Ni la Senda del Oso, ni el Cares: la ruta de senderismo más espectacular de España está en Palencia y es perfecta para un fin de semana de invierno
Esta ruta de la Montaña Palentina es perfecta en cualquier época del año, pero en invierno adquiere un aura difícil de igualar.

Cuando se habla de grandes rutas de senderismo en España, casi siempre salen los mismos nombres. Y sí, son espectaculares, pero también previsibles; si eres un amante de la montaña, probablemente conozcas todas aquellas que tienen renombre. Por eso te sorprenderá (y mucho) descubrir que una de las rutas más bonitas, completas y auténticas no está en Asturias ni en Picos de Europa, sino en la Montaña Palentina. Y que además, en pleno invierno, gana todavía más fuerza.
La Tejeda de Tosande no es una ruta cualquiera, pues en la Montaña Palentina nunca se andan con chiquitas. La ruta consta de un paseo por uno de los bosques de tejos mejor conservados de Europa, un lugar donde el silencio pesa y el paisaje manda.
Un lugar único en España
La Tejeda de Tosande es un espectacular espacio natural protegido que se encuentra incluido en el Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre. Su árbol milenario, el tejo, es escaso y está protegido, y en este rincón de Palencia forma un bosque denso y sorprendente que parece sacado de otra latitud. El recorrido, circular y bien señalizado, ronda los 6 kilómetros, con un desnivel moderado que lo hace accesible para senderistas habituales y familias acostumbradas a caminar.

En invierno, cuando la nieve cubre las ramas y el suelo cruje bajo las botas, el paisaje cambia por completo. No siempre está nevada, pero cuando lo está, el espectáculo es de los que se recuerdan. Eso sí, conviene consultar la previsión y llevar calzado adecuado. Aquí la montaña no se disfraza.
El gran secreto palentino
Hablar de la ruta sin hablar del entorno sería quedarse corto. La Montaña Palentina es uno de esos territorios que nunca han necesitado titulares ruidosos, porque las palabras se quedan cortas. Es un espacio natural protegido, donde encontrarás picos que superan los 2.500 metros, embalses, bosques y pueblos que conservan un ritmo propio y único; buena gente, tradiciones y esencia palentina.

Quien llega por primera vez a la Montaña Palentina entiende rápido por qué esta zona sigue siendo un refugio para los que buscan naturaleza sin masificaciones. Como se suele decir, quien mucho abarca, poco aprieta, y aquí han preferido conservar antes que vender. Eso sí, os aconsejamos siempre viajar respetando los paisajes, culturas y a la gente de los lugares; la magia de la Montaña Palentina (además de sus paisajes) es su relativa ocupación, y es importante que todo quede igual que como lo encontrasteis.
Románico entre montañas
Si hablamos de Palencia, su románico siempre sale a relucir, y la Montaña Palentina es ejemplo de ello. En la zona no te puedes perder maravillas como Santa María la Real, Santa Cecilia de Vallespinoso y Santa Eulalia de Barrio de Santa María, en Aguilar de Campoó. Sin olvidarnos, de la maravillosa colegiata de San Salvador de Cantamuda.

Sin embargo, muy cerca de la Tejeda de Tosande encontramos dos ejemplos de románico palentino que te harán enamorarte de este estilo arquitectónico. Hablo de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en Pisón de Castrejón y de la Iglesia de la Transfiguración, en Traspeña de la Peña. Ambos son evidencias de que el patrimonio románico también se encuentra en pueblos pequeños, con un entorno único y una gente muy especial. Y es que, el románico de la Montaña Palentina no impresiona por tamaño, sino por coherencia y autenticidad.
La base perfecta
A pocos kilómetros de la Tejeda de Tosande se encuentra Cervera de Pisuerga, uno de los pueblos más importantes de la zona y un lugar ideal para alojarse o comer después de la ruta. En invierno, Cervera tiene ese ambiente tranquilo que invita a quedarse; bares con cocina caliente, ambiente y vistas a la montaña; imponente, austera, vigilante. Desde aquí se accede fácilmente a otras rutas, al embalse de Ruesga o a miradores que completan un fin de semana redondo. Es el tipo de pueblo que no pretende gustar a todo el mundo, pero acaba conquistando a quien llega.

La escapada invernal perfecta
La Tejeda de Tosande no es una ruta únicamente de verano. Se puede hacer en cualquier época, pero el invierno le añade carácter. Menos gente, más silencio y unas vistas difíciles de igualar. No es una ruta para correr ni para acumular kilómetros, es para andar, mirar y escuchar. Y eso, en un fin de semana corto, vale oro. Porque al final, como dice el refrán, “lo bueno, si breve, dos veces bueno". Y en la Montaña Palentina, dos días saben a gloria.
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