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El templo gótico más grande del mundo es también la tumba de Cristóbal Colón: está en Andalucía y es Patrimonio de la Humanidad

Declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, la catedral forma junto al Real Alcázar y el Archivo de Indias uno de los conjuntos monumentales más importantes de España.

La impresionante Catedral de Santa María de la Sede en Sevilla

La impresionante Catedral de Santa María de la Sede en Sevilla / Istock / 5

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Pocas catedrales pueden presumir de reunir tantos hitos como la de Sevilla. Además de ser el mayor templo gótico del mundo, conserva el alminar almohade más famoso de España, forma parte de un conjunto declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y alberga el monumento funerario dedicado a Cristóbal Colón. Por todo ello, y porque es bonita la mires por donde la mires, podemos decir que es una de las grandes joyas monumentales de Europa y una visita imprescindible para entender la historia de Andalucía.

Catedral de Sevilla

Catedral de Sevilla / Istock

La Catedral de Santa María de la Sede, situada en pleno casco histórico de Sevilla, lleva siglos sorprendiendo por unas dimensiones difíciles de imaginar. Comenzó a construirse a comienzos del siglo XV sobre el solar de la antigua mezquita mayor de la ciudad y el resultado fue un templo de dimensiones extraordinarias que todavía hoy impresiona por la altura de sus naves, la riqueza de su patrimonio artístico y el peso histórico que ha acumulado durante más de cinco siglos.

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Redacción Viajar

La mayor catedral gótica del mundo y el lugar donde descansa Cristóbal Colón

La construcción de la catedral de Sevilla comenzó en 1401, después de que las autoridades eclesiásticas decidieran levantar un templo que reflejara la importancia alcanzada por la ciudad. La antigua mezquita almohade, edificada en el siglo XII, sirvió como punto de partida para un proyecto que acabaría dando lugar al mayor edificio gótico jamás construido.

Del antiguo complejo islámico todavía se conservan dos elementos: el Patio de los Naranjos, que formaba parte del espacio de abluciones de la mezquita, y la Giralda, el antiguo alminar almohade convertido posteriormente en campanario cristiano que destaca por sus casi 100 metros de altura. Además de ser uno de los monumentos más reconocibles de España, desde arriba ofrece unas vistas privilegiadas sobre el centro histórico de Sevilla.

Catedral de Sevilla y torre de la Giralda, España

Catedral de Sevilla y torre de la Giralda, España / Istock / arcady_31

Si ya te imponía desde fuera, prepárate para lo que te espera una vez entres dentro. El interior de la catedral sorprende por las enormes dimensiones de sus cinco naves, la altura de la nave central y la amplitud del crucero. Por si fuera poco, a ello súmale un extraordinario patrimonio artístico que incluye capillas, esculturas, pinturas y el impresionante retablo mayor, considerado uno de los más grandes de la cristiandad. El retablo es uno de los más ricos de toda España y está tallado en madera dorada con escenas que cubren prácticamente toda la pared del altar mayor. 

Cerca, en uno de los brazos del crucero, se encuentra el monumento funerario dedicado a Cristóbal Colón, sostenido por cuatro figuras que representan los antiguos reinos de España, un guiño perfecto para una ciudad que fue puerta de salida hacia el Nuevo Mundo. El sepulcro alberga los restos atribuidos al navegante, trasladados a Sevilla a finales del siglo XIX tras su paso por distintos territorios del antiguo imperio español. Aunque existe una conocida controversia histórica sobre el destino definitivo de sus restos, la catedral conserva el monumento que desde hace más de un siglo constituye uno de sus grandes símbolos.

Un monumento Patrimonio de la Humanidad en pleno corazón de Sevilla

La Catedral de Sevilla forma parte, junto con el Real Alcázar (uno de los palacios en uso más antiguos de Europa) y el Archivo de Indias (que custodia miles de documentos relacionados con la historia de América), del conjunto declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1987. Los tres monumentos son parte de algunos de los capítulos más importantes de la historia de la ciudad y del papel que desempeñó Sevilla durante la expansión ultramarina de la Corona española.

Aprovecha la visita a la catedral para subir a la Giralda, cuya singular rampa (construida para facilitar la subida a caballo hasta la parte superior del antiguo alminar) conduce hasta uno de los mejores miradores de la capital andaluza. Desde allí se distingue la silueta del Alcázar, el río Guadalquivir y buena parte del casco histórico. También desde ahí se ven los tejados del barrio de Santa Cruz. Está a pocos pasos del templo y merece la pena pasarse por esa zona por ser uno de los lugares con mayor encanto de Sevilla por sus calles estrechas, plazas y patios llenos de flores.