Estos son los 3 pueblos españoles donde la gente de mar se siente como en casa

El cóctel perfecto de brisa marina, salitre y vivencias marineras

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: Francesc Muntada/CORBIS

El verano es la estación perfecta para saborear con sosiego los encantos de la vida marinera, ligada como pocas a los distintos oficios emparentados con la mar.

Recorremos las costas españolas para rescatar tres villas donde esos oficios aún rezuman vida, mostrándonos una cara genuina que va perdiéndose poco a poco en detrimento de las grandes actividades industriales.

1) L'Ametlla de Mar, Tarragona

A pocos kilómetros del delta del río Ebro, L’Ametlla de Mar recoge la esencia marinera de toda esta franja costera tarraconense, conservando aún viva la tradición pesquera.

L'Ametlla de Mar.  | curtoicurto / ISTOCK

Antiguamente llamada “La Cala” y aún conocida por este nombre, sus innumerables calas y playas de fina arena blanca –hasta 30– fueron el lugar elegido hace más de un siglo por un buen número de marineros valencianos para asentarse, creciendo a partir de entonces el núcleo y haciendo que el sector pesquero generase una actividad importante, creándose incluso la primera flota de atuneros de Cataluña.

Imperdibles son las inmersiones con atún rojo en esta zona, así como una visita a la subasta en la lonja para observar el trasiego de las pequeñas barcas en el puerto.

Puerto de L'Ametlla de Mar.  | Damià Llaó

Los 16 kilómetros de litoral del municipio absorben un potencial turístico que pone en valor algunas playas tan increíbles como la de San Jordi, mientras que el Camino de Ronda, como ocurre en buena parte de las costas catalanas, nos brinda la oportunidad de conocerlo a lo largo de su extensión.

2) Orio, Guipúzcoa

A no mucha distancia de San Sebastián hacia occidente y a tiro de piedra de la célebre localidad de Zarautz, Orio es una de las poblaciones de mayor tradición pesquera de toda Guipúzcoa.

Remo en Orio.  | Samantha Hemens / ISTOCK

Enclavada en la desembocadura del río Oria, del que toma su nombre, su ubicación en un enclave geográfico protegido favoreció en el pasado la instalación aquí de numerosos astilleros, que se unían a la existencia de una flota de barcos pesqueros de bajura que aún persiste en la actualidad, aunque diezmada en su tamaño.

El color amarillo característico que distingue a la población nos atrae la atención de manera figurada con su vistosidad y nos pone el foco en un pueblo pesquero que, en época estival, se llena de miradas curiosas ávidas de conocer los entresijos de su puerto deportivo fluvial –que hace las veces de muelle a la par que de centro neurálgico de la población-, así como de admirar los contrastes entre el mar, la ría y la montaña.

El casco histórico, que ancla sus raíces en el siglo XII, nos traslada a tiempos pretéritos mientras al caminar por las calles nos aborda el olor de pescados recién cocinados, como el del besugo, el plato por excelencia de Orio, que cuenta con su propio día festivo en plena estación veraniega.

Orio.  | Euskalduna

El Día de los Pescadores nos trasmite igualmente la importancia que aquí tiene esta actividad, aunando en una misma jornada a los habitantes de la villa y a los muchos peregrinos del Camino de Santiago que pasan por este punto.

3) Redes, A Coruña

Frente a la desembocadura del río Eume, en la ría de Ares, la parroquia de Redes es una pequeña aldea pesquera del municipio de Camouco.

Ramonespelt / ISTOCK

Unas pocas calles reunidas frente al mar en las que las casas de estilo indiano sobresalen con su arquitectura en el paisaje urbano, casi al mismo grado que toda la hilera de viviendas que levantan sus muros sobre las aguas, con salida directa al mar, dándonos a entender que aquí, la vida marinera, forma parte intrínseca de la identidad de la población.

El topónimo de “Redes” no podría ser más indicativo de esta estrecha relación con la vida marinera. En efecto, no es casualidad la elección del nombre, pues hace referencia a la imagen icónica de las redes colgadas sobre las cabrias secándose al aire, que no son sino soportes de madera usados por los pescadores al volver de su faena.

Redes conserva, como pocos, unas tradiciones y una estampa marinera casi intacta desde el pasado, y la fiesta de La Cabria, celebrada en verano, nos lo recuerda haciéndonos ver que aún pervive su idiosincrasia pesquera.

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