La ruta más refrescante del verano tiene vistas espectaculares, temperaturas templadas y un montón de pozas de agua transparente aptas para el baño
Es una de las rutas más bonitas y espectaculares de todo el entorno del Pirineo aragonés y merece mucho la pena hacerla.

Todavía queda verano por delante y hay tiempo para hacer tantos planes como días existen en agosto y, por qué no, en parte de septiembre. Aún quedan días de mucho calor y, lo que es mejor, lugares en los que el calor da una tregua, como el norte de España. Más concretamente, el Pirineo aragonés, donde la temperatura media en agosto oscila entre los 14 y los 28 grados.
Esta zona de la comunidad de Aragón se convierte en el destino perfecto para aquellas personas que buscan una escapada activa donde no sufrir con las altas temperaturas durante sus vacaciones o un simple fin de semana. La montaña es ese refugio en el polo opuesto de la playa que sorprende a cada paso con cientos de detalles que nunca serán iguales.
Una de las rutas de senderismo más refrescantes de este verano es la del Dedo de Yenefrito, un pico que también se denomina Dedo de Dios. La ruta se encuentra en pleno valle de Tena, en Huesca, y se extiende por 20 kilómetros de longitud. Su inicio está en la estación de esquí de Panticosa, punto desde donde también se puede acceder a las famosas pasarelas de Panticosa, así como a la Peña del Saso.
La ruta más bonita y refrescante del Pirineo aragonés
Para seguir la mencionada ruta debemos seguir las señales que indican la dirección hacia el Valle de la Ripera, atravesando un impresionante sendero por la margen derecha del río Bolática. Al final aparece el Puente de la Zoche para cruzar el río y volver a llevarnos a un camino entre los árboles de un frondoso bosque. Después llegamos al valle de la Ripera.

Allí nos adentramos en la pista de La Ripera, una zona que puede atravesarse en un coqueto trenecito o caminando, que conduce a la senda que ya, por fin, pone su punto y final en el Dedo de Yenefrito. Ante nosotros se extienden unas vistas espectaculares, con el pico sobresaliendo de la montaña como si, efectivamente, fuese un dedo gigante. Si caminamos 260 metros más nos encaramamos al Dedo de Dios y contemplamos la imponente panorámica.

A partir de aquí podemos tomar dos decisiones: una es continuar hasta el refugio y descansar para regresar y la otra es llegar al ibón de Catieras. Desde el refugio observamos la Sierra de la Partacua, pero si seguimos las marcas moradas en el sendero llegamos al ibón. El camino es más exigente pero más corto y la meta es un extenso lago glaciar que nos transporta a otro universo. Para volver lo más recomendable es hacerlo caminando hasta Panticosa, encontrando cientos de piscinas naturales aptas al baño.
La leyenda de Yenefrito
Existe una leyenda que explica el porqué del nombre que recibe este curioso pico. Se dice que en el valle habitaban dos familias de gigantes que vivían enfrentadas, Garmo Negro y Garmo Blanco, que luchaban constantemente en cruentas batallas. Pero Yenefrito de los Blanco y Argualas de los Negro se enamoraron y vivieron una historia que se asemeja a la de Romeo y Julieta.

Huyeron al valle de la Ripera con el objetivo de formar un hogar lejos de sus familias, pero los Garmo Negro se enteraron y declararon la guerra a sus enemigos. En una de las batallas, Yenefrito quedó herido de muerte. En sus últimos instantes de vida, le prometió a su amada que nunca bajaría el dedo hasta que volvieran a estar juntos. Así lo hizo y el pico es un gran símbolo de su promesa de amor.
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