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El secreto mejor guardado de los senderistas es un oasis en el interior de Castilla-La Mancha que inspiró a Cervantes: aguas turquesas, cascadas sobre caliza y una cueva única

Es un auténtico paraíso para senderistas y amantes de la naturaleza, y un paisaje que nadie que conozca La Mancha se espera encontrar.

Es uno de los lugares más bonitos e inesperados de toda La Mancha

Es uno de los lugares más bonitos e inesperados de toda La Mancha / Istock / Juanje_Perez

Don Quijote de La Mancha, el hidalgo desequilibrado que inventó Miguel de Cervantes para escribir uno de los mejores libros de la literatura española, atravesó buena parte del paisaje manchego a lomos de su fiel corcel Rocinante y acompañado del escudero bonachón Sancho Panza. Imaginar su triste figura recortada en el rojo atardecer de las llanuras manchegas es fácil una vez te familiarizas con ellas. Y más aún cuando se trata de visitar uno de los parajes cervantinos y quijotescos por excelencia.

En época de Cervantes, La Mancha se consideraba zona de paso que conectaba el centro y el norte con Andalucía, así que era normal que no alcanzara relevancia a nivel cultural y menos aún turístico. Ahora las cosas han cambiado y esos sitios que fascinaban al escritor, también enamoran a los viajeros y senderistas. Sobre todo el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, que describió como un lugar que parece "creado como por encanto del mago Merlín". Esas rutas que abrió el Quijote hoy las podemos recorrer nosotros.

El rincón más bonito de Castilla-La Mancha es una joya natural única y se llama "el pueblo de las cascadas"

Adriana Fernández

Rutas por el rincón más bonito y desconocido de La Mancha

Existen varias rutas senderistas a través de los que se puede conocer el parque. Algunos son más exigentes que otros, pero todos ellos cuentan con paisajes espectaculares que no esperas encontrarte en mitad de La Mancha. Las Lagunas de Ruidera son un espacio natural único y se considera uno de los humedales más bonitos de Europa. Está conformado por 16 lagunas en un total de 25 kilómetros, desde los primeros manantiales de la laguna Blanca hasta el embalse de Peñarroya, pasando por cascadas que caen por roca caliza.

Paisaje serpenteante de las Lagunas de Ruidera

Paisaje serpenteante de las Lagunas de Ruidera / Istock / Antonio Duque Molguero

En cualquiera de los casos, lo más recomendable es partir desde el Centro de Visitantes de Ruidera, donde recabar la información para escoger entre rutas e itinerarios a pie o en bicicleta de montaña. Entre ellas destaca la ruta de la Laguna Blanca, de dificultad media y con 16 kilómetros de ida y vuelta que pueden recorrerse a pie o en bicicleta. Siguiéndola, se llega a la primera laguna que tiene una morfología muy distinta a las demás.

Cascada en una de las lagunas del Parque Natural de las Lagunas de Ruidera

Cascada en una de las lagunas del Parque Natural de las Lagunas de Ruidera / Istock / Orietta Gaspari

Por otro lado, destaca la ruta del Castillo de Peñarroya, de 42 kilómetros de ida y vuelta. Pasa por rincones como la Cueva Morenilla, Coladilla y Cenagosa, siempre junto a la ribera del Pantano de Peñarroya. También están la senda del Castillo de Rochafrida de 4,3 kilómetros y con meta en la ermita de San Pedro; la senda del Pie de Enmedio, de la misma extensión que parte del final de la anterior; la senda del Ossero, de 5,3 kilómetros; o la senda del Marquen Izquierdo, de 2,8 que va bordeando las lagunas del Rey y la Colgada.

La cueva que marcó la segunda parte del Quijote

Uno de los puntos más famosos y preciados del lugar es la Cueva de Montesinos, a las afueras de Ossa de Montiel, Albacete. Es de origen kárstico y está repleta de estalactitas y estalagmitas en su interior, así como geodas y afloramientos minerales. Cuenta con 80 metros de profundidad y con un pequeño río en lo más profundo de la cueva. Dentro se han hallado restos de útiles que demuestran que allí ha habido vida humana desde finales del Neolítico, como cuchillos, puntas de sílex, sortijas, monedas y cerámica.

Las Lagunas de Ruidera a la altura de Ossa de Montiel

Las Lagunas de Ruidera a la altura de Ossa de Montiel / Istock / Juanje_Perez

Pero si es famosa por algo es gracias a don Quijote de La Mancha. Aquí fue donde Cervantes situó el encantamiento más famoso, y se dice que bello, de toda la literatura. En el capítulo XXII de la segunda parte del Quijote, el caballero llega a la cueva y se cuenta que diferentes personajes, la dama Ruidera y sus hijas, quedan convertidas en ríos y lagunas. Es posible realizar una visita guiada y tematizada, pudiendo sentirse parte de la historia de caballerías que narró Cervantes hace siglos.