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Lo siento Santorini, pero el mejor pueblo blanco con vistas al mar está en España: casas de cal blanca, buganvillas y una intensa luz mediterránea difícil de encontrar en otro lugar

Tiene uno de los barrios moriscos mejor preservados de toda Andalucía.

Frigiliana, el pueblo blanco que más recuerda a Santorini

Frigiliana, el pueblo blanco que más recuerda a Santorini / Istock / TONO BALAGUER

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Siendo uno de los pueblos más bonitos de España, Frigiliana no necesita comparaciones para sumar puntos y entrar de lleno en la lista de pueblos a visitar este verano. Sin embargo, es verdad que hay algo en esta pequeña localidad andaluza de poco más de 3000 habitantes que recuerda muchísimo a uno de los rincones más bellos del Mediterráneo

Es uno de los pueblos más bonitos de Andalucía.

Es uno de los pueblos más bonitos de Andalucía. / Istock

Su trazado laberíntico, sus calles empedradas y sus fachadas pintadas de cal, tan propio de los pueblos blancos de Andalucía, junto a su carpintería pintada de azul, hacen que Frigiliana sea apodada popularmente como el Santorini español. Aunque lo cierto es que se trata de pueblos con una personalidad muy diferente. 

El pueblo blanco más bonito de Andalucía no es ni Ronda, ni Frigiliana: fue hogar de Julio César, está entre el mar y la montaña, y tiene un castillo árabe del siglo XIII

Adriana Fernández

El pueblo blanco más bonito

Frigiliana es uno de los pueblos más bonitos de España y, además, presume de otro título que lo hace único: fue el Primer Premio Nacional de Embellecimiento de los Pueblos de España en los años 80, gracias al contraste de la cal blanca con el azul de las puertas y los vivos colores de sus macetas, geranios y buganvillas en su mayoría.

Recibió el Primer Premio Nacional de Embellecimiento de los Pueblos de España.

Recibió el Primer Premio Nacional de Embellecimiento de los Pueblos de España. / Istock

Se ubica en la ladera de una montaña, a unos seis kilómetros del Mediterráneo. Es decir, a diferencia de Santorini, literalmente construido sobre un acantilado en el mar, Frigiliana mira al Mediterráneo desde muchos puntos de vista, pero no está construida sobre él. Un detalle que, sin embargo, no le resta encanto, todo lo contrario: porque Frigiliana lleva décadas siendo considerado un referente del turismo rural andaluz.

Origen musulmán y mosaicos en el suelo

Situado en el corazón de la Axarquía de Málaga, su ambiente rural y tranquilo en cualquier época del año es uno de sus grandes atractivos. Pasear por sus calles empedradas es casi como viajar en el tiempo, porque todo el pueblo parece haberse detenido como para mantener su esencia. Si a eso le sumas la ausencia casi total de tráfico en el centro histórico, el encanto es total. 

Calles empedradas y mosaicos moriscos.

Calles empedradas y mosaicos moriscos. / Istock / TONO BALAGUER

De origen musulmán, Frigiliana conserva uno de los barrios moriscos mejor preservados de Andalucía. Algo que suele sorprender al visitante son los 12 mosaicos de cerámica repartidos por el casco histórico y que suelen ser los protagonistas de la mayoría de las fotos que vemos en redes sociales. Narran la historia de la rebelión de los moriscos en el siglo XVI y permiten recorrer el pueblo mientras se descubre su pasado. 

Con un trazado irregular que, sin embargo, fue construido con toda la conciencia del mundo: sus callejuelas fueron diseñadas ya entonces para proporcionar sombra durante el verano, facilitar la ventilación y adaptarse a la fuerte pendiente. Conceptos que, en pleno cambio climático, cuesta creer que no se estén aplicando a las ciudades de hoy, dicho sea de paso. 

Un pueblo integrado en el paisaje de la Axarquía malagueña.

Un pueblo integrado en el paisaje de la Axarquía malagueña. / Istock

Desde su ubicación, integrado por completo en el paisaje de la Axarquía malagueña, desde Frigiliana se tienen vistas increíbles al Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama, y a los campos de cultivo de mangos y aguacates que tanta fama dan a la provincia, con el mar de fondo. Un mar y montaña de manual que convierten a este destino en algo único.