Lo siento Albarracín, la joya medieval más bonita de Teruel es una villa atravesada por el meridiano de Greenwich: con una iglesia-fortaleza , gárgolas desafiantes y un laberinto de bodegas subterráneas
Cuenta con un centro histórico medieval y palaciego tan bonito que merece una visita: septiembre es el mejor momento para hacerla.

Valdealgorfa, el desconocido pueblo medieval de Teruel que atraviesa el meridiano de Greenwich / Istock / Sergio Formoso
España tiene tanta riqueza monumental y paisajística, que parece imposible poner fin a la lista de pueblos y lugares más bonitos que solemos recomendar para visitar en una escapada. Y una de las últimas sorpresas la hemos encontrado casi por casualidad en un lugar remoto y perdido del Bajo Aragón: Valdealgorfa.

La preciosa y medieval villa de Albarracín / Istock / TONO BALAGUER
Vecino de la preciosa villa de Albarracín y a solo tres kilómetros de la puerta de entrada a la comarca del Matarraña, este pueblo de Teruel es uno de esos pequeños núcleos de población que tienen una historia mucho más interesante de lo que su minúsculo tamaño nos puede llevar a pensar. Apenas cuenta con 140 habitantes pero basta poner un pie en su centro histórico para comprobarlo.

Redacción Viajar
Símbolo de la arquitectura palaciega aragonesa
Valdealgorfa está construido sobre un promontorio alargado situado entre dos valles; si a esa imagen casi heróica le sumas que el municipio está formado por casas que parecen ascender por la ladera, el resultado es una desconocida (al menos para nosotros) imagen de postal.
Se tiene constancia de que en tiempos de los íberos ya existía este pueblo, tal y como demuestran algunos yacimientos arqueológicos que se han encontrado en el término municipal. Aunque es su centro histórico el que oculta algunas de las joyas arquitectónicas más valiosas de la zona.

Alcañiz, en el Bajo Aragón, otro de los grandes símbolos del poderío de esta zona en época medieval / Istock
Centro histórico medieval y palaciego
El núcleo de Valdealgorfa es el típico del Bajo Aragón, con casas de piedra con portadas adoveladas, grandes casonas y palacios, galerías superiores de arcos, ladrillo y piedra combinados y antiguos portales de acceso al pueblo.Entre ellos sobreviven el Portal de Alcañiz, el Portal de San Roque, el Cantón de Marco y el del Perche, todos ellos de visita obligada. Aunque si tuviéramos que quedarnos solo con uno, sería con el Palacio del Barón de Andilla, levantado entre finales del XVI y comienzos del XVII, uno de los más representativos de la arquitectura palaciega renacentista aragonesa.
Más allá de lo que se ve a simple vista, Valdealgorfa esconde todo un entramado de bodegas excavadas en el subsuelo que, como las casonas palaciegas, también forman parte de su arquitectura tradicional. Son bodegas construidas literalmente en la roca aprovechando el desnivel del terreno, una construcción habitual y muy popular del Bajo Aragón.

Uno de los tramos por los que pasaba la vía del tren del Val de Zafrán / Wikimedia Commons
El lugar por el que pasa el meridiano de Greenwich
Más allá del centro histórico, el paisaje es otro de los grandes atractivos de Valdealgorfa, rodeada del entorno más mediterráneo del Bajo Aragón: olivos, almendros, pinos, romero, coscoja, encinas y terrazas agrícolas. Como confirma este paisaje, esta es una de gran producción agrícola que, en el pasado, quiso tener hasta una línea de ferrocarril propia para dar salida a los productos típicos del Bajo Aragón hacia el Mediterráneo.
Fue el tren del Val de Zafrán, que conectaba el interior de Aragón con San Carlos de la Rápita, en Tarragona. Y aunque estuvo en funcionamiento desde 1941 hasta 1973, hoy el tramo está completamente en desuso, convertido en una fabulosa Vía Verde que esconde un gran secreto: es la vía que atraviesa el meridiano de Greenwich, cruzando por un paisaje en el que, además de olivos, pinos y almendros, hay antiguos túneles, trincheras y terraplenes ferroviarios.

La excusa perfecta para descubrir la comarca del Matarraña / Istock / Javier Castro
La excusa perfecta para descubrir la Toscana española
Si por algo nos ha enamorado Valdealgorfa también es porque está a solo unos kilómetros de la preciosa comarca de Matarraña, ese entorno que combina de manera fabulosa un paisaje de colinas suaves, campos de olivos, viñedos y almendros, y pueblos milenarios tan auténticos y bien conservados que se ha ganado el sobrenombre de la Toscana española. Aunque no le hace falta comparación para ser un lugar de pueblos encantadores por sí mismos.
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