El tren de España Patrimonio de la Humanidad que recorre 27 kilómetros entre túneles y naturaleza: supera un desnivel de casi 200 metros y tiene más de un siglo de historia
Su trazado une dos de las principales ciudades de Mallorca, mientras que una de sus vertientes lleva hasta el rincón más mágico de la isla.

El tren histórico que atraviesa un paisaje declarado Patrimonio de la Humanidad / Istock
Considerada una de las islas más bonitas y mágicas de todo el mar Mediterráneo, Mallorca tiene una esencia que la hace única con respecto al resto. Hogar del maravilloso paisaje cultural de la Sierra de Tramuntana, el cual fue inscrito a la lista de Patrimonio de la Humanidad en 2011, no es solo una isla en la que desconectar de la rutina mientras disfrutamos del entorno natural; la historia y el patrimonio de Mallorca son de los más interesantes que encontramos en España, con vestigios de la cultura talayótica, ciudades y pueblos llenos de encanto, y uno de los ferrocarriles históricos más impresionantes del país.

El tren de Sóller a su paso por la Sierra de Tramuntana / Istock / Klaus Brauner
Uniendo la ciudad de Palma con el municipio de Sóller, la construcción del ferrocarril de Sóller se llevó a cabo gracias a la colaboración de gran parte de los habitantes de Sóller, consiguiendo así que la línea se inaugurara en 1912. Todavía con la esencia y atmósfera de la Belle Époque, el tren de Sóller conserva prácticamente el mismo aspecto que tenía cuando fue inaugurado, todo gracias al cuidado continuo que ha recibido a lo largo de todos estos años. Así, durante el trayecto de aproximadamente una hora entre las dos localidades que conecta, los pasajeros se ven inmersos en un viaje al pasado que de seguro les quedará para siempre en la memoria.

Adriana Fernández
Expedición al pasado
Si bien actualmente uno puede hacer el trayecto entre Palma y Sóller en coche, la mejor manera de hacerlo, y la más especial, es subiendo a bordo del histórico tren de Sóller, un tren de principios del siglo XX que todavía mantiene ese aura de la Belle Époque que nos invita a viajar hasta el pasado. Suelo, paredes y techo hechos de madera lacada, la magia del viaje no recae solo en la belleza del interior de los vagones, sino en los maravillosos paisajes que el tren atraviesa a lo largo del trayecto entre las dos localidades, siendo la Sierra de Tramuntana uno de ellos.

El tren de Sóller parte de la ciudad de Palma / Istock / VSimeonov
El tren parte desde la estación de Palma, un singular recinto ferroviario presidido por un hermoso edificio de arquitectura modernista, el cual está rodeado por las cocheras y el espacio de las vías. Ubicada a un lado de la Plaza de España, la estación supone un oasis de paz en medio del trajín de la ciudad. Desde la estación, el tren atraviesa parte de la ciudad durante unos minutos, cruzando los últimos barrios de la ciudad en dirección norte, rumbo al corazón de la Sierra de Tramuntana.
A partir de aquí, el tren realiza diversas paradas en su trayecto hasta Sóller, siendo la parroquia de Son Sardina y la pequeña villa de Bunyola las principales. A lo largo del camino, el tren se adentra de pleno en la Part Forana, nombre con el que los isleños llaman a todo el territorio que no pertenece a la capital. Con la Sierra de Tramuntana como telón de fondo permanente, el paisaje se cubre de campos de todos tipos y algunas de las grandes casas rurales de la zona, como Sa Font Seca o s’Alqueria Blanca.

El tren de Sóller a su parada en Bunyola / Istock / Boarding1Now
Al llegar a la ladera del Pujol d’en Banya, el tren realiza una parada técnica que brinda la oportunidad de bajar y observar el paisaje desde el mirador que se abre frente a la pequeña estación. Retomando el trayecto, el tren llega por fin a la vertiente de la sierra que lleva hasta Sóller. Gracias a túneles, puentes y viaductos, el tren es capaz de salvar el desnivel de casi 200 metros de la ladera. Una vez sorteada la ladera de la montaña, el tren llega por fin a Sóller, rodeada por magníficos campos de naranjos.
El trayecto hasta la playa
Una vez alcanzada la estación de Sóller, las posibilidades son prácticamente incontables. Con un marcado aspecto modernista, el municipio guarda auténticas joyas arquitectónicas como la Iglesia de Sant Bartomeu, construida en el siglo XIII y una preciosa fachada de estilo modernista. Sóller invita también a perderse por sus calles, en las que podemos encontrar todo tipo de tiendas de artesanía y productos locales.

El tranvía de Sóller a su paso por el casco antiguo / Istock / Allard1
Finalizada la visita al pueblo, podemos volver a la estación del ferrocarril. Pero esta vez, en vez de subirnos al tren de regreso a Palma, nos subimos al histórico tranvía que lleva hasta Port de Sóller, el barrio marinero del pueblo. Inaugurado en 1913, el tranvía atraviesa parte del pueblo en dirección hacia la playa, pasando entre huertos y jardines a lo largo de su recorrido, el cual tiene una duración aproximada de media hora. Además de ser una manera muy práctica de acercarse hasta el Port de Sóller, el tranvía es también una manera diferente y especial de descubrir el entorno y disfrutar del mar en un día caluroso de verano.
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