Seis escapadas para soñar con un verano eterno

Porque no nos resistimos a dejarlo ir, apuremos los días (aún quedan) en estos destinos con sensación de perpetuas vacaciones

Noelia Ferreiro
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Foto: Juergen Sack / ISTOCK

Darse un último chapuzón, aún con el agua calentita, en la Costa de Castellón o en una cala mallorquina. Hacerse una ruta senderista por la volcánica isla de La Gomera o por la montaña andorrana. O llenarse de historia visitando un castillo. Son algunas de las propuestas que te lanzamos desde VIAJAR para terminar de exprimir el verano.

1. Mallorca

El latido urbano de la capital, la naturaleza soberbia de la Sierra de Tramuntana, los encantadores pueblos de sabor marinero y, por supuesto, las playas idílicas agraciadas por el clima mediterráneo.

Cala Figuera, Santanyí (Mallorca)
Cala Figuera, Santanyí (Mallorca). | Juergen Sack / ISTOCK

La mayor de las islas Islas Baleares vive ahora su mejor momento, ya sin el excesivo trasiego turístico de los meses álgidos. Por eso es una ocasión ideal para descubrir su gastronomía o abordar uno de los múltiples senderos que discurren tanto por el litoral como por el interior.

2. Castellón

Para aquellos a los que la palabra verano remite automáticamente a playa está hecha esta provincia, ideal para tostarse al en sus 120 kilómetros de litoral. Pero no de un litoral cualquiera sino de uno con un nombre tan sugerente como el de Costa de Azahar.

Playa de Castellón
Playa de Castellón.  | Sergey_Peterman / ISTOCK

Aquí encontramos arenales para todos los gustos, urbanos o salvajes, abiertos o recoletos. Desde la playa de Gurugú, en el centro de la capital y completamente equipada, hasta la Cala Pebret, a los pies de la Sierra de Irta, en una zona virgen sin rastro de urbanismo.

3. La Gomera

Claro, hay que ir a las Islas Canarias para sentir que se vive en verano. Especialmente a La Gomera, la quintaesencia del archipiélago: cálida, volcánica, seca en sus contornos pero con explosiones de verdor que propician maravillosas rutas de senderismo.

Bosque de laurisilva en La Gomera
Bosque de laurisilva en La Gomera. | RossHelen / ISTOCK

Una isla pequeñita y variada, alejada de las hordas turísticas, definitivamente óptima para una escapada completa.

4. Ordino

Porque no todo va a ser tumbarse al sol, vayámonos al rincón que mejor encarna el encuentro del hombre con la naturaleza más pura. Por ejemplo, a Ordino, una parroquia andorrana situada a 1.300 metros de altitud y dibujada con hermosos paisajes y bucólicas casas de piedra.

Ordino, Andorra
Ordino.  | Manel Vinuesa / ISTOCK

A su belleza se suma el hecho de ser una de las más recientes Reservas de la Biosfera y el único territorio del Principado que ha entrado a formar parte de la lista de la Unesco. Un distintivo que viene a confirmar la gran calidad de sus bosques, lagos y montañas, ideales para imaginar que estiramos el verano.

5. Sintra

Si la realeza de antaño la eligió como apacible residencia de verano en la que escapar de los calores de Lisboa, por algo será.

Palacio da Pena, Sintra
Palacio da Pena, Sintra. | Uldis Laganovskis / ISTOCK

Nosotros también nos quedamos con la bella ciudad portuguesa de Sintra plagada de laberintos, castillos, casas señoriales colgadas de la ladera, callejuelas empinadas y palacios que recogen los rasgos de la arquitectura romántica. Ya que alargamos el verano, que sea a cuerpo de rey.

6. Sigüenza

A apenas hora y media de Madrid, en la sierra norte de Guadalajara, aguarda un paisaje de piedra y campo, de encinas y quejigos, que envuelve uno de los emplazamientos medievales más bonitos de la península.

Interior del castillo de Sigüenza
Interior del castillo de Sigüenza. | Daniel Villalobos Oliver / ISTOCK

Hablamos de la villa de Sigüenza, la ciudad episcopal y universitaria que esconde en su riqueza histórica un tesoro detrás de cada esquina. Visitarla augura una escapada de relax y desconexión, aderezada también con un tributo al paladar.