Tarragona para principiantes: 7 rincones poco conocidos que debes visitar

Si es tu primera ver a esta ciudad bañada por la costa Dorada, lo mejor es que te pongas calzado cómodo porque te vamos a descubrir algunos rincones fascinantes.

Tarragona para principiantes: rincones secretos que no puedes perderte en tu primera visita
Tarragona para principiantes: rincones secretos que no puedes perderte en tu primera visita / Istock / saiko3p

Muchos de los viajeros que ponen por primera vez un pie en la ciudad de Tarragona lo hacen para descubrir el maravilloso legado de la Tarraco romana, pero acaban gratamente sorprendidos al descubrir otros encantos ocultos. Y es que más allá del impresionante anfiteatro romano (uno de los mejor conservados de la península ibérica), las murallas que rodean parte del casco antiguo de la ciudad, lo que en su día fuera el Foro o la necrópolis romana, esta ciudad situada en la Costa Dorada tiene infinidad de rincones desconocidos que conviene descubrir.

Si estás buscando un punto de partida, alguna que otra sugerencia o un itinerario bien estructurado para visitar Tarragona con soltura y sentirte como un auténtico local, aquí te vamos a ofrecer 7 rincones poco conocidos (bueno, hay dos o tres que de los bellos e interesantes que son, los deben conocer hasta en China) que sí o sí debes visitar.

Tarragona es como viajar a la antigua Roma, pero sin salir de España.

Tarragona es como viajar a la antigua Roma, pero sin salir de España.

/ Istock / todamo

Callejeando por el casco antiguo de Tarragona

El casco antiguo de Tarragona, conocido como la 'parte alta', es un laberinto de estrechas calles empedradas que transportan al viajero a través de siglos de historia. Más allá de la majestuosidad de la catedral gótica, callejeando sin una dirección fija se puede descubrir como conviven en perfecta armonía las ruinas romanas flanqueadas por edificios construidos con posterioridad. En definitiva, este barrio es un fiel reflejo de la mezcla de culturas que han dejado su huella en la ciudad.

Viviendas en Tarragona que gozan de unas vistas privilegiadas.

Viviendas en Tarragona que gozan de unas vistas privilegiadas.

/ Istock / arogant

Mercado Central

Cuando se pisa una ciudad por primera vez, nosotros siempre recomendamos visitar su mercado de abastos, ya que es la mejor manera de tomarle el pulso a la urbe. Y Tarragona no es una excepción. Debemos dirigirnos a la antigua plaza del Progrés (hoy plaza Corsini) para contemplar el edificio erigido en 1915 por el arquitecto Josep Maria Pujol i de Barberá, que quiso que el interior del mercado estuviera marcado por columnas de hierro colado, que eliminaban muros y proporcionaban más amplitud e iluminación al espacio. Su estructura recuerda al mercado del Born de Barcelona o al vienés de la Karlsplatz de Otto Wagner.

Visitar los mercados locales siempre 'es bien'.

Visitar los mercados locales siempre 'es bien'.

/ Istock / LUNAMARINA

Negocios tradicionales

A lo largo de la Rambla Nova descubrirá el explorador pequeños comercios muy acogedores; desde bancos y ultramarinos hasta tiendas tradicionales que venden moda, calzado o complementos. Y si subimos hasta el casco antiguo hay que dejarse llevar por la intuición a la hora de entrar en algunos pequeños establecimientos, ya que los hay que conservan restos antiguos en su interior que suponen un auténtico tesoro. Muchas de las tienditas son anticuarios y joyerías que trabajan de forma excepcional algunas piedras preciosas.

Descubre tiendas tradicionales en el casco antiguo de Tarragona.

Descubre tiendas tradicionales en el casco antiguo de Tarragona.

