigan una segunda oportunidad.

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