Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Sissi de Austria huyó de Viena y declaró haber encontrado su rincón de paz en España: "Aquí la naturaleza cura. Me ha devuelto el alma que perdí en los palacios de Europa"

Sissi emperatriz viajó a muchos lugares del mundo, pero donde encontró su refugio fue en esta isla del Mediterráneo.

La emperatriz austriaca encontró la tranquilidad en este rincón de Mallorca

La emperatriz austriaca encontró la tranquilidad en este rincón de Mallorca / Istock / trabantos

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

La sociedad del siglo XIX era tan compleja como controvertida, y así lo reflejaba la emperatriz Elisabeth de Austria, más conocida como Sissi. Tenía un espíritu rebelde, melancólico y libre, y se sentía atrapada en los palacios de Viena. Esos lugares tan extravagantes y preciosos ante los que hoy nos quedamos boquiabiertos fueron para ella un auténtico tormento. Pero hubo algo que, aunque parezca contradictorio, la salvó, pues gracias a sus problemas de salud pudo viajar a decenas de sitios y salir de aquella cárcel.

Su primer viaje llegó de la mano de una de las primeras crisis depresivas que sufrió. Acompañó a su madre y a su hermana Helena a conocer al futuro marido de esta -también su primo-, pero él se enamoró de la adolescente Sissi. Y así, en resumidas cuentas, fue como el imperio cayó en sus manos. Ya siendo emperatriz, viajó por medio Mediterráneo durante veinticuatro años. Entre esos viajes, en 1861, conoció España por primera vez.

El pueblo más bonito del Mediterráneo no tiene turismo y su playa parece de otro mundo: ni Cadaqués, ni Altea

Adriana Fernández

Las aventuras de Sissi por Mallorca

Viajaba con el nombre de la Condesa de Hohenembs porque no quería recepciones oficiales, ni protocolos, ni autoridades esperándola cuando desembarcara. Aquel nombre arribó en Sa Forada, en Mallorca, y se quedó unos días en el monasterio de Miramar. No estuvo mucho tiempo, pero luego regresó en 1893 con intención de instalarse durante una temporada. En sus incursiones, conoció Son Moragues, S'Estaca y Son Marroig y quedó fascinada ante la gastronomía mallorquina.

Las calles de Valldemossa por las que paseó Sissi

Las calles de Valldemossa por las que paseó Sissi / Istock / cinoby

Allí también visitó a su primo, el archiduque Luis Salvador de Habsburgo-Lorena, con quien compartía una forma similar de entender los viajes. Disfrutó tanto aquel lugar, que cuando regresó envió una réplica de una virgen venerada en Marsella a la que ella misma rendía culto en su palacio de Corfú. Ahora continúa en el mismo lugar, a la derecha del retablo del monasterio de Miramar, entre Deià y Valldemossa, y aún hoy se sigue considerando la "Notre Dame de la Garde".

El pueblo medieval y el entorno privilegiado de Valldemossa

El pueblo medieval y el entorno privilegiado de Valldemossa / Istock / jotily

En la villa regalada

En aquel entonces, S'Estaca era propiedad del archiduque, que decidió construir 14 pequeñas casas para pescadores sobre una ladera, mejoró los accesos a la cala e instaló algunos embarcaderos, constituyéndose como un puerto base para los marineros de Valldemossa. Esta villa que se muestra tan bonita ante nuestros ojos la hizo con idea de regalársela a su amante, Catalina de Homar, una mallorquina hija de carpinteros.

El pueblo de pescadores de S'Estaca, en Mallorca

El pueblo de pescadores de S'Estaca, en Mallorca / Istock / mthaler

Un palacete con vistas al mar

Quizá por ese gusto a la hora de construirlo, encandiló a Sissi, que llegó a dejar por escrito: "Aquí la naturaleza cura. El mar Mediterráneo rompiendo contra la roca negra me ha devuelto el alma que perdí en los palacios de Europa". La Sierra de Tramuntana junto al Mediterráneo tiene el poder de enamorar a cualquiera. Aunque fue Son Marroig el punto de la isla que más impresionó a la emperatriz, y que estaba a la altura de una gran emperatriz.

La costa de Sa Forada en Son Marroig

La costa de Sa Forada en Son Marroig / Istock / MKcine.com

Se trata de una mansión aristocrática del siglo XVI que actualmente es propiedad de una familia balear, quien cobra una entrada simbólica a los visitantes. Pero fue parte de la flota de mansiones del archiduque, que llegó a poseer 13 entre Deià y Valldemossa. Está catalogada como Bien de Interés Cultural y destaca, principalmente, por su mirador, desde donde, según se cuenta, Sissi contemplaba los atardeceres más bonitos de Mallorca.

El templete de mármol de carrara en Son Marroig, Mallorca

El templete de mármol de carrara en Son Marroig, Mallorca / Istock / Alex

El interior del palacete está decorado con muebles del siglo XIX, dibujos, libros y recuerdos del archiduque en su vida junto a su amada. Fuera construyó un templete de mármol de Carrara que era la envidia de todos sus vecinos. Está erigido sobre una base circular con cuatro escalones y compuesto de ocho columnas jónicas, imitando el jardín Pallavicini de Pegli, en Italia. Toda esa belleza inundó el alma de Sissi, que dijo: "Solamente allí, donde no alcanzan los hombres, las cosas solitarias conservan su belleza primitiva y eterna".