Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Esta travesía de 200 kilómetros y 8 etapas bordea los acantilados más impresionantes de España: una antigua ruta de pescadores con más de 120 Bienes de Interés Cultural

Esta es una de las rutas más alucinantes de toda la Península Ibérica, atravesando los paisajes más bonitos de la Costa Brava.

Se trata de una de las rutas de senderismo de costa más impresionantes de Cataluña

Se trata de una de las rutas de senderismo de costa más impresionantes de Cataluña / Istock / Sirbouman

Hay en la Costa Brava de Gerona un recorrido de 200 kilómetros de longitud que atraviesa algunos de los puntos más bonitos de toda Cataluña. Ahora se considera uno de los senderos más espectaculares, pero sus orígenes están ligados al Real Cuerpo de Carabineros de Costas y Fronteras de España -cuyas funciones asumió la Guardia Civil en 1940-. Por ese camino hacían la ronda, el control para los contrabandistas no llegasen a la costa. Más tarde, también lo usaron pescadores, pero su nombre nació de los guardias: Camí o Camino de Ronda.

Ni el Cares, ni el Caminito del Rey: la ruta de senderismo más espectacular de España cruza un desfiladero a través de un puente colgante a más de 70 metros de altura

Adriana Fernández

Dos rutas en una en plena Costa Brava

Sirve como nexo de unión para las localidades de Blanes y Portbou y se puede completar siguiendo dos rutas: la lineal de 43 kilómetros y la circular de 140. La lineal va desde Sant Feliu de Guíxols hasta Begur en dos jornadas. La primera llega hasta Palamós y atraviesa playas como la de Sa Conca y Sant Pol y calas como la de Pi, Molí o Maset. La segunda llega a la meta del camino, pasando por el Castillo de Sant Esteve en la playa de la Fosta, el Jardín Botánico de Cap Roig o la playa de Castell, de arena virgen y casi paradisíaca.

Cala S'alguer, en el municipio de Palamós

Cala S'alguer, en el municipio de Palamós / Istock / ABBPhoto

Por su parte, la circular se puede realizar en ocho etapas: de Girona a Llagostera; de Llagostera a Sant Feliu de Guíxols; de Sant Feliu de Guíxols a Palamós; de Palamós a Llafranc; de Llafranc a Begur; de Begur a La Bisbal d’Empordà; de La Bisbal d’Empordà a Els Àngels; y de Els Àngels a Girona de nuevo. Esta ruta, además de ser más larga, discurre en un 80 por ciento entre espacios naturales protegidos, como el macizo de les Gavarres, la plana de l'Empordanet y la cima del Santuari dels Àngels; así como los pueblos de Peratallada o Pals.

El pueblo medieval de Peratallada, en pleno Camí de Ronda

El pueblo medieval de Peratallada, en pleno Camí de Ronda / Istock / MENDIFOTO

Pero también existen otros Camís de Ronda, como el clásico, que cuenta con un total de once etapas, comenzando en Blanes y finalizando en Portbou. En el trayecto, pasa por lugares icónicos como Roses, Cadaqués o Sant Pere Pescador. Sea cual sea el que elijas, lo más recomendable es completarlo fuera de temporada alta, sobre todo entre febrero y mayo y de septiembre a noviembre. Aunque a lo mejor no podrás disfrutar de las playas, sí podrás contemplar los paisajes primaverales u otoñales que te dejarán embelesado igualmente.

Los lugares más bonitos de la ruta

Entre acantilados, calas y pueblos, esta ruta podría considerarse de una belleza inconmensurable debido a todos los tesoros que esconde, con más de 120 Bienes de Interés Cultural. Es, sin duda, la mejor manera de conocer desde a Costa Brava de Gerona hasta la Costa Dorada de Tarragona, comenzando por el Parque Natural del Delta del Ebro o la playa del Miracle. Aquí destaca el Fortí de la Reina, una construcción del siglo XVIII, y en el entorno también la Cala Fonda o Waikiki, así como la playa dels Becs, solo accesible por este camino.

El Castillo de Tamarit en la Costa Dorada de Tarragona

El Castillo de Tamarit en la Costa Dorada de Tarragona / Istock / LIANEM

También hay torres y castillos medievales, como la Torre de la Mora, la Torre d'en Segur y el Castillo de Tamarit. Y otros cientos de lugares impresionantes entre los que destacan la playa d'Aro, en el corazón de la Costa Brava y con restos de una villa romana del siglo I a.C.; o bien los preciosos pueblos de Begur, con un castillo del siglo XV presidiéndolo; el de Pals, con la iglesia románica de Sant Pere del siglo XI; o el de Peratallada, que como su nombre indica, está íntegramente tallado en piedra. Aunque realmente cualquier parada que se haga por el camino, merece la pena.