/ Istock / Ana del Castillo

Homenaje a los castellers

Seguimos en la Rambla Nova y nos topamos con el homenaje a los castellers, una escultura de Francesc Anglès que se ubicó en este enclave gracias a una encuesta ciudadana. Además de la principal estructura, podemos encontrar representados elementos característicos de una actuación castellera como el timbaler (que da las instrucciones a los castellers). Tiene unos 11 metros de altura, pesa 12 toneladas y se cuenta que tuvo un coste de más de 350.000 euros (unos 60 millones de las antiguas pesetas). Además, si el viajero presta atención descubrirá representados a personajes como Joan Miró, Pablo Picasso (aquí te descubrimos un pueblo tarraconense que enamoró al pintor malagueño), Joan Antoni Samaranch, el mismo escultor y otros personajes de la vida municipal tarraconense.

El monumento dedicado a los castellers se encuentra en la Rambla Nova.

El monumento dedicado a los castellers se encuentra en la Rambla Nova.

/ Istock / Ekaterina Chizhevskaya

El homenaje a los castellers no se encuentra en un lugar recóndito ni desconocido; de hecho, te toparás con la escultura cuando pasees por el centro de la ciudad. Eso sí, no te puedes olvidar de sacarte una fotografía (lee este artículo si necesitas algún consejo para mejorar tu encuadre), ya que es un punto de reunión crucial tanto para locales como visitantes.

Trampantojo en la plaza de Sedassos

En la plaza de Sedassos, muy cerquita de la plaza de la Fuente, descubrimos un edificio que muestra un trampantojo que es una auténtica delicia, puesto que permite descubrir cómo era la vida en la ciudad a finales del siglo XIX. En el balcón principal, la planta noble de la casa, descubrimos las personalidades que simbolizan las tradiciones y el orgullo festivo de la ciudad: nobles, el capitán con las cintas de colores, el médico o un arlequín.

Pintado en 1995 por el pintor y muralista Carles Arola (que tiene varias obras en Tarragona), este trampantojo aglutina una importante simbología oculta que hay que descubrir prestando atención: las flores dando la bienvenida a la primavera, la jaula de un pajarillo abierta simbolizando la libertad o el pintor (al que vemos en un autorretrato pintando en el balcón), con su esposa regando las plantas.

Trampantojo en la plaza de Sedassos.

Trampantojo en la plaza de Sedassos.

/ Istock / Besides the Obvious

Fábrica de la Chartreuse

 En la plaza de los Infantes descubrimos el edificio de la Chartreuse, construido en 1857 como fábrica textil. En el año 1882, los padres cartujanos de Francia compraron el inmueble para aprovecharlo como fábrica del licor Chartreuse, pero la mala fortuna hizo que un año después se incendiara. Los arquitectos Pau Monguió y Josep M. Pujol de Barberà se encargaron de reconstruir el edificio de estilo modernista al que volvieron los cartujanos hasta 1989. Tras un periodo en estado de abandono (que solo disfrutaron los amantes del Urbex), en 1995 la Generalitat compró el edificio y se lo cedió al Ayuntamiento, que lo ha rehabilitado, instalando allí la Escuela Oficial de Idiomas.

La fàbrica de la Chartreuse, edificio emblemático de Tarragona.

La fàbrica de la Chartreuse, edificio emblemático de Tarragona.

/ Istock / nito100

Puente del Diablo

El acueducto de les Ferreres (más conocido como el puente del Diablo) es, sin duda, una de las joyas imprescindibles de Tarragona. De desconocido tiene poco y de secreto, también, pero no puede irse el viajero de esta ciudad de la costa Dorada sin visitarlo, ya que constituye uno de los acueductos romanos mejor conservados de la península ibérica. Construido en el siglo I d. C., fue diseñado para llevar agua desde el río Francolí hasta la ciudad a través de sus 217 metros de longitud y a una altura de 27 metros.

Puente del Diablo, una joya que no dejará indiferente a ningún viajero.

Puente del Diablo, una joya que no dejará indiferente a ningún viajero.

/ Istock / javarman3

El puente del Diablo (que nada tiene que ver con este otro puente homónimo) destaca por sus dos niveles de arcos superpuestos, perfectamente alineados y conservados. Además, está envuelto de una curiosa leyenda que debes conocer en tu próxima visita a Tarragona.

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