Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La tradición valenciana que fascinó a la Unesco: la declaró Patrimonio de la Humanidad, sucede todos los jueves y se celebra desde el Califato de Córdoba

Reconocido por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial, este tribunal consuetudinario mantiene desde hace siglos un sistema de justicia pública y oral.

Se encarga de dirimir los conflictos derivados del uso y aprovechamiento del agua de riego

Se encarga de dirimir los conflictos derivados del uso y aprovechamiento del agua de riego / Wikimedia Commons

Cada jueves, poco antes del mediodía, un pequeño grupo de hombres vestidos de negro se reúne frente a una de las puertas más conocidas de la catedral de Valencia. No hay estrados ni salas de audiencia, pero lo que ocurre allí forma parte de una institución que lleva siglos resolviendo conflictos sobre el agua de la huerta valenciana.

Lleva siglos resolviendo conflictos

Lleva siglos resolviendo conflictos / Wikimedia Commons

Se trata del Tribunal de las Aguas de la Vega de Valencia, una institución tradicional que resuelve conflictos entre regantes de la huerta valenciana y que se reúne públicamente cada jueves ante la Puerta de los Apóstoles de la catedral de Valencia.

Los 5 rincones secretos de Valencia que solo un auténtico valenciano te enseñaría

Adriana Fernández

Un tribunal que se reúne al aire libre desde hace siglos

El Tribunal de las Aguas de la Vega de Valencia celebra sus sesiones todos los jueves a las doce del mediodía. Los Síndicos (representantes de las acequias históricas de la huerta) se sientan en círculo frente a la puerta de la catedral para escuchar y resolver los conflictos relacionados con el uso del agua de riego.

El procedimiento es sencillo, rápido e íntegramente en valenciano. Cuando existe una denuncia, el alguacil llama en voz alta al acusado (con la tradicional frase: “denunciats de la séquia de...!”) y el tribunal escucha a las partes antes de tomar una decisión. Luego, las resoluciones se dictan de forma oral y se consideran definitivas. Si no hay denuncias, se reúnen igualmente y se celebra la sesión, pero esta dura solo unos segundos.

Se reúne públicamente cada jueves ante la Puerta de los Apóstoles de la catedral de Valencia

Se reúne públicamente cada jueves ante la Puerta de los Apóstoles de la catedral de Valencia / Istock / TONO BALAGUER

Esta forma de justicia tradicional se mantiene prácticamente igual desde hace generaciones y constituye uno de los ejemplos más conocidos de instituciones tradicionales que siguen funcionando en la actualidad.

La singularidad y continuidad histórica del Tribunal de las Aguas de la Vega de Valencia llevaron a que fuera reconocido por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2009, en una candidatura conjunta con el Consejo de Hombres Buenos de Murcia, otra institución histórica dedicada a resolver conflictos de riego.

Una institución ligada a la huerta de Valencia

El tribunal está vinculado al histórico sistema de riego de la huerta valenciana. Desde hace siglos, una red de acequias distribuye el agua del río Turia por los campos de cultivo.

Las acequias que forman parte del tribunal son Quart, Benàger i Faitanar, Tormos, Mislata (de esta acequia parte luego la de Chirivella), Mestalla, Favara, Rascanya y Rovella, cada una con su propio Síndico encargado de representar a los regantes.

Los Síndicos son representantes de las acequias históricas de la huerta

Los Síndicos son representantes de las acequias históricas de la huerta / Wikimedia Commons

Cuando surge un conflicto relacionado con el uso del agua (por ejemplo, desvíos indebidos o incumplimientos en los turnos de riego) el caso puede presentarse ante el Tribunal de las Aguas de la Vega de Valencia, que escucha a las partes y dicta una resolución inmediata.

Un origen que se remonta a la época andalusí

No hay ningún documento que hable expresamente del tribunal hasta el siglo XVIII, aunque se piensa que es mucho más antiguo. Como ocurre con muchas tradiciones, el origen exacto del tribunal no está documentado con precisión, pero muchos historiadores consideran que sus raíces se remontan al sistema de gestión del agua desarrollado durante la época de al-Ándalus.

En ese periodo, especialmente durante el Califato de Córdoba, se organizaron complejas redes de riego en distintas zonas del levante peninsular que habrían dado lugar a mecanismos para resolver disputas entre regantes.

Tras la conquista cristiana de Valencia por Jaime I de Aragón en 1238, el sistema de acequias y la institución del tribunal continuaron funcionando.