Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Lo siento Cinque Terre, el pueblo de colores más bonito del mundo está en España y trepa por una ladera con rosas, azules y amarillos mirando al mar

La vida marinera, el color de sus casas frente al mar y sus acantilados han posicionado a este pueblo como uno de los más bonitos de la Península Ibérica.

El pueblo de colores más bonito del mundo está en Asturias y sus casitas forman una estampa maravillosa

El pueblo de colores más bonito del mundo está en Asturias y sus casitas forman una estampa maravillosa / Istock

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

En la costa occidental de Asturias, asomado al mar Cantábrico y protegido por las laderas que lo rodean, se esconde con recelo un antiguo puerto pesquero que conserva intacta la esencia de antaño de las villas marineras del norte. Sus casas de colores, apiladas unas sobre otras como un anfiteatro frente al puerto, crean una de las imágenes más reconocibles del litoral asturiano, un paisaje en el que los viajeros encuentran especial atractivo en cualquier época del año.

Con algo más de 5.000 habitantes mantiene una identidad propia difícil de encontrar hoy en día. Cudillero es un pequeño municipio, considerado desde hace años uno de los más bellos de España. El concejo cuenta con 38 kilómetros de costa protegida, un litoral donde se alternan playas casi salvajes, acantilados, prados y bosques que llegan hasta el borde del mar. Gran parte de este territorio forma parte del Paisaje Protegido de la Costa Occidental.

La senda más bonita del interior de Asturias: atraviesa los pueblos más bonitos del norte, tiene rutas con paisajes únicos y une triple cascada de 100 metros

Sara Fernández García

La curiosa estampa de sus casas frente al mar: un anfiteatro al aire libre

Durante siglos, cada nueva construcción buscó mantener la vista al mar, dando lugar a un entramado de calles empinadas, escaleras y callejones que se adaptan a la complicada orografía del terreno. También los colores de las fachadas tienen su historia. Lejos de una decisión estética moderna, surgieron de una costumbre muy práctica: los vecinos aprovechaban la pintura sobrante de los barcos para proteger los muros de la humedad y la salitre, una tradición que ha terminado definiendo la personalidad visual del pueblo.

Las casitas de colores de Cudillero (Asturias)

Las casitas de colores de Cudillero (Asturias) / Istock

Una lengua propia

Aquí se habla pixueto, una lengua singular que no existe en ningún otro lugar del mundo y que los vecinos reivindican con orgullo cada 29 de junio durante L’Amuravela, la fiesta dedicada a San Pedro.

En el casco urbano se conservan edificios de gran valor, como una capilla gótica del siglo XIII (la más antigua de la localidad) y la iglesia de Santa María, testigos de siglos de vida marinera. A pocos kilómetros, el Conjunto Palaciego de los Selgas: jardines geométricos, esculturas y un palacio que guarda obras de grandes maestros como Goya, Tiziano o El Greco, motivo por el que se le conoce como el 'Versalles del Norte'.

El pueblo de Cudillero, en Asturias

El pueblo de Cudillero, en Asturias / Istock / LUNAMARINA

También son famosos los balcones naturales de Cimadevilla, el Picu o el Contorno, que ofrecen diferentes perspectivas de este laberinto de tejados y fachadas que desciende hasta el agua. El paseo puede continuar hasta el faro de Punta Roballera, que durante décadas sirvió de guía a los pescadores en sus regresos al puerto. ¡Pero ojito! La fama internacional creció en los años 80 tras aparecer en el largometraje 'Volver a empezar', ganador del primer Oscar para una producción española.

Cudillero (Asturias)

Cudillero (Asturias) / Istock / KarSol

Un bocado al mar: gastronomía tradicional

La cocina local es una declaración de principios: bugres, centollos, andaricas y percebes llegan directamente del mar a la cocina. Los restaurantes que rodean la Plaza de la Marina tienen platos basados en la merluza del pincho, el pixín (nombre asturiano del rape), el bonito del norte o los tradicionales buchos y callos de merluza que forman parte de una oferta que convive con clásicos asturianos como la fabada o el cachopo.