Ni Sierra Nevada, ni Motril: este es el desconocido pueblo de Granada perfecto para visitar en primavera
La provincia de Granada esconde magníficos secretos, como este precioso pueblo perfecto para una escapada en primavera.

Dicen que la primavera, la sangre altera. También dicen que con la llegada del buen tiempo, apetece salir más de casa y organizar algunas escapadas que las lluvias no nos han permitido hacer. Viajar a Granada en estas fechas es una idea maravillosa, pues nos ahorramos el excesivo calor y las multitudes del verano y disfrutamos de una provincia única solo para nosotros.
Aquellos que estén pensando en la provincia de Granada como su próximo destino y quieran conocer un lugar nuevo más allá de Sierra Nevada o Motril, están en el sitio adecuado. Y es que, aunque la capital se lleve gran parte del protagonismo, todo el territorio esconde auténticas joyas en forma de pueblos desconocidos que están ansiosos por recibir visitantes en cualquier época del año.

En el precioso Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas y rozando la frontera con Jaén, se encuentra Castril de la Peña o Castril a secas. Entre montañas, ríos y árboles se abre paso este precioso municipio de poco más de mil habitantes, donde no importa el tamaño, sino su belleza, que enamoró incluso al premio Nobel de Literatura José Saramago, hijo adoptivo de Castril.
Un pueblo en torno a un río
"El río que pasa por Lisboa no se llama Lisboa, se llama Tajo, el río que pasa por Roma no se llama Roma, se llama Tíber, y aquel otro que pasa por Sevilla tampoco se llama Sevilla, se llama Guadalquivir… Pero el río que pasa por Castril, ese, se llama Castril", escribió, dejando ver la importancia que habría tenido el pueblo en tiempos pasados. Es este río precisamente en torno al que se articula el pueblo.

El río Castril atraviesa el pueblo de arriba a abajo, por lo que hace de su entorno un auténtico paraíso para los amantes de la naturaleza y el montañismo. Entre sus espacios naturales enclavados en la Sierra de Castril destacan algunos como la Cueva del Muerto, repleta de estalactitas y estalagmitas, o la Cueva de don Fernando, la más profunda de toda la provincia de Granada.

En las más de 12.000 hectáreas de la sierra pueden contemplarse diferentes paisajes como el nacimiento del río Portillo o algunos picos que superan los dos mil metros de altitud. Como no podía ser de otra manera, existen algunas rutas ideales para recorrer en primavera, como Cerrada del Río Castril, que puede hacerse atravesando una pasarela de madera en mitad del paraje.
Larga historia en Castril
Pero esta villa no es solo naturaleza, sino que también cuenta con un importante interés turístico. Desde 1982, su casco antiguo es Conjunto de Interés Histórico-Artístico, gracias a sus múltiples monumentos erigidos sobre las pronunciadas pendientes que hacen las veces de calles. Entre las blancas viviendas se articulan algunas construcciones que merece la pena conocer.

Desde su creación, allá por la época romana, el municipio no hizo más que crecer. Se sabe que allí habitaron los romanos porque el historiador Tito Livio escribió sobre la Peña y su entorno. Más tarde llegaron los musulmanes, que construyeron el castillo camuflado entre las rocas entre los siglos IX y XI. Así como sus murallas o las torres árabes, dignos de contemplar en un paseo por Castril. O el palacio de Castril, cuya fachada es una obra de arte.

Es hogar también de artesanos del vidrio y de una increíble gastronomía en la que predomina la carne de caza. En sus restaurantes y bares no faltan platos como las migas con remojón, los maimones, los bollos con conejo, las truchas pescadas en el mismo río o los tallarines con liebre o perdiz. Cada rincón es una joya en sí mismo, lo que hace de Castril el pueblo perfecto para visitar en primavera.
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