San Sebastián, la unión perfecta entre mar y gastronomía
Esta ciudad es ideal para una escapada en familia durante el verano.

San Sebastián, conocida en euskera como Donostia, es una ciudad bañada por el mar Cantábrico donde se puede descubrir el encanto de Guipúzcoa a través de playas no masificadas de color azul profundo, paisajes naturales impresionantes, y gastronomía que destaca por su alta calidad.
Esta ciudad es famosa por sus tres playas urbanas, y la playa de La Concha es la más conocida de todas. Su forma de concha curvada (de aquí el nombre) y sus aguas tranquilas la han convertido en un símbolo de la ciudad.
El Paseo Marítimo está adornado con la icónica barandilla blanca. Este símbolo de la ciudad fue inaugurado en 1916 por el rey Alfonso XIII, y su construcción solo costó unos 34 € (o en todo caso, 5.700 pesetas). Paseando a lo largo de la barandilla se puede disfrutar de vistas panorámicas que van desde el Monte Urgull hasta el Monte Igueldo. El Peine del Viento, una escultura de Eduardo Chillida ubicada al final de la playa, es un punto de referencia en la ciudad.

La playa de Ondarreta, situada al oeste de La Concha, ofrece un ambiente más familiar y relajado. La playa está bordeada por los Jardines del Palacio de Miramar, que fueron diseñados por la reina María Cristina a fines del siglo XIX. Zurriola, ubicada en el barrio de Gros, es conocida por sus olas más grandes, lo que la convierte en el lugar favorito de los surfistas. Es importante mencionar que se han encontrado ejemplares de carabela portuguesa en estas dos playas.
La gastronomía es protagonista en la ciudad
San Sebastián cuenta con un gran número de restaurantes que con estrellas Michelin, entre ellos Arzak, dirigido por Juan Mari Arzak, y Akelarre, de Pedro Subijana. Estos restaurantes han llevado la alta cocina vasca a un nivel internacional, ofreciendo menús innovadores que mezclan cocina tradicional con las últimas modas culinarias.
La buena gastronomía no se encuentra solo en restaurantes de alto nivel. Los pintxos son otra parte esencial de la cultura culinaria de San Sebastián, y bares como La Cuchara de San Telmo y Ganbara son famosos por sus ejemplares elaborados, que varían desde clásicos como la gilda hasta delicadezas como el txangurro (centollo).
De un pequeño pueblo a paraíso veraniego
Fundada en 1180 por el rey Alfonso I el Batallador, la ciudad comenzó como una pequeña aldea. Su estatus como puerto comercial creció durante la Edad Media, y en el siglo XIX, y San Sebastián se transformó en un destino de verano para la nobleza española, lo que llevó a convertirse en una de las ciudades españolas ideales para visitar durante esta época del año. Las temperaturas en San Sebastián no suelen llegar a los 30ºC durante los meses calurosos de verano, y este hecho también ayuda a que se convierta en un destino conveniente.

El Palacio de Miramar, construido en 1893 para la reina María Cristina, quien ocupó el trono de España durante casi diez años como reina regente. Esta obra es un ejemplo del auge de la ciudad como espacio de la alta sociedad. Este palacio, con sus extensos jardines y vistas sobre La Concha, muestra la influencia de la realeza en la transformación de San Sebastián. Se puede visitar de forma gratuita, y ofrece vistas panorámicas a la bahía de La Concha y a la playa de Ondarreta.
En el casco antiguo de la ciudad, conocido como Parte Vieja, se encuentra la Basílica de Santa María del Coro (Andre Mariaren basilika en euskera), un ejemplo de arquitectura barroca construido entre los siglos XVIII y XIX, aunque de este estilo, eimpresiona más la Catedral del Buen Pastor (Artzain Onaren katedrala). También destaca la Iglesia de San Vicente, que es la más antigua de la ciudad, con su origen en el siglo XVI.
Adéntrate en la naturaleza que rodea la ciudad

San Sebastián está rodeada de paisajes naturales que no solo se pueden ver desde la ciudad: también se pueden visitar. El Monte Urgull, situado al este de la ciudad, ofrece rutas de senderismo que llevan a la cima, donde se encuentra el Castillo de la Mota. En esta fortificación del siglo XIV se puede disfrutar de vistas panorámicas de la ciudad y la bahía. El Monte Igueldo, al oeste, cuenta con un parque de atracciones histórico y un funicular que data de 1912, una manera ideal de disfrutar de la ciudad desde las alturas.
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