El segundo Parque Natural más grande de Europa está en España: abarca 23 municipios, es perfecto para otoño y es de los más bonitos del mundo
Su relieve se caracteriza por un aspecto abrupto y escarpado, creando escenarios de naturaleza kárstica.

A medida que la crisis climática va empeorando, es cada vez más y más fundamental la correcta conservación de los espacios naturales. Es importante asegurar que los corredores ecológicos entre diferentes espacios están protegidos, y garantizar que las vías para que tanto animales como vegetales se desplacen existen. Esta conectividad es primordial para mantener la biodiversidad de los ecosistemas.

Son igualmente necesarios los esfuerzos de restauración y conservación de los espacios naturales, como la reforestación o la creación de reservas marinas, ya que ayudan a frenar las amenazas tales como la urbanización, la explotación minera, o la agricultura intensiva.
Por todo esto, la participación ciudadana es vital para la conservación de los espacios naturales del mundo.
España cuenta con una extensa red de espacios naturales protegidos, regulados por la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y la Biodiversidad; el más grande de ellos, y el segundo más grande de Europa, es el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas, al noroeste de la provincia de Jaén.
Declarado como Reserva de la Biosfera por la Unesco en 1983, su extensión abarca más de 200.000 ha, ocupando 23 municipios pertenecientes a las comarcas de la Sierra de Cazorla, la Sierra de Segura, y la Sierra de Las Villas. Debido a esto, dependiendo de la zona, el grado de protección va variando.

A simple vista, puede parecer que el parque es un enorme pinar. Pero en cuanto nos adentramos en él, podemos observar todo tipo de rincones verdes con una gran variedad de especies vegetales, desde avellanares, a encinares o bosques mediterráneos.
Ahora en otoño el parque se transforma en un lugar de abundancia, todo gracias a la llegada del agua. Por todas partes podemos encontrar diferentes frutos: pimientos, tomates y judías morunas de las huertas, uvas, nueces, higos, y moras y granadas. Aparecen también frutos silvestres de tonalidades rojas, los cuales las aves no desperdician. Con las lluvias, el suelo recupera su verdor, y en los olivos la aceituna va madurando.

Observación de la fauna
Esta es la época en la que llegan las bandadas de estorninos a los bosques, la pajarita de las nieves a las ciudades, y el jilguero a los campos. Los pinares igualmente reciben inquilinos, pues reyezuelos, herrerillos y carboneros van a buscar alimento. La ardilla empieza también su época de más ajetreo, llenando sus despensas de provisiones con frutos del bosque. El tejón, por otro lado, se atiborra de comida para conseguir una buena capa de grasa con la que afrontar el invierno.

Son bastante comunes los avistamientos de mamíferos como el zorro o la nutria, por lo que, si la ruta se hace en coche, se recomienda conducir con precaución, ya que algunos animales tienen un carácter demasiado confiado.
El fenómeno sin duda más espectacular que se da en esta zona es la berrea, cuando los machos de ciervo se enfrentan entre ellos, chocando con sus cuernos y produciendo fuertes berridos, para determinar quien es el más dominante y se puede quedar con las hembras.

Los paisajes del parque
En las montañas de la zona se pueden observar imponentes formas de origen tectónico, como la Falla de Tíscar, y paisajes kársticos deslumbrantes, como el Pinar Negro. Es por esto que las montañas de esta zona son la mejor representación de la orografía del Dominio Prebético de las Zonas Externas de la Cordillera Bética.

Para descubrir esta particularidad geológica existen rutas muy populares: las Cerradas del Utrero, cuyo protagonista es el Guadalquivir en su paso por campiñas olivareras y valles que ha modelado con su curso, se pueden hacer en coche y nos deja apreciar el contraste entre pueblos que conviven con un entorno natural; la ruta de senderismo por Poyos de la Mesa, que transcurre por pista de tierra, traviesa pinar laricio y asciende lentamente las laderas de Los Poyos de la Mesa.
Existe también la ruta Félix Rodríguez de la Fuente, apta para hacer en coche, cuyo itinerario recorre varios miradores que ofrecen paisajes espectaculares, y en el que se pueden ver ciervos, gamos, jabalíes y ardillas.

Actividades para todos los públicos
Al ser un parque que abarca tanta cantidad de terreno, son infinitas las oportunidades que nos brinda, y es que además de paisajes espectaculares, las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas poseen también una gran variedad de patrimonio histórico y cultural.

Recorriendo el parque podemos visitar el Puente de las Herrerías, que data del siglo XV; el pueblo de Hornos de Segura, donde encontramos el Cosmolarium, con su planetario y museo astronómico; el Castillo y el Santuario de Tíscar, lugares importantes de peregrinación; el pueblo de Cazorla, uno de los más bonitos de Jaén; o el Castillo de La Iruela, erigido sobre una peña rocosa y muy cerca de las ruinas de la Iglesia de Santo Domingo de Silos.

Son un montón las experiencias gastroturísticas sostenibles disponibles en el parque. En ellas degustarás platos elaborados con producto local, a la vez que apoyas la conservación del medioambiente. Podrás hacer un taller de elaboración de queso fresco en la quesería Cortijo La Vicaría, en Puente de Génave; participar en una cata de vinos y chocolate en Notaliv, en Villacarrillo; una cata de cervezas artesanales en Cervezas La Yedra, en Cazorla; o un circuito para descubrir el mundo de la trashumancia con Vida Trashumante, en Santiago Pontes.
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