El sorprendente pueblo de 18 habitantes que nadie conoce en el que se pueden ver enterramientos visigodos
Uno de los pequeños municipios de la provincia de Segovia sorprende por sus yacimientos que datan de la época visigoda y su entorno pausado propio de las poblaciones rurales.

La provincia de Segovia cuenta con 209 municipios censados, a fecha de 2024. Demasiados incluso para verlos todos con detenimiento, por lo que son espacios como este los que ponen en valor cuáles tienen algo, aunque sea pequeño, que los haga merecedores de hacerles una visita. No todo son grandes catedrales y sitios irrepetibles, basta con una ruta nueva, una tradición sorprendente o un detalle inesperado que sea capaz de cautivarnos lo suficiente para montarse en el coche camino a descubrir otro pequeño rincón de España. La pequeña villa de Aldealcorvo, en la provincia de Segovia, a tan solo 10 minutos en coche de la localidad de Sepúlveda, es uno de esos lugares.
En sus inmediaciones se encuentran cuevas de las que se cree fueron habitadas antiguamente, así como unos yacimientos arqueológicos de origen visigodo que hablan de la antigüedad del lugar. ¡Acompáñanos a descubrirlo!
Un pueblo singular rodeado por agua
Podría tratarse, perfectamente, del pueblo más pequeño de la provincia de Segovia, aunque ese divertido honor se lo lleva Ventosilla y Tejadilla, un lugar que en realidad es comunión de tres pequeñas poblaciones que suman 15 habitantes entre las tres. En el caso de Aldealcorvo, con 4 habitantes más, queda relegado a uno de los puestos inferiores del podio para este singular honor (contaba con 19 habitantes censados en el año 2021).

Se encuentra ubicado a 10 kilómetros de Sepúlveda, un municipio famoso por su cercanía al sinuoso cauce conocido como Hoces del Duratón: todo un “Cañón del Colorado”. Se tratan de 25 kilómetros de recorrido por el que se entrecruzan una de las rutas más populares para excursionistas, escaladores y amantes de la naturaleza.

En el caso de Aldealcorvo, destaca más en el apartado arqueológico que en su propio entorno natural, pese a que se pueda encontrar alguna que otra ruta interesante en los pueblos colindantes. Además, entre sus calles cuenta con alguna que otra curiosidad que merece la pena visitar.
Naturaleza y muros de piedra
Un paseo por el centro de la villa nos deja ver en seguida su típica arquitectura rural, donde algunos de los muros cuentan la historia de los propios vecinos, cuyos antepasados seguramente llegaron a levantar con sus propias manos. Un paseo por sus calles asfaltadas en cemento, dan lugar a una pequeña exposición de portones apuntalados con vigas de madera, a la forma tradicional.
Este pequeño tour, más pronto que tarde, llevará a los turistas a toparse con la Iglesia de San Martín de Tours, un encantador templo románico en sus orígenes dedicado a San Juan, del que se relaciona el cambio con la acuciante despoblación que sufrió el lugar no hace muchas décadas.
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