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El tren turístico más espectacular del norte de España recorre más de 600 kilómetros entre montañas, playas y pueblos marineros: un viaje de ocho días por los paisajes más impresionantes del Cantábrico

Durante ocho días, este histórico tren de lujo recorre la cornisa cantábrica combinando alojamiento, gastronomía, visitas guiadas y algunas de las panorámicas más espectaculares del norte de España.

El coche panorámico del Transcantábrico

El coche panorámico del Transcantábrico / Renfe

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Viajar por el norte de España sin hacer y deshacer maletas cada día es un lujo reservado a muy pocos itinerarios. Uno de ellos recorre la cornisa cantábrica a bordo de un tren histórico que tienes el encanto de los grandes ferrocarriles clásicos, pero también todas las comodidades de un hotel de cinco estrellas. Durante ocho días, el paisaje cambia constantemente tras las ventanas: acantilados, playas, montañas, pueblos marineros y algunas de las ciudades con más personalidad del norte van aparenciendo por las ventanillas para que disfrutes del camino tanto como del destino.

El Transcantábrico a su paso por la playa de San Antolin

El Transcantábrico a su paso por la playa de San Antolin / Renfe

Aunque no es el único que tenemos en España (no olvidemos el Al Ándalus que recorre Andalucía o el Costa Verde Express por el norte), el viaje a bordo del Transcantábrico Gran Lujo está considerado uno de los trenes turísticos más exclusivos de Europa. Su recorrido, de unos 650 kilómetros entre San Sebastián y Santiago de Compostela (o al revés) atraviesa el País Vasco, Cantabria, Asturias y Galicia para que vivas una experiencia llena de patrimonio, gastronomía y algunos de los paisajes más espectaculares del litoral cantábrico. Todo ello en un viaje que es, sin lugar a dudas, sinónimo de elegancia.

Nos subimos al tren más lujoso de Renfe: así es el Transcantábrico

Adriana Fernández

Un hotel sobre raíles que atraviesa el norte de España

El Transcantábrico Gran Lujo comenzó a circular en los 80 y, con el paso de los años, se ha consolidado como uno de los grandes referentes del turismo ferroviario europeo. Sus coches históricos están cuidadosamente restaurados y conservan la elegancia de los grandes expresos clásicos. Por fuera es la mar de bonito, pero su interior ofrece además suites con baño privado, salones con vistas panorámicas, restaurante y espacios comunes pensados para que llegues, te relajes y empieces a disfrutar del viaje con calma. Siéntete como el protagonista de una película de otra época en los vagones art déco con espejos biselados, mobiliario de madera noble y salones donde observar con quién compartes el viaje y conversar tomando algo. Los salones son coches Pullman originales de 1923, auténticas joyas del patrimonio histórico-ferroviario.

Coche bar del Transcantábrico.

Coche bar del Transcantábrico. / Renfe

Las catorce suites Gran Lujo (dos por vagón, en siete vagones) miden casi 13 m² y están distribuidas en tres espacios: salón, dormitorio y baño privado. El baño cuenta con ducha de hidromasaje y las suites tienen cama de matrimonio o camas gemelas individuales. El tren no supera los 28 pasajeros, así que es un lujo ser uno de ellos.

Suite Gran Lujo del Transcantábrico.

Suite Gran Lujo del Transcantábrico. / Renfe

Por supuesto, aquí la experiencia va mucho más allá de ir de A a B, por lo que no busques solo velocidad y eficiencia. El precio del viaje incluye el alojamiento a bordo, desayunos y comidas seleccionadas, excursiones guiadas, entradas a monumentos y desplazamientos en autobús cuando el itinerario requiere acceder a lugares alejados de las vías. Todo está organizado para solo tengas que preocuparte por contemplar el paisaje.

Bar del Transcantábrico.

Bar del Transcantábrico. / Renfe

Durante el día, los afortunados viajeros a bordo de este tren de ensueño recorren algunas de las localidades más emblemáticas del norte peninsular (como Santillana del Mar, Comillas, Llanes, Ribadeo o Viveiro) acompañados por guías especializados, mientras que por la noche el tren permanece detenido en estaciones para garantizar el descanso y reanuda el trayecto a primera hora de la mañana.

El Transcantábrico a su paso por la Ría de Asón.

El Transcantábrico a su paso por la Ría de Asón. / Renfe

Cada día de esta semana a bordo combina los trayectos en tren con visitas culturales y gastronómicas. La cocina vasca, cántabra, asturiana y gallega forma parte de la experiencia, con menús inspirados en los productos de cada territorio y paradas que permiten descubrir algunos de los sabores más característicos de la costa norte.

No te estreses, no es un itinerario lleno hasta no poder más en el que se quiere ver todo rápido para hacer el 'check'. Nunca tendrás la sensación de estar haciendo un viaje acelerado. Al contrario, el ritmo pausado del convoy te invita a recuperar una forma de viajar que hoy resulta poco habitual, donde el trayecto adquiere tanta importancia como las propias paradas.