Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Parece la sabana africana, pero es Cáceres: una dehesa sin fin donde pastan los ciervos y planea el buitre negro al atardecer

Este parque natural es uno de los más importantes de la península, pues alberga el 75% de las especies en 18.000 hectáreas.

Es uno de los parques naturales más bonitos y ricos de la Península Ibérica

Es uno de los parques naturales más bonitos y ricos de la Península Ibérica / Istock / jalvarezg

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Durante años tuvimos la idea de que la naturaleza más salvaje y pura estaba en la sabana africana y que la única manera de descubrirla era mediante un safari -a veces poco respetuoso con los animales que allí habitan-. Por suerte, el mundo todavía está lleno de naturaleza, lugares donde los animales parecen ajenos a todos los avances del ser humano en la gran ciudad. Uno de esos lugares está en Cáceres y se trata del Parque Natural de Monfragüe.

Un buitre en el Parque Natural de Monfragüe

Un buitre en el Parque Natural de Monfragüe / Istock / jacquesvandinteren

Fue el primer espacio protegido de Extremadura, formando parte también de la exclusiva Red de Parques Nacionales, y es el hábitat del 75% de las especies protegidas de toda la Península Ibérica. Un auténtico vergel. Ya lo decía Robe cuando cantaba en Extremoduro, "en Monfragüe, buitres negros", y es que uno de sus mayores símbolos es precisamente este ave rapaz, junto con el águila imperial ibérica, las cigüeñas negras y más de 200 especies más que viven allí.

El pueblo más bonito de Cáceres está repleto de palacios renacentistas: dicen que "todo el mundo debería visitarlo una vez en la vida"

Adriana Fernández

La riqueza natural de Extremadura

Este entorno de 18.000 hectáreas no hace más que confirmar algo que los que tenemos sangre extremeña ya sabemos muy bien: Extremadura no es un secarral. Zona de Especial Protección de Aves y Reserva Mundial de la Biosfera por la Unesco, este parque es el lugar idóneo para conocer el bosque y matorral mediterráneo, contemplar el cielo y observar las aves rapaces y los paisajes que sobrevuelan, que también destacan entre toda su variedad de vertebrados.

El Parque Natural de Monfragüe, en la provincia de Cáceres

El Parque Natural de Monfragüe, en la provincia de Cáceres / Istock / Josep Sala Francas

Al estar ubicado al norte de la provincia de Cáceres, por él pasan los ríos Tajo y Tiétar, que dan forma a cortados y roquedos que, a su vez, crean refugios naturales para las aves. Entre esos acantilados aparecen cientos de rutas de senderismo, como la más sencilla, que parte desde Villarreal de San Carlos y llega al cerro Gimio en 9 kilómetros; o la más compleja, que pasa por el castillo de Monfragüe, el Salto del Gitano y la fuente la Parra en 16 kilómetros.

El castillo de Monfragüe en el parque natural cacereño

El castillo de Monfragüe en el parque natural cacereño / Istock / LucVi

Se complete o no la segunda ruta, un rincón que se ha de visitar es el castillo, erigido por los árabes en el siglo IX en una posición estratégica desde la que se divisan kilómetros de un paisaje tan salvaje como impresionante. De él quedan en pie algunos tramos de la muralla, la barbacana, un aljibe y dos torres, una circular y otra pentagonal. Justo debajo está la cueva del castillo, con pinturas rupestres en su interior pero cerrada al público para protegerlas.

Un solo pueblo dentro del parque

El único pueblo que se encuentra dentro del Parque Nacional de Monfragüe es Villarreal de San Carlos, una pedanía perteneciente a Serradilla que fundó Carlos III en el siglo XVIII. En aquel entonces funcionaba como guarnición para vigilar la zona, por la que discurría y discurre la Cañada Real Trujillana, entre Trujillo y Plasencia, donde comerciantes eran asaltados por bandoleros continuamente. Sobre todo en el tramo entre el puente del Cardenal y el puerto de la Serrana.

Villarreal de San Carlos, el único pueblo dentro de Monfragüe

Villarreal de San Carlos, el único pueblo dentro de Monfragüe / Istock / Wikimedia Commons. Falk Arnhold

Es un pueblo con una sola calle, por lo que, a pesar de acoger históricamente a viajeros y expertos, nunca ha crecido demasiado. De hecho, se estima que hoy cuenta con unos 16 habitantes. La tranquilidad está asegurada en alguna de sus casas rurales, donde merece la pena pernoctar para patear con calma alguna parte de Monfragüe. Si al viajero le mueven las vistas, no debería perderse los miradores más famosos y espectaculares de la zona.

Los miradores con las vistas más impresionantes

Comenzando por el Salto del Gitano, junto al cauce del Tajo. Desde allí se ve cómo se refugian las aves rapaces, sobre todo los buitres leonados que a veces parecen casi rozar las cabezas de los más curiosos. También destaca el mirador del castillo de Monfragüe, con una panorámica alucinante; así como el del Pliegue, desde donde contemplar las curvas del Tiétar y el pliegue de las cuarcitas del Caradoc, el punto con mayor interés geológico del parque.

El Salto del Gitano en el Parque Natural de Monfragüe

El Salto del Gitano en el Parque Natural de Monfragüe / Istock / JoseIgnacioSoto

La Malavuelta muestra un punto de vista diferente del Tiétar y el Cortado de la Tajadilla y La Báscula destaca porque desde allí se puede descubrir la berrea del ciervo, un espectáculo que se da entre septiembre y octubre. Está claro que el entorno es maravilloso, como también lo son los pueblos que los rodean y donde poder quedarse para adentrarse más a fondo en el espíritu de la zona: desde Torrejón el Rubio y Romangordo hasta Jaraicejo y Casas de Miravete.