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Nadie lo visita, pero dicen que es "el Taj Mahal de España": una extravagante obra arquitectónica con cúpulas bizantinas, torres mudéjares y azulejos infinitos levantada a mano por un solo hombre

Puede parecer que es un castillo con cientos de años de antigüedad, pero en realidad tiene menos de 40.

Es uno de los castillos más curiosos de España y, aunque parezca antiguo, tiene menos de 40 años

Es uno de los castillos más curiosos de España y, aunque parezca antiguo, tiene menos de 40 años / Istock / STEVEN PHRANER

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Cuenta la historia que el emperador mongol Shah Jahan quiso honrar la memoria de su esposa Mumtaz Mahal, que falleció al dar a luz a su decimocuarto hijo en el siglo XVII y erigió el Taj Mahal. Más allá de estar dedicado a la oración de las almas que están en su mausoleo, se considera un símbolo eterno de devoción y dolor romántico. Podría decirse que guarda cierto parecido con el Castillo de Colomares, cuyo dueño levantó piedra por piedra también a modo de homenaje.

A simple vista puede parecer un templo que lleva siglos en pie, pero lo cierto es que su origen es de 1987. El médico catalán Esteban Martín Martín, un gran apasionado de la historia, decidió construir este castillo de manera improvisada y con una idea muy clara: contar el Descubrimiento de América de Cristóbal Colón. Tardó siete años en erigirlo, usando únicamente sus conocimientos, la ayuda de solo dos albañiles, ladrillo, piedra y cemento.

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Adriana Fernández

El homenaje más especial a Cristóbal Colón

Se encuentra en Benalmádena, Málaga. Tras 30 años como ginecólogo y cirujano en Estados Unidos, el doctor Martín regresó a España queriendo contar las hazañas de Colón aprovechando el 500 aniversario del primer viaje. Repartidas por todo el castillo hay escenas de aquellas aventuras, mostrando en la fachada unas réplicas de los tres navíos que los acompañaron: la Niña en lo alto, la Pinta en la fachada y la Santa María aislada por haber naufragado.

La réplica de uno de los navíos de Colón en el Castillo de Colomares

La réplica de uno de los navíos de Colón en el Castillo de Colomares / Istock / Viliam Mucha

Su estilo es difícil de definir, quizá ecléctico y bastante rococó, pero su cometido lo cumple a la perfección. La fachada está repleta de elementos que representan algún evento del Descubrimiento. Por ejemplo, Martín Alonso Pinzón, que reclutó a los marineros para acompañar a Colón, está representado por la cabeza de un caballo de bronce; o el escudo de la Corona de Castilla y la Reina Isabel, que aceptó financiar el viaje a pesar de los anteriores noes que recibió.

El eclecticismo del Castillo de Colomares

El eclecticismo del Castillo de Colomares / Istock / Viliam Mucha

También encontramos un pequeño oratorio con la imagen de Nuestro Señor Salvador, recordando la isla de San Salvador -también conocida como Isla de las Iguanas-. O el arco del Monasterio de Santa María de La Rábida, en Huelva, un convento franciscano que fue testigo de la planificación y preparación del viaje hacia el Nuevo Mundo en 1492. Cristóbal Colón murió después de realizar cuatro incursiones y, por eso, está representado un mausoleo con un rosetón gótico.

La iglesia más pequeña del mundo

Además, en el interior del Castillo de Colomares se encuentra la iglesia católica más pequeña del mundo. En sus 1,96 metros cuadrados solo cabe el cura y una persona más -si se aprietan un poco-. Está dedicada a Santa Isabel de Hungría y tiene una forma irregular que la hacía todavía más especial. Dicen que se han oficiado varias bodas en ese diminuto espacio, pero que los novios se han visto obligados a seguir la ceremonia desde fuera.

El Castillo de Colomares y sus jardines

El Castillo de Colomares y sus jardines / Istock / Viliam Mucha

A pesar de su tamaño, la iglesia fue consagrada por el prior del Monasterio de La Rábida y tiene todo lo necesario en su interior para los oficios religiosos. Debido a su ubicación en la tercera planta de la zona interior del castillo, no se pueden celebrar eucaristías semanales, pero sí misas puntuales. Su afluencia es tal, que sería imposible compaginar la actividad turística y la de culto. Pero sí tiene lo suficiente para aparecer en el Libro Guinness de los récords.