Ni Sigüenza, ni Sepúlveda: esta es la maravilla medieval de España que se ha convertido en Patrimonio de la Humanidad
España está repleta de Patrimonios de la Humanidad, pero hay algunos que merecen la pena destacar, como esta maravilla de Cáceres.

Si hacemos un viaje por todo el territorio español, nos encontraremos con 15 ciudades Patrimonio de la Humanidad y un total de 50 bienes inscritos en la Lista de Patrimonio Mundial. No es necesario que la Unesco nos diga que el país está repleto de rincones con una gran riqueza tanto natural como cultural. En Segovia, por ejemplo, está Sepúlveda, un precioso pueblo declarado Conjunto Histórico-Artístico; y en Guadalajara, Sigüenza, cuyo conjunto espera a recibir este honor aun sabiendo que no le hace falta, pues todo el mundo es conocedor de su belleza e importancia.
Entre todos esos bienes que han sido destacados como Patrimonio de la Humanidad hay algunos tan famosos como el conjunto de la Alhambra, Generalife y Albaicín de Granada; la Catedral de Burgos; las obras de Antoni Gaudí; el Monasterio y Sitio de El Escorial en Madrid; o la cueva de Altamira y el arte rupestre paleolítico del norte de España. Pero hay otros tantos que no son tan populares como el Real Monasterio de Santa María de Guadalupe en la provincia de Cáceres. Este templo se declaró Patrimonio de la Humanidad en 1993 debido a su relevancia histórica.
El Real Monasterio de Santa María de Guadalupe
Allí fue donde los Reyes Católicos recibieron a Cristóbal Colón en 1486 y 1489 para conversar sobre ese viaje a las Indias que derivaría en el llamado descubrimiento de América. Más tarde, en 1492, también acudieron los monarcas para descansar tras la reconquista de Granada como símbolo de agradecimiento a la Virgen. Pero, ¿qué tiene de especial este monasterio para que fuera el favorito de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón? La respuesta es sencilla: todo. La Unesco lo destacó en su día por su arquitectura religiosa que aúna varios estilos, desde gótico y mudéjar hasta renacentista, barroco y neoclásico.

Algo por lo que destaca el monasterio es precisamente por la virgen a la que rinde culto. Este lugar alberga en su interior la 'Virgen morena', Guadalupe. La leyenda cuenta que un pastor llamado Gil Cordero encontró una talla de la Virgen María en el entorno del río Guadalupe allá por el siglo XIV. Este hallazgo, como otros de la época, anteriores y posteriores, condujo a los lugareños a erigir una ermita para guardar la imagen. El edificio, poco a poco, evolucionó hasta convertirse en lo que es hoy. Además, la Virgen de Guadalupe es considerada la Reina de la Hispanidad debido a los vínculos con los Reyes Católicos y la conquista de América.

Su importancia va más allá y Guadalupe llega a ser un importante centro de peregrinación mariano que culmina con la llegada de la Orden de los Jerónimos en el siglo XIV. En esa misma época fue cuando se construyó la Basílica original y a ella se le fueron añadiendo otros elementos como la iglesia de la Santísima Trinidad, el claustro mudéjar y el gótico, la Sacristía, la Mayordomía o la Hospedería. En la visita se recorren todos estos emplazamientos, así como el Museo de los libros miniados, el coro de la Basílica o el Museo de pinturas y esculturas con obras de Goya, el Greco o Zurbarán.
Un paseo por la ciudad cacereña
La ciudad de Guadalupe es conocida en gran medida por el monasterio, pero toda ella es una auténtica joya medieval en sí misma que merece la pena visitar en cualquier época del año. De hecho, la localidad en su totalidad fue declarada Monumento Histórico-Artístico en 1943. La primera parada es la Plaza de Santa María, en la que se ubica el monasterio y en cuyo centro puede observarse una fuente que conserva una pila bautismal original que pertenecía al edificio. A partir de aquí se pueden recorrer todas las calles empedradas y descubrir los rincones más antiguos y preciados del lugar.

Muy cerca del monasterio nos topamos con la iglesia de la Santísima Trinidad o Iglesia Nueva, que fue erigida en el siglo XVIII con un estilo barroco y que ahora se utiliza como auditorio y salón de actos. El Parador se encuentra en los antiguos edificios del Colegio de Infantes y el Hospital de San Juan Bautista -o de los Hombres-, ambos del siglo XV. Si continuamos caminando por la Calle Nueva de los Capellanes veremos el Arco de San Pedro, el Hospital de las Mujeres o la Plazuela de la Pasión, donde se encuentra el Hospital de la Pasión de la misma época.

Otro lugar destacado de Guadalupe es la supuesta casa de Gil Cordero, el pastor que encontró la imagen de la Virgen. También la Plazuela de los Tres Chorros, la Calle de las Flores, el Arco de las Eras, la Hospedería Real del Monasterio de Guadalupe, el Arco del Tinte o la Ermita del Humilladero son lugares que ningún viajero debería perderse en una visita a la localidad cacereña. Todo en Guadalupe gira en torno al monasterio y no es para menos, pues todo aquel que se lance a visitarlo se percatará de su imponente belleza y descubrirá por qué los Reyes Católicos sentían tanta devoción hacia este lugar en mitad de Cáceres.
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