El templo romano más espectacular de España está a orillas del Tajo: es uno de los mejores conservados de España, pero aún es un desconocido

El Templo de Augustóbriga, en Cáceres, se alza imponente frente al embalse de Valdecañas como un recuerdo de la Hispania romana y una de las joyas arqueológicas más sorprendentes (y menos conocidas) de nuestro país.

Los Mármoles, Extremadura.
Los Mármoles, Extremadura. / Wikicommons

Si conduces por la autovía A-5, en la comarca de La Vera y Los Ibores, de pronto verás un grupo de columnas corintias que parecen surgir de la nada, recortadas contra el cielo y el azul del embalse del Tajo. No se trata de un decorado de cine ni de una recreación, es el Templo de Augustóbriga, también conocido como Los Mármoles, uno de los vestigios romanos más singulares de Extremadura.

Adriana Fernández

Lo curioso es que el templo no está en su emplazamiento original. Pertenecía a la ciudad romana de Talavera la Vieja (conocida como Augustóbriga en época imperial), que quedó anegada en los años sesenta tras la construcción del embalse de Valdecañas. Para evitar que el monumento desapareciera bajo el agua, fue desmontado piedra a piedra y trasladado hasta el lugar donde hoy se erige, en Bohonal de Ibor. Gracias a esa operación de “arqueología de rescate”, el templo sigue en pie, convertido en un símbolo de resistencia frente al paso del tiempo y los caprichos de la modernidad.

Una joya de la Hispania romana

El templo fue levantado en el siglo II d.C., en plena época de esplendor del Imperio. Su función exacta sigue siendo debatida. Algunos lo consideran un templo dedicado a Júpiter, otros a la tríada capitolina o a cultos locales romanizados. Lo que está claro es que era el corazón religioso de la ciudad, un edificio que debía impresionar a los habitantes de Augustóbriga con su aire solemne.

Talavera la Vieja (Bohonal de Ibor).

Talavera la Vieja (Bohonal de Ibor).

/ Istock / Augustóbriga

Lo que vemos hoy son 11 columnas corintias, algunas completas y otras fragmentadas, que todavía conservan la majestuosidad de la arquitectura romana. El dintel y parte del frontón permiten hacerse una idea de sus proporciones y, sobre todo, de la habilidad técnica de quienes lo levantaron. Aunque no se ha conservado la cella ni la decoración escultórica, la estructura transmite toda la grandeza de los templos clásicos.

Paisaje y arqueología, una combinación única

Pocas cosas resultan tan impactantes como contemplar este templo a orillas del Tajo, con las aguas del embalse extendiéndose a su espalda y las sierras extremeñas dibujando el horizonte. Es uno de esos lugares en los que la historia y la naturaleza se dan la mano, creando una estampa casi surrealista.

Talaverilla, Cáceres.

Talaverilla, Cáceres.

/ Wikicommons

Ese contraste entre ruina antigua y embalse moderno refuerza su atractivo fotográfico; no es raro que el templo aparezca en reportajes de viajes o en rutas turísticas por el norte de Cáceres. Además, el entorno invita a combinar la visita con escapadas a pueblos cercanos como Peraleda de la Mata, Bohonal de Ibor o la propia comarca de La Vera, con sus gargantas y piscinas naturales.

Un monumento poco conocido

A pesar de su espectacularidad, el Templo de Augustóbriga no cuenta con la fama de Mérida o de Itálica. Muchos viajeros pasan por la A-5 sin saber que a pocos metros se levanta uno de los templos romanos mejor conservados de la península. Esa falta de notoriedad lo convierte en un destino perfecto para quienes buscan rincones auténticos, lejos de las multitudes.

El templo, declarado Bien de Interés Cultural, se puede visitar libremente durante todo el año. No hay entradas ni colas, solo el silencio de la dehesa y el murmullo del viento entre las columnas. Una experiencia que recuerda que el patrimonio también se disfruta mejor sin aglomeraciones.

Augustóbriga, la ciudad bajo las aguas

La historia del templo no se entiende sin hablar de Talavera la Vieja, la ciudad romana que lo acogió y que hoy yace bajo el embalse. Augustóbriga fue un importante núcleo de la Lusitania romana, con foro, termas y edificios públicos. Cuando en los años sesenta se construyó la presa de Valdecañas, el pueblo moderno de Talavera la Vieja fue desalojado y quedó sumergido para siempre. El templo fue el único edificio salvado de ese destino. De ahí que hoy, en medio del campo, se alce como un símbolo de la memoria de todo lo que desapareció bajo las aguas.

Talavera la Vieja (Bohonal de Ibor).

Talavera la Vieja (Bohonal de Ibor).

/ Wikicommons

Y os preguntaréis: ¿Cómo es posible que no se conozca? Y es que, este templo corintio junto al Tajo es una de las maravillas más desconocidas de España. Una joya que combina arqueología, belleza natural y un relato apasionante, pero que no cuenta con tanto renombre como otras. Pero, "nunca te acostarás sin saber una cosa más", y de esta aprendems que no siempre hace falta viajar a Roma o a Grecia para sentir el peso de la historia clásica, a veces basta con desviarse unos metros de la autovía y dejarse sorprender.

